Se Alimentan De Mí-Historia De Terror 2022

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Se Alimentan De Mí-Historia De Terror 2022


Se alimentan de mí, historia de terror…Hoy vengo a contarles una serie de acontecimientos aterradores que viví durante un tiempo en una casa que construí desde cero y cuando la construimos jamás encontramos nada extraño y pese a que duró muchos años deshabitada jamás fue testigo de alguna desgracia, no fue hasta que decidí irme a vivir solo que algo aterrador comenzó a acecharme.

No dudo que algunos lugares estén predispuestos a presentar actividad paranormal, pero de alguna manera durante el corto tiempo que viví solo en esa casa junto al bosque del Centinela me di cuenta de que estos seres extraños siguen a aquellas personas cuyo estado de ánimo se encuentra deprimido, como si se alimentaran de ello.

Todo inició justo cuando comenzó mi divorcio, acontecimiento que me sumió en una profunda depresión que me llevo a aislarme, le deje la casa a mi ex esposa y me dediqué de tiempo completo a la construcción de un terreno que me heredó mi padre.

Los que me conocen saben que suelo ser muy quisquilloso cuando se trata de adquirir algo, lo mismo con los servicios por lo que yo estuve supervisando toda la construcción y les puedo asegurar que cuando se escarbó para levantar los cimientos en ningún momento encontramos huesos o muñecos de esos que usan para brujería, nada de eso y escarbamos bastante profundo.

Todo ese tiempo mi rutina era ir a la cobra y de allí a casa de mi madre o mejor dicho a mi habitación y así estuve siempre, solo, envuelto en mis pensamientos con la única motivación de terminar la casa.

La casa se terminó antes de lo esperado, por lo que tan pronto estuvo lista me fui a vivir allí solos pese a la opinión de mis padres que se oponían totalmente, pues me veían en mal estado emocional, mas no pudieron hacer nada, pero yo para tener a mi madre más tranquila decidí acudir a consulta con un psiquiatra quien me recetó unos antidepresivos de esos que se venden sin receta, esto no convenció del todo a mi madre, más decidido estaba ya a irme.

Un hogar no es solo una construcción sino las memorias de los acontecimientos de los que son testigos los muros, las voces de los niños que jugaron y crecieron dentro de ella, las peleas de los padres, de todo esto carecía mi casa, hasta ahora desde que estaba terminada solo me había conocido a mí, quien pasaba largas horas sentado frente mi computadora, soy programador así que mi trabajo me exige estar de esa manera.

Pasó poco tiempo para que empezara a vivir sucesos extraños, recuerdo perfectamente el primero, era de noche trabajaba en un proyecto de seguridad cibernética por lo que estaba muy atento en el trabajo y de pronto alguien tocó mi espalda.

Inmediatamente me levanté y gire mi cuerpo, pero no vi a nadie, supuse que habría sido solo un calambre por lo que regresé a la silla y casi inmediatamente de hacer esto escuché un toquido en la puerta de mi habitación, esto si me altero, me puse de pie y camine a la puerta pero al no encontrar a nadie me puse a revisar las demás habitaciones vacías.

En ese entonces tenía pocos muebles, de hecho solo mi habitación y la sala contaban con algunas cosas todas las otras habitaciones se encontraban sin nada, abrí, miré y cerré cada una de las habitaciones incluyendo el baño sin encontrar nada extraño, bajé a la primera planta a la sala y nada, ni siquiera el sonido de un grillo.

Supuse que era mi imaginación jugándome una broma por lo que caminé al baño tome un vaso de agua y regrese a mi habitación y me encontré con todas las puertas abiertas, dude unos minutos de mí mente, pero estaba seguro que las había cerrado antes de bajar a la sala, en ese momento no quise sugestionarme y me hice creer que solo imaginé cerrarlas, las dejé así, después regresé al trabajo.

Me costó mucho trabajo concentrarme, los antidepresivos me causaban somnolencia, quise remediarlo con un litro de café, pues es ese entonces estaba trabajando en un proyecto por el cual se me había pagado por adelantado así que me sentía presionado.

Un litro de café no fue suficiente para mantenerme despierto pues sin saber cómo ni a qué hora me quede dormido sobre el teclado de la computadora, soñaba que me encontraba acostado en la sala, pero el piso era de cristal, el cual se comenzó a agrietar causando un chillido, me arrastré hacia atrás y en mis oídos escuché un susurro que rezaba: “Déjanos entrar”.
Intenté ponerme en pie, pero el cristal en el centro se terminó de romper y en mis oídos los susurros se convirtieron en gritos: “Ábrenos la puerta, déjanos pasar”.

Estas palabras me dañaban los oídos, tanto así que desperté con la cara en las teclas de la computadora con el susurro en la mente, era tan vivido que casi pudiera jurar que lo escuché también estando despierto, me tallé los ojos y luego miré la pantalla de mi computadora la cual se había bloqueado debido a la inactividad, maldije en voz alta pues esto detenía el programa que estaba usando.

Presioné cualquier tecla pero la computadora no respondió, volví a intentarlo y la pantalla se puso totalmente blanca, luego negra y después aparecieron tres rostros difíciles de describir, eran horrendos, carecían de ojos y de expresiones, inmediatamente presioné el botón de apagado pero la computadora no respondía así que bajé de golpe la pantalla, luego le quité la batería.

Paso un rato antes de lograr tranquilizarme, decidí pasar la noche en la sala mirando la televisión, en cuanto amaneciera me iría a correr y más tarde llamaría al doctor para platicarle los episodios ocurridos.

Cuando me desperté, después de ir a correr un rato pase a visitar a mi mamá a quien le platiqué lo ocurrido la noche anterior, mi madre me dijo que lo que pasaba era que la casa no se bendijo, que llamaría a un sacerdote de la parroquia a quien ella conocía para ir por la tarde a hacerlo.

Así lo hicimos, llevamos al sacerdote, quien echo agua bendita en toda la casa y dijo sus oraciones y después hablo conmigo, me dijo que el problema era yo, que mi estado de ánimo atraía al enemigo maligno.

Se Alimentan De Mí-Historia De Terror

Me invitó a asistir a la iglesia, no le dije que no en ese momento, pero nunca he sido muy creyente ni muy afecto a la religión, pero agradecí sinceramente sus buenas intenciones. Llevé a su casa al sacerdote y a mi madre, después volví a mi casa a echar a andar la computadora, me daba un poco de miedo meterme a mi habitación, sin embargo, ya iba muy atrasado con el trabajo.

Volví a colocar la batería en mi laptop y sin complicaciones encendió y abrí los programas, me metí de lleno al trabajo y mientras lo hacía recordé que no tomé mi medicamento por la mañana ni hable con el médico, supuse que no habría problema si no tomaba un día mi pastilla, de igual manera mañana por la mañana hablaría con el médico.

En esa ocasión trabajé hasta las tres de la madrugada, pues a esa hora me empezaba a vencer el sueño y no quería volver a terminar encima del teclado.

Me quedé dormido de inmediato sin presentar pesadillas de nuevo, pero cuando llevaba apenas un par de horas roncando me despertó un sonido encima de mi cara, un aplauso, me levanté abruptamente lo que me hizo tropezar y caer de rodillas frente a mi cama, apenas comencé a sobarme cuando el sonido de alguien corriendo por el pasillo me obligó a ponerme de pie.

Salí de la habitación y frente a mi vista las puertas de las habitaciones vacías se abrían y cerraban por sí solas, sentí miedo, tanto miedo que regresé sobre mis pasos hasta mi habitación, la cerré con seguro, me tumbé en el piso dando la espalda a la puerta, estaba evitando mirar hacia la computadora, pero por unos segundos fijé mi vista en ella.

Todo seguía normal, el programa funcionando, esto me tranquilizó un poco, no deseaba volver a mirar esos horribles rostros de nuevo, pensaba en esto cuando escuché un ruido en mi ventana, me acerqué a ella, estaba cerrada pero bailaba el cristal en el marco violentamente, por unos segundos se me a figuró ver de nuevo los tres rostros en el vidrio.

Casi estoy seguro de que los vi, pero fue solo unos segundos porque el cristal se cayó hecho pedazos, no tenía lógica, la ventana estaba cerrada y el cristal bien empotrado, dejé la computadora encendida y corrí de nuevo a la sala sin mirar en las otras habitaciones. No logré volver a dormir esa noche.

En cuanto tuve oportunidad llamé al psiquiatra quien me dio espacio para atenderme de inmediato.

El doctor consideró que todo cuanto me había ocurrido era obra de mi mente que no aceptó el fármaco, que era muy raro mi caso, pues ese tipo de antidepresivos no detonaban en alucinaciones.

Durante mi cita con el medico me di cuenta de algo, porque el me preguntó si cuando me ocurrieron los sucesos me salía de la casa, pero yo le contesté que me quedaba en la sala, hasta ese entonces me di cuenta de que en ese lugar de la casa no ocurría nada extraño.

El medico me cambió el medicamento y añadió un medicamento para la ansiedad para inducirme al sueño, este tipo de medicamento me dan un poco de miedo, pero necesitaba descartar que todo lo que me estaba pasando era producto de mi mente y mi actual estado de ánimo, pronto me daría cuenta de que no era así.

Esa tarde decidí ir a correr un rato al bosque, luego regresé a mi casa directamente a bañarme.

El baño cuenta con un cancel de cristal templado en el cual se supone no se debe reflejar nada, pero justo cuando me terminé de bañar y estuve frente la puerta de cristal y por unos segundos vi los tres rostros horrendos que vi anteriormente en la pantalla de la computadora.

Me llevé las manos a la cabeza he intenté decirme que nada de ello era real, pero parecía que entre mas lo negara el evento mas se esforzaba en ser percibido pues cuando me encontraba rezando en voz alta el vidrio comenzó a estrellarse con fuerza, agrietándose y esa maldita palabra volvió a sonar en eco en el baño: “Déjanos entrar”.

Corrí fuera del baño, tomé mi laptop y me refugie en la sala, tal cual les dije, la sala parecía estar libre de actividad paranormal, aparte siempre que llegaba allí los fenómenos se detenían o eso parecía.

Abrí la computadora y al hacerlo voló una hoja de papel y se detuvo en la escalera, la tomé y encontré unos números que a primera vista no les encontré el sentido, pero después de mirarlos un par de veces se me ocurrió teclearlo en el buscador de la computadora y el URL me dio acceso a una página apócrifa que se llamaba “Como embrujar una casa”, no daré muchos detalles de ese sitio, pues ya se imaginaran la de cosas que encontré, mayormente eran manuales para ver fantasmas, invocar demonios, cosas así, pero me llamó mucho la atención un articulo que hablaba sobre los pasos a tomar para liberar entes, pero para hacerlo era necesario cometer suicidio.

Cerré el sitio, ese tipo de lugares no me despiertan nada de confianza.

Parecerá absurdo, pero antes pensé en la finalidad de los números que de donde provenía esa hoja de papel, era una hoja arrancada de un cuaderno que no reconocí como mío, ya que este era profesional y todos los que yo suelo usar son estilo italiano, pensando en esto recibí una llamada de mi mamá quien deseaba saber como estaba, no quise darle detalles por lo que le mentí ya que casi podía adivinar que me diría, me pediría que me devolviera a su casa, así que decidí decirle que todo estaba mejor desde la bendición del padre.

Después del incidente de la dirección web escrita en el papel fueron muchas las teorías, decidí en lugar de pensar en ello mejor actuar, por lo que compre un circuito cerrado de video, lo instalé yo mismo, si alguien estaba entrando en la casa las cámaras lo registrarían al igual que la actividad paranormal.

Instalé una cámara en mi habitación, otra en el pasillo y una individualmente en cada espejo y cristal de la casa incluyendo la puerta del baño, la intención era cubrir cada zona donde presencié actividad paranormal.

Cuando me fui a la sala para observar desde mi computadora las cámaras comprobé que me equivocaba cuando pensaba que todo se detenía en la sala, pues aunque no estaba yo presente en la habitación o el pasillo la actividad continuaba, las puertas se abrían solas y en los espejos como en cristal del baño y la ventana de mi habitación, las tres siluetas de los rostros horribles seguían apareciendo y la visión del cristal rompiéndose, acción que solo era una visión pues jamás se rompió un espejo o cristal en verdad, al menos no hasta entonces.

Subí el volumen al sonido del video y allí lo tenia nuevamente el mismo murmullo: “Déjanos entrar”. Agaché la cabeza por un momento, me sentía fastidiado, culpé a Sandra mi ex esposa de haberme embrujado, aunque muy en el fondo sabia que ella no tenia nada que ver, si algo me seguía molestando era su indiferencia ante mi, pues todo ese tiempo desde que nos divorciamos jamás me hizo una llamada y mis mensajes se quedaban en visto, no importaba ya, aun así, la culpaba de mi desdicha.

Cuando levanté la mirada la computadora se quedo congelada, presione todas las teclas, pero la computadora no respondía, después de unos minutos apareció una imagen que juro no se proyectaba dentro de la pantalla, esta estaba como sobrepuesta, eran los rostros, cerré la laptop la puse bajo mi brazo y corrí hasta mi camioneta, me sentía muy asustado, sentía que el corazón se me iba a salir del cuerpo.

Cuando logré tranquilizarme un poco tomé valor y abrí la Laptop, sin problemas funciono como debería, cheque las cámaras y todo estaba normal incluso como les dije los espejos y vidrios estaban intactos, regrese la grabación hasta donde la actividad comenzaba, guarde el video y lo envié a mi celular y al de mi psiquiatra, mi ego se moría de ganas de hacerle saber que su diagnóstico estaba erróneo.

No tardé en recibir respuesta del doctor, quien me invitaba a pasar a verlo en su consultorio por la mañana.

En la mañana que fui al consultorio el medico me informó que aunque fuera contra sus principios me recomendaría un especialista en parapsicología, alguien que había sido su profesor durante su época de estudiante de medicina, se disculpó, me dijo que no era el primer caso que se encontraba frente un fenómeno como tal, pero como la mayoría de casos eran alucinaciones provocadas por trastornos mentales como la esquizofrenia, pero ante la evidencia no existía otro remedio, me paso el número de su profesor.

Le agradecí y me fui.
Me estacioné afuera de la casa, no deseaba entrar, así que llamé por teléfono al parapsicólogo, quien me pidió que le mandara mi dirección y en menos de dos horas estaría allí conmigo.

Llegó antes de lo esperado, me pidió que entráramos en la casa, yo me negué, le abrí la puerta y le dije que era libre de revisar cuanto quisiera en mi casa, pero que yo no deseaba entrar mas a ese lugar, el señor que ya se veía algo entrado en años me miró a los ojos y accedió, entro a la casa y después de veinte minutos salió, esta vez sí me pidió ir conmigo pues me explicó que el problema yo lo detonaba, así que contra todos mis deseos entre con él.

Apenas entramos el parapsicólogo se paró debajo de la escalera, me miró y dijo:
“Usted tiene un grave problema aquí, no se tratan de fantasmas, aunque si usted quiere llamarlos así también es aceptable.”

Yo me le quedé viendo y le dije que fuera directo, que no deseaba pasar más tiempo allí dentro, me dio una palmada en la espalda y me dijo que eso es lo que quería averiguar, por lo que me indicó que lo llevara al epicentro del problema, a la zona en la que la actividad paranormal era mas fuerte, contra mis deseos caminé con el hasta la habitación.


Apenas entramos y todo comenzó nuevamente, pero de una manera mas violenta, pues en esta ocasión todos los cristales de la casa sonaban como si fueran a estallar en mil pedazos de un momento a otro, yo me puse muy nervioso, el parapsicólogo notó mi nerviosismo y me puso su mano en mi hombro, me pidió que esperara un poco, que necesitaba ver que era aquello que deseaba entrar.

Después de unos minutos que me parecieron horas en los que sentía volverme loco, el parapsicólogo quien se mostraba muy tranquilo, pero yo ya no logré mantenerme más allí en mi habitación porque les juro que por unos segundos vi esos seres fuera del cristal arrastrándose hacia mí, de hecho, eso fue lo que me hizo correr hasta la calle.

Minutos mas tarde vi salir al señor, muy tranquilo, me miro y me dijo: “Me temo que el problema no es solo la casa, su actual estado de animo atrajo estas criaturas, se han estado alimentando de usted y usted lo ha permitido consciente e inconscientemente.

El problema como le digo en parte también es la casa, desgraciadamente hay zonas en el mundo mas sensibles, son como pequeñas rupturas, estos seres lo vieron sufrir y comieron de usted, pero ahora quieren algo más, desean el sacrificio de su propia vida”.

Las palabras del parapsicólogo me pusieron peor, porque les confieso que algunas veces a solas si contemplé el acabar con mi vida, también me tranquilizo un poco cuando se ofreció a darme un tipo de terapia alternativa no aceptado por la psicología pero que me ayudaría a alejar a esos seres aterradores.

Acudí durante tres días seguidos a sesiones con el parapsicólogo, su consultorio se encontraba en el centro, estaba en un viejo departamento de esos que tienen el piso de mosaico viejo de color blanco y negro, en la sala de sesiones había un par de espejos encontrados uno frente al otro, no recuerdo mucho acerca de las sesiones pues era necesario que me hipnotizara, todo iba bien hasta la cuarta sesión, cuando el murió.

Tengo muy confuso lo que ocurrió ese día, pues estando yo en un estado inconsciente solo percibí voces, murmullos susurros, para cuando desperté

recuerdo haber visto como esas tres figuras se llevaban al parapsicólogo hasta el espejo derecho y allí dentro se alimentaron de su cuerpo, mas cuando logré volver en sí, el señor estaba muerto sentado su sillón, como era en todas las sesiones.

Tuve que declarar ante la policía, todo salió bien, me dijeron que el señor falleció debido a un paro cardíaco, yo jamás creí en esto, pues se lo que vi.

Vendí la casa, me compre un departamento en el que jamás he presenciado algún fenómeno extraño, pero también he de confesarles que mi estado de animo ha mejorado muchísimo, mas que nada ante el miedo de lo vivido.

¿Se imaginan, dejar entrar ese tipo de seres? A veces en las noches pienso que es una manera de como embrujar una casa, tal cual leí en la pagina web, la cual jamás volví a encontrar.

Aun tengo miedo en las noches, aunque intento olvidar ese evento, esa parte de mi vida, aun quedan pesadillas que aparecen de vez en cuando pero que al final siempre traen alivio.

Autor: Mauricio Vidal Farfan Cisneros.

Derechos Reservados.

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