Criaturas Burlonas-Historia de terror 2022

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Criaturas Burlonas-Historia de terror 2022

Historia de terror… Nací y crecí en la ciudad, sin embargo, mi padre fue criado en el campo y aunque cuando era joven decidió venir a vivir donde años después nací yo, a menudo íbamos al rancho a visitar a mis abuelos, incluso ahora después de tantos años mi padre decidió regresar para vivir jubilado con más tranquilidad en el campo y ahora somos mis hijos y yo quienes vamos a menudo a visitarlo.

Tengo muchos recuerdos del rancho de cuando era niño, la mayoría son buenos, pero como siempre en la vida los momentos malos son inevitables y es acerca de uno de esos sucesos que presencié cuando era muy joven del que voy a hablarles.

Recuerdo con mucho cariño a uno de los hermanos de mi padre que vivía en el rancho, se llamaba Eugenio y era por mucho mi tío favorito, al menos en esa época, siempre hacía chistes, jugaba con los más chicos de la familia cada que nos reuníamos y le encantaba ser el alma de la fiesta.

Con los más grandes, de niño todas estas situaciones me parecían grandes virtudes, aunque ahora que lo pienso, para el resto de la familia, sobre todo para mis abuelos, mi tío Eugenio estaba lleno de defectos, era más bien una persona dedicada a la vida alegre, a vagar y a hacer solo lo necesario.

Por supuesto que en el pueblo más cercano también lo conocían, era uno de sus borrachos más queridos, pero toda esta algarabía y buena actitud que siempre acompañaba a mi tío un día cambió, por uno de esos acontecimientos inexplicables.

El día en que ocurrieron los hechos el pueblo estaba de fiesta, creo que era por un santo, pero la verdad es que ya no sé cuál, el caso es que mi tío había ido como siempre a celebrar, pues como lo mencioné anteriormente, nunca perdía la más mínima oportunidad de irse de fiesta.

Se fue en la tarde y al día siguiente no regresó, nadie se preocupó realmente, todos pensamos que volvería al día siguiente, pero tampoco apareció, pasó el fin de semana y las fiestas del pueblo acabaron pero no había señales de mi tío, en ese momento mis abuelos ralamente se preocuparon, toda la familia empezó a buscarlo.

Lo primero fue ir hasta el pueblo y hablar con los conocidos que cada quién tenía para saber si a lo mejor estaba en casa de alguno de ellos, o de sus amigos, pero todos los que le habían visto dijeron que se había ido caminando al rancho ya hace dos días, entonces acudimos a la policía.

Historia de terror-Criaturas Burlonas

Se organizó una búsqueda exhaustiva, empezando por todos los rincones del pueblo, luego la búsqueda se extendió a los posibles caminos que había podido tomar mi tío para regresar al rancho.

Así pasaron cinco días, pero mi tío no apareció.

Algunas personas empezaron a pensar que tal vez había decidido fugarse, irse lejos y aunque mi abuela se negaba a creer en esta teoría, la policía creía que era lo más probable pues no había ninguna pista sobre su paradero, tampoco era una persona que tuviese enemigos, ni se sospechaba de que alguien le quisiera hacer daño.

Pasaron dos semanas y mi abuela no perdía la esperanza de encontrarlo, entonces un día hablando con una vecina que era muy amiga suya, le sugirió buscar a una mujer en el pueblo que se decía tenía poderes de adivinación, según esa vecina, cuando era joven su hermano se había perdido y sus padres habían acudido a esa señora quién les había indicado que su hermano se encontraba en una ciudad relativamente cercana y así fue como lo encontraron.

Con la esperanza puesta en esta solución mi abuela fue a ver a la adivina, según nos contó después era una mujer muy amable, le hablaba con cierta familiaridad y cuando mi abuela le preguntó por mi tío, temiendo que le dijera que estaba muerto.

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La adivina le dijo que podía sentir que él aún estaba en este mundo, de hecho no muy lejos de allí, le describió una zona boscosa, con muchas plantas y árboles, sobre todo era un lugar en dónde había mucha guadua y cañizos, que son un tipo de bambúes, en ese momento mi abuela pensó saber de qué lugar le estaba hablando.

Inmediatamente fue a hablar con mi abuelo para decirle que creía saber la zona en donde podía estar mi tío, entonces fue junto con mi padre y otros familiares, yo también los acompañé pues tenía mucha curiosidad y esperanza de volver a verlo.

Fuimos a un lugar que está entre el pueblo y el rancho de mis abuelos, era una zona en realidad bastante apartada del camino, muy silvestre, en dónde efectivamente había muchos de esos cañizos y guaduas que le habían mencionado a mi abuela.

Duramos un par de horas recorriendo aquella zona, el sol iluminaba con fuerza, recuerdo que el calor mezclado con la humedad silvestre y la desesperación de encontrar a mi tío con vida se hacían cada vez más insoportable.

Entonces alguien lo vio, fuimos todos al lugar, ahí estaba, de alguna manera estaba entre unas guaduas, de esas que crecen muy juntas y se entrelazan en lo alto, allí como a ocho o nueve metros de altura estaba mi tío, nadie se explicaba cómo era que había subido hasta ese lugar.

Tuvimos que ingeniarnos cómo bajarlo, pues él en ese momento no se movía ni reaccionaba.

Cuando finalmente lograron bajarlo vimos que estaba medio inconsciente, pero aún con vida, lo llevamos lo más rápido que pudimos hasta el rancho y una de mis tías llamó a un médico para que fuera a verlo.

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En el camino intentamos preguntarle en dónde había estado todo este tiempo y cómo era que había conseguido subir por entre las guaduas, pero solo hablaba incoherencias, preguntaba por una bota y por Bonifacio, lo que a todos nos dejó desconcertados.

Bonifacio era un habitante de la zona que era muy conocido por todos ya que no era una población muy grande y él era la única persona de estatura baja.

Esa tarde el medico dijo que mi tío estaba bastante deshidratado, además tenía algunas marcas en el cuerpo como si un ave lo hubiese lastimado con su pico y daba la impresión de que había estado involucrado en una pelea, le dio un tranquilizante y dijo que en cuanto despertara y pudiese hablar le llamáramos de nuevo.

En ese momento todos nos sentimos aliviados de haberlo encontrado, pero aún teníamos muchas dudas por resolver, no tuvimos más remedio que esperar.

En mitad de la noche me acuerdo haber escuchado gritos, me desperté asustado y fui corriendo a la habitación.

De mi tío para ver qué era lo que pasaba, al llegar vi a mi padre y a mi abuelo intentando sujetarlo, pues se había levantado como un loco, había volteado el colchón y la mesa de noche y continuaba gritando y balbuceando incoherencias para nosotros en aquel momento, entonces mi madre llamó al médico quién le indicó inyectarle un medicamento, no recuerdo cuál era, pero después de eso se calmó.

Recuerdo que se acurrucó junto a mi abuela cómo si fuese un niño pequeño, ella le indicó que se sentara en la cama y le contará qué había ocurrido ¿por qué estaba reaccionando así? y finalmente mi tío nos contó una historia que para algunos aún resulta difícil de creer.

En su relato nos explicó que el día en que empezaron las fiestas estuvo en el pueblo hasta pasada la medianoche, pero en algún punto decidió irse para el rancho y regresar al día siguiente.

Empezó a andar por el camino de siempre, era relativamente lejos pero él ya estaba acostumbrado a recorrer ese camino estando muy borracho, tal como lo estaba ese día, entonces cuando ya estaba alejado del pueblo pero aún le faltaba bastante para llegar al rancho, le pareció ver a alguien que caminaba delante de él.

Al principio le costó reconocerlo pero entonces le pareció que era Bonifacio, mi tío empezó a llamarlo por su nombre y le preguntó qué hacía a esa hora tan lejos del pueblo y de su casa, pero no obtuvo respuesta, por más que intentaba no lograba alcanzarlo, entonces notó que se reía de él y llevaba una especia de bota de cuero de las que se suelen utilizar para beber.

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Mi tío en el estado de alicoramiento en el que se encontraba, la situación le pareció divertida así que continuó persiguiendo a Bonifacio sin darse cuenta que cada vez se alejaban más del camino, él quería alcanzarlo para probar del licor que había en la bota, entonces mi tío logró acercarse más a él y en ese momento vio que Bonifacio se hacía cada vez más pequeño, sus orejas se habían vuelto extrañamente grandes y en su frente tenía unos pequeños cuernos.

El hombrecito subió a las guaduas y desde allí le indicó a mi tío que si tanto quería probar de aquello que él estaba bebiendo iba a tener que subir.

De alguna manera mi tío se las había ingeniado para trepar hasta ese lugar, pero cuando llegó no había nadie, solo estaba la bota, la destapó y probó el licor que había en su interior, era lo mejor que había tomado en toda su vida, no se comparaba con ningún licor ni sustancia conocida, mientras contaba esto sus ojos se llenaron de lágrimas, dijo que necesitaba volver a probar aquél liquido exquisito, lloraba desconsoladamente y nos pedía que buscáramos a Bonifacio, en ese momento mi abuela tomó su rostro y mirándolo a los ojos le pidió que intentara calmarse y recordara que Bonifacio había fallecido hacía más de un mes y él había ido al velorio.

Mi tío nunca volvió a ser el mismo, estuvo un tiempo intentando recuperarse en el rancho, pero a menudo rondaba el lugar lleno de guaduas y cañizos esperando volver a encontrarse con aquella extraña criatura, a veces se desesperaba y empezaba a romper lo que encontraba dentro de la casa, en otras ocasiones mis abuelos lo escuchaban llorando y susurrando cosas a las sombras en mitad de la noche, no tuvieron más remedio que internarlo en un hospital psiquiátrico.

Autor: Luna

Derechos Reservados.

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