La Bruja Huay Historia de Terror

La Bruja Huay Historia de Terror

Mi Abuela Mila, nos cuidó a mi hermano y a mí cuando éramos pequeños, Ella era una mujer de carácter fuerte, cariñosa y protectora La Bruja Huay Historia de Terror. Siempre estaba muy atenta de dónde estábamos o que hacíamos mientras ella cocinaba. Recuerdo que cuando la cabeza me dolía ella hacia un preparado con hierbas lo dejaba a la luz de la luna llena y al día siguiente me lavaba la cabeza al medio día con ello y en poco tiempo sentía mejoría. Cuando nos hacía estos preparados, se encerraba en su cuarto y salía a los pocos minutos, nunca supe por qué lo hacía, pero una ocasión la logré ver leer un libro, como un recetario. También nos advertía constantemente de que no habláramos con extraños y mucho menos aceptáramos cosas de estos, siempre desconfiando de las personas. Y la verdad no entendía mucho el por qué, sin embargo, cuando comenzamos a ir a la escuela ella hacía mucho hincapié en qué no comiéramos cosas que nos regalaran, ya que ella de niña había pasado por una horrible experiencia.
A partir de este punto les contaré la historia de mi Abuela, tal cual me la contó a mí, y como yo la recuerdo.
Siempre antes de acostarnos nos relata alguna historia del poblado de donde ella vivió, el cual era llamado Dzitbalché, allí vivió junto con mis bisabuelos Rosa y Pedro y juntos con sus hermanos y hermanas, todos en la misma casa, y como ella era la mayor, sus tareas del hogar eran más que las de los demás. Era la encargada de ir a comprar, moler maíz e ir por agua, después por la tarde tendría que ir a criar a los animales, cochinos, gallinas y pavos que tenía mi bisabuela, todo esto antes de que oscureciera, ya que, al caer la noche, la oscuridad era tan profunda que uno no podía ver más allá de dos metros frente a uno, pues en aquellos tiempos no había energía eléctrica y los alrededores estaban cubiertos por puro monte, que la única luz que había era la de luna. Además, mi bisabuela tenía una regla más, les pedía dormir a todos a partir de las 8 de la noche, porque cuando la noche avanzaba la maldad se hacía presente.
Mi bisabuela Rosa le decía a mi abuelita Mila que siempre pasará por un camino en específico esto para que no pasará junto a la casa de su vecina Doña Luz, y es que Doña Luz se corría el rumor en todo el poblado que ella era una Bruja Huay, (así le llamaban a las Brujas que podía transformarse en animales), ella practicaba la magia negra, pues se decía que le gustaba por las noches convertirse en un mono negro y andar por los árboles metiéndose a las casas y robando comida, por esa razón cuando la mañana llegaba muchas personas veían que ya no tenían alimentos o estos amanecían podridos junto con restos de pelaje de mono. Se mencionaba también que por las noches veían como a la casa de Doña Luz, entraba mucha gente proveniente del monte, y salían animales mucho más grandes de lo que deberían ser, se decía que su magia negra convertía a las personas en Animales, poco después los conocieron como los Nahuales del Monte.
Todos en el pueblo sabían de los oscuros favores que Doña Luz hacía, además entre los vecinos decían que ya la habían visto practicar las artes negras, estos rumores y experiencias de los pobladores despertaron en mi joven abuelita Mila una gran curiosidad, curiosidad de la que luego se arrepentiría.
Una Mañana como cualquier otro día, mi abuelita fue a comprar el mandado que se le había ordenado, mi Abuelita Mila ese día no podía dejar de pensar en todo lo que Doña Luz hacía, fue tanta su obsesión que, al tomar el camino de siempre, desafortunadamente se encontró con Doña Luz, era como si la hubiese invocado por pensar tanto en ella o quizás había sido una coincidencia o probablemente Doña Luz ya había elegido a su próxima víctima. Doña Luz le pregunto a mi Abuelita que hacia donde se dirigía, ella recordando las palabras de mi Bisabuela y por miedo, no le respondió, pero aun, así como si Doña Luz le estuviera leyendo la mente, continúo diciéndole

  • Ya que vas a comprar unas cosas, ¿me podrías traer algo a mí?

No parecía pedir nada inusual o raro así que mi abuelita un poco temerosa aceptó. Ya de regreso, pasó a casa de Doña Luz para darle su encargo, está la invitó a pasar, ella no quiso, pero Doña Luz le insistía tanto que para poder zafarse de su invitación le dijo que tenía que irse con la excusa de que mi bisabuela la iba a regañar por tardar en llevar las cosas, así fue como Doña Luz se quedó por un momento inmóvil, observándola con una sonrisa inquietante, de forma inmediata dejo de insistir, le comento que le daría algo como agradecimiento. Saco una bolsa de carne para que todos la comieran, ella se quedó extrañada, ya que por lo menos deberían ser Tres Kilos de carne lo que había allí. Doña Luz no parecía ser una persona con muchas pertenecías para poder tener tanta carne cuando en aquellas épocas era un lujo comerla.
Mi abuelita Mila se apresuró a llegar a su casa por miedo a que Doña Luz la siguiera y también por temor a que mi bisabuela le pegará por lo tarde que estaba regresando. Al llegar, entrego la compra y también la carne, y como era de esperarse le preguntaron de dónde la había sacado, con miedo les contó todo lo que había pasado, ella se enojó mucho, pero también se preocupó así que le pidió a mi abuelita Mila que devolviera la carne a Doña Luz, de nueva cuenta regresó a casa de esa mujer, sin embargo, por más veces que toco a la puerta no fue atendida, se acercó a la ventana para asomarse, fue cuando vio que Doña Luz tenía en su mesa un montón de hierbas y huesos, trastes de madera y jícaras, además tenía unas figuras de madera con apariencias feas y a un lado de ellas había un libro grueso de color negro, mi abuelita sintió mucho miedo, aquello que veía ya la había paralizado, no podía dejar de mirar por la ventana, y como si hubiese despertado de un trance, logro controlarse e irse de ahí. Al llegar a la casa de mi Bisabuela, le explico que nadie le había atendido y no pudo dejar la carne, pues no se había animado a entrar por lo que había visto allí adentro. Al final fue mi bisabuelo Pedro quien decidió que lo mejor sería tirar la carne en el patio como se las habían dado, cuidando que los animales no la comieran. Un poco más tarde, cuando terminaron de comer, mi abuelita fue por un poco de leña al patio para prender el fuego y ponerse a tortear para mi bisabuelo Pedro. Mientras recolectaba la leña percibió un olor pestilente y al acercarse más para ver de dónde provenía ese olor notó que era la carne que hace un par de dos horas le habían regalado, vio con espanto que la carne estaba agusanada y putrefacta como si hubiera pasado días enteros ahí. Mi bisabuela al percatarse de esto iba a ir a reclamarle a Doña Luz. A la mañana siguiente, con medallitas, y cruces en la bolsa, mi Bisabuela confronto a Doña Luz, le pidió que por favor no les obsequiara ya nada, le regreso la bolsa con la carne podrida. No quiso confrontarla más pensando en que ella podría tomar represalias o venganza por ello.
Pienso que mi bisabuela no estaba alejada de lo que había pensado, no estaba de más tomar más precauciones. Días después de lo sucedido mi bisabuela optó mejor porque mi abuelita se quedará a cuidar de sus hermanitos y que ahora ella sería quien iría por los mandados. No pasó mucho tiempo cuando un día, mi bisabuela tuvo que ir a moler el maíz, se tardaría un poco más en regresar a casa, así que le pidió a mi abuelita que tome precauciones, cuidara de los demás y que no salieran tampoco a jugar al patio durante el tiempo que ella no estuviera en casa, ella volvería antes del almuerzo. Pero por obra del destino no llegó a la hora acordada. Mi abuelita procuraba como distraer a sus hermanitos y preparar algo de comer para ellos mientras esperaban, mi abuelita prefirió darle de comer a todos sus hermanitos quedándose ella sin comida, pues no había mucho más que preparar, así que cuando sus hermanitos acabaron de comer ella colgó unas hamacas para que estos se metieran a dormir, ella se mantendría despierta cuidándolos mientras su mamá llegaba, ya se había tardado más de lo esperado. Con el paso de las horas ella comenzó a tener mucha hambre, fue cuando alguien toco la puerta, mi abuelita se acercó y procuro revisar antes de abrir mirando por un orificio que tenía la vieja puerta, observo que era una mujer indígena, tenía puesto un huipil blanco con un rebozo, tenía una cubeta con elotes recién cocidos, que para los ojos y el hambre de mi abuelita se veían muy apetecibles, abrió la puerta para comprarle unos, la mujer indígena le entrego en una bolsa tres elotes y le dijo que no era nada que eran un regalo para mi bisabuela Rosa. Mi abuela los tomó y agradeció, así la mujer continuó con su camino, jamás había visto a esa mujer andar por el poblado, pero no le decido mucha importancia pues ella tenía ya mucha hambre y no soportó la tentación de comerse un elote, nos decía que olían tan rico que eso le abría más el apetito y cuando menos se había dado cuenta se había terminado todos. Por fin cuando mi bisabuela llegó a la casa encontró a mi abuelita sintiéndose mal, se quejaba de un dolor muy fuerte en la barriga y en la cabeza, la revisaron y le comentaron que a lo mejor era por la temporada. Pasaron los días y mi abuelita aún no se recuperaba como se esperaba, sentía mucha presión en la cabeza, se veía pálida y no quería comer, esto aunado a que empezó a tener calentura por las noches, se acercó con mi Bisabuela y le comento que sentía la cabeza muy extraña, mi bisabuela la toco y aparte de sentir la fiebre noto una horrible sorpresa, dentro de los cabellos rizados de mi abuelita había gusanos, no era posible esto, pues una noche anterior le había dado un baño para disminuir la fiebre y le daba cepillado el cabello, mi bisabuela empezó entonces a interrogar a mi abuelita preguntando si no había salido al patio y se hubiera metido accidentalmente entre hierbas y árboles como buscando una explicación lógica a lo que estaba pasando, pero mi abuelita llorando decía que no , ella decía que en su cabeza sentía mucha presión y dolor  y que al tocarla se había quitado algunos gusanos, así como la carne del patio. Le preguntó que si había comido algo fuera de casa y fue entonces que ella le contó de la mujer indígena que pasó vendiendo elotes la tarde que ella se había ido a moler. De inmediato mi bisabuela fue con la vecina, y le contó lo que había pasado con mi abuelita, la vecina le dijo que pensaba que la mujer indígena se trataba de alguna bruja que estaba haciendo de sus maldades o magia negra, por lo que era necesario llevar a mi abuelita con alguien que pudiera deshacer aquello, fue así que mi bisabuela sin nada de ánimos y no queriendo, pero preocupada, fue a ver a Doña Luz.
Al llegar a la su casa, era como si Doña Luz ya las estuviera esperando, ella les dijo que pasaran, reviso a mi abuelita unos segundos, a lo que sin pensarlo tanto les comento que necesitaría de una gallina negra. Corriendo y sin dejar pasar más tiempo pues había dejado a mi abuelita con Doña Luz, fue por una de sus gallinas de su patio. Doña Luz le dijo que lo que viera y lo que oyera tenía que soportarlo para poder quitarle el hechizo a mi abuelita, por su parte a mi abuelita le pidió lo mismo y también que hiciera lo que ella le decía. Así es como sentaron a mi abuelita en una silla de madera, Doña Luz tomó una tela, el libro negro que ella había visto antes, y ato una de las patas de la gallina a la mesa, mi abuelita dice que Doña Luz empezó a hablar primero en maya (era la lengua  que comúnmente hablaban en el pueblo) y después en otro idioma que no entendía que se fue distorsionando poco a poco, mi abuelita nos dice que recuerda como escuchaba que las cosas a su alrededor movían y se caían de su lugar, pero que no podía ver más pues ella tenía la cabeza tapada con un trapo, mi abuelita tenía la cabeza inclinada hacia abajo como mirando a sus pies y decía que podía ver cómo grandes gusanos caían en el piso. Empezaron a las 4 de la tarde  y cuando dieron las 6 de la tarde ella ya había acabado, una vez todos  los gusanos estaban tirados Doña Luz soltó a la gallina negra y dejo que se los comiera todos, cuando la gallina terminó ella la tomó y le ordenó algo en otro idioma, fue entonces que la gallina salió corriendo hacia el monte, y mientras la gallina se perdía entre los árboles se podían escuchar carcajadas malévolas, dicen que hay gente que vio como la gallina paso corriendo a un lado de ellos y veían como la gallina era la que se reía. Mi bisabuela le pagó a Doña Luz con unos aretes de oro que tenía puestos, regresó junto con mi abuelita ya recuperada y sin fiebre a la casa.
Esa noche, cuando mi bisabuela dormía, mi abuelita aún no podía dormir, aún sentía como en la punta de su cabeza esa extraña sensación y en ella se había quedado el olor de las manos de Doña Luz, se quedó un rato más despierta, fue cuando escucho que por fuera de la casa se escuchaban unas voces y como si alguien estuviera pasando, por curiosidad se asomó por el mismo orificio de la puerta donde había visto a la mujer indígena y vio que eran tres personas, quienes se dirigían a casa  de Doña Luz, mi abuelita que aún no podía dormir se quedó esperando un poco más, pues quería comprobar lo que la gente tanto decía de las personas que acudían con esa mujer, pues se decía que llegaban con Doña Luz para ser convertidos en Animales. Después de lo que había vivido ese día ya podía esperar de todo de Doña Luz.
Así que al cabo de una hora mi abuelita atestiguo algo que jamás olvidaría y que en vida nos contaba siempre por las noches. La Casa comenzó a sentirse más helada, ella podía ver el vapor salir de su boca, fue cuando escucho los sonidos de unos animales por fuera de la casa, su corazón palpitaba muy rápido de miedo, se asomó nuevamente por el orificio de la puerta y vio como tres cochinos de gran tamaño regresaban por el camino donde anteriormente aquellas tres personas habían pasado hace rato, los cochinos eran de tamaño descomunal y sus ojos brillaban como candela a la luz de la luna, de inmediato mi abuelita entendió que esos no eran animales comunes, con mucho miedo y procurando no hacer ruido, regreso a su hamaca, sin embargo, comenzó a escuchar ruidos fuera de la casa como se acercaban esos animales y a los pocos segundos, comenzaran a rascar con sus pezuñas la puerta además de golpearla con sus hocicos, se tapó complemente con la cobija e intento orar como pudo, ella no sabía rezar, solo repetía las palabras “Padre Nuestro, Padre Nuestro” varias veces mientras que se aferraba a la cobija, cuando por fin después de un rato, esos animales al parecer ya se habían fastidiado y se retiraron.
Mi abuelita pudo conciliar el sueño varios minutos después, y al despertar a la luz del día, se levantó rápidamente para ver por fuera, fue cuando se encontró que la puerta se encontraba toda astillada por los golpes que le había dado, había huellas de cerdos por todos lados, la puerta ya era vieja, si alguien la hubiera querido derribar a golpes, fácilmente se caía. Quizás esto había sido una intimidación por parte de Doña Luz por haber estado mi abuelita de Fisgona.
Ya un poco más tarde, la vecina visito la casa, para saber cómo se encontraba mi abuelita, además le comento que en la noche se habían percatado que unos cochinos enormes se habían metido a hacer destrozos al patio de su casa, golpeaban las puertas, las arañaban como si quisieran meterme, chillaban entre sí como si se comunicaran de ese modo. La queja no solo se escuchó por parte de la vecina, sino también por otros vecinos, alegando lo mismo. Lo que más llamo la atención fue que en la única que no se quejó fue Doña Luz.
Así los días pasaron, se empezó a oír de casos como los de mi abuelita dónde se embrujaba a la gente y que estos últimos tenían que acudir a la ayuda de Doña Luz, así comenzó a correr un rumor en el pueblo que recobraba más fuerza conforme pasaba el tiempo, se hablaba sobre las transformaciones de Doña Luz y la aparición de otros “Huay” (que es el término que se le conoce en maya a las personas que se convierten en animal). Las personas tenían cada vez más miedo y hacían todo lo posible para no tener encuentros con alguno de estos seres. Aparte de los Cochinos que se veían por las noches y en el monte, se decía que se llegaron a ver por las noches como un grupo de lechuzas volaban de casa en casa, se hablaba de un Gallo Negro, el cual era extrañamente más grande de lo normal, y por las tardes en lo más alto de los árboles observaba a la gente pasar. Nunca lo oían cantar. Y por si fuera poco, las apariciones de un Mono negro, que se metía en las casas por las noches para robar comida, incluso la vecina logro verlo en la cabecera de la cama de su niño, el mono acariciaba la cabeza del niño mientras dormía.
La gente del pueblo ya estaba cansada, por ello ya actuarían en contra de aquello a lo que tanto temían, fue así que una noche se preparó una trampa donde la atraparían, se logró ver como el Mono negro entro al Patio de una casa, y justo al querer tomar la comida, se fueron contra ella con carabinas y perros, ella rápidamente trepó entre árboles queriendo perderse entre la oscuridad, pero la continuaron persiguiendo, fue que en un momento al querer ella colgarse de una rama un señor disparó contra ella, pero al fallar le dio a la rama quebrándola y eso ocasionó que doña Luz cayera desde lo alto, los perros se fueron en su arrancándole trozos de piel, la caída desde esa altura y las heridas causadas por los perros ocasionaron que muriera, y justo al amanecer se corrió rápido la noticia, “Mataron a Doña Luz, Mataron a la Bruja, Mataron a la Huay de Doña Luz” se decía, por las calles, vecinos, gente de otro lado del pueblo, hasta de pueblos lejanos, fueron a verla, y entre ellos mi Bisabuela Rosa quiso ir a comprobarlo. Allí en el suelo se encontraba una anciana con la mitad del rostro con pelo negro, sus brazos, piernas y muslos presentaban mordidas que aún supuraban sangre. Mi Bisabuela Rosa lo comprobó, se trataba de ella.
No paso mucho para que a uno de los pobladores se le ocurrió allanar la casa de Doña Luz. Gracias a ese acto se supo que ella era quien hechizaba a las personas por medio de aquella mestiza para que luego ellos recurrieran con ella para sanaciones y así obtener dinero o alhajas. Esa noche, después de mucho tiempo, las apariciones de aquellos animales extraños cesaron, sin embargo, hoy en día se dice que aún se ve un mono columpiándose entre las ramas y se cree que es Doña Luz quien hizo un pacto con el diablo para seguir atormentado a la gente.
El cuerpo de la Bruja ya había sido sepultado a las orillas de un río. Mientras que la que fue su casa fue quemada, pero aún se desconoce quién tomo el libro negro pues cuando comenzaron a quemarla el libro ya no se encontraba allí.
Así paso el tiempo, a mi Bisabuelo le salió una oportunidad muy buena de trabajo, por lo que la familia entera se tuvo que mudar a otra parte.
Por alguna razón mi abuelita al vivir cerca de una bruja pudo quizás aprender un poco de lo que ella hacía, pues conocía como contrarrestar algunos males, quizá se encargó de aprender sobre ello para saber que hacer por si algún día algún miembro de la familia llegaba a pasar por algo similar. Esto siempre se lo pregunto mi Madre a ella, pues nunca supimos si todo lo había aprendido por vivir cerca o de algún lugar.
Hoy en día mi Abuelita ya falleció, y sus pertenencias se quedaron en cajas guardadas en el sótano de mis Padres, pero lo que, si recuerdo haber visto allí, justo cuando estábamos guardando todas sus pertenencias, fue haber visto un libro de color negro el cual ya parecía estar muy viejo y con mucho uso.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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