Brujería En La Montaña- Historia de terror 2022

Historia de terror - Brujería en la montaña

Brujería En La Montaña- Historia de terror 2022

Mi Historia de Terror… Siempre me he caracterizado por no tener muchos amigos. pero sí relaciones muy largas.
La última que tuve fue con Juan, un abogado famoso que conocí en una de las tantas reuniones que teníamos en el despacho.

Al principio todo era color de rosas, me sentía muy feliz, era muy detallista y cariñoso, pero después de 4 años de noviazgo todo se enfrió.

Comencé a tener problemas en general, la depresión comenzó a apoderarse de mi vida después de terribles acontecimientos.

Ya no tenía a mi madre, y mi padre murió de un paro cardíaco de la noche a la mañana, y en esa semana perdí mi trabajo también. Me sentía deshecha, y la única persona a la que tenía era Juan.

A veces sentía que lo abrumaba demasiado con mis problemas, marcándole cada noche, llorando sin parar.
Muchas veces él estaba con sus amigos, y en ocasiones escuchaba los suspiros de molestia a través del teléfono.
Me sentía muy mal, pero era mi único refugio.


Recuerdo que una vez leí que el mal se apodera fácilmente de las personas vulnerables, y me di cuenta de que era cierto, cuando en mi casa comenzaron a pasar cosas extrañas.

Cuando llegaba la noche y debía lidiar con el dolor, escuchaba algo arrastrándose afuera, y muchas veces vi una sombra muy pequeña correr en el jardín.

Fueron noches horribles, porque pasaba tristeza y miedo, estaba completamente sola.
Recuerdo perfectamente una vez que me quedé dormida llorando y comencé a soñar.

Era un sueño normal, estaba con Juan en un partido de fútbol y me sentía muy bien, el sol brillaba y había mucha gente, pero de repente el ambiente cambiaba y todo empezaba a oscurecerse.

Las personas parecían no notarlo, pero el cielo se había puesto rojo.

Historia de terror – Brujería en la montaña

Unos segundos después sentí la mirada de alguien sobre mí, y cuando volteé vi a una mujer en una esquina del campo que me veía fijamente.

Era muy alta, no tenía nariz y sus ojos eran muy grandes, casi llegaban a su boca que era una línea muy fina.
Cuando nuestras miradas se unieron, desperté sudando frío y muy agitada, pues la sensación que había dejado ese sueño en mí era terrible.

Aún no abría los ojos y pensé en llamar a Juan cuando me sintiera un poco mejor. Respiré y al abrirlos me di cuenta de que había alguien sentado al borde de la cama, no podía distinguir bien por la falta de luz, pero en cuanto este ser dio la vuelta, vi a aquella mujer de mi sueño, sus ojos eran más profundos en la vida real.


Un escalofrío me recorrió, y cerré los ojos de nuevo y cuando los abrí ya no estaba.
Llamé a mi novio y le dije llorando lo que acababa de pasar.

al terminar de contarle, escuché un largo suspiro como de cansancio del otro lado y me arrepentí por haberlo llamado.

La verdad tenía dependencia emocional hacia él y por eso no podía separarme.
La noche siguiente me invitó a una fiesta con sus amigos, donde me molesté un poco, ya que estaban hablando de un viaje a una montaña en un par de días, y él no me había contado nada.

Discutimos por eso, y al final me dijo que lo acompañara para no quedarme sola, y que lamentaba no haberme contado.

también me explicó que serían 5 días, en un pueblo situado en lo alto de una montaña, y que era para sentirse mejor espiritualmente y liberarse del estrés. su amigo los había invitado por semana santa, les había dicho que era parte de una comunidad, y que el fin era agradecerle a la naturaleza por las cosechas de ese año.

No me sentía muy bien por enojarme, quizá estaba exagerando, así que como siempre terminé pidiéndole disculpas, además ya casi era nuestro aniversario y no quería arruinarlo.

Le dije que me encantaría ir con él, y vivir esa experiencia juntos. pero al terminar de decir esto, pude ver por un segundo desagrado en su rostro. como si estuviera decepcionado al escuchar que sí quería ir, así que le dije que estaba bien si iba él solo, pero por culpa seguramente se negó, dijo que iríamos juntos.

Esa misma tarde fuimos con sus amigos a comer, él les dijo que yo también iría a la montaña, y ellos se notaron sorprendidos.

Quien nos había hecho la invitación se llamaba Alonso, nos dijo que estaba muy feliz de que pudiéramos acompañarlo a ese festejo tan importante para él, que habría mucha comida deliciosa y personas increíbles, además dijo que haríamos muchas actividades para agradecer a la naturaleza, y que esta nos regalaría paz.
Solo nos pidió ir vestidos de blanco, porque esto representaba pureza.

Estábamos muy entusiasmados por ir, principalmente yo, porque creía que sería una gran oportunidad de arreglar nuestra relación, y que ambos estuviéramos felices.

Llegó el gran día y viajamos por varias horas al rededor de una montaña, tuvimos que subir un buen tramo caminando y fue muy agotador. pero cuando por fin llegamos parecía haber valido la pena, era un lugar precioso.

Historia de terror – Brujería en la montaña

Historia de Terror – Brujería en la montaña

Todo estaba lleno de enormes árboles, de cabañas muy bellas, de personas vestidas de blanco, que parecían muy contentas, y el sol parecía brillar mucho más que en cualquier otro lado.

Alonso nos presentó con la comunidad, y todos nos recibieron amablemente, y nos dieron una bebida deliciosa que parecía ser de fresas.
Conocimos a otro miembro que había llevado también a sus amigos de la universidad a conocer por primera vez ese lugar.

Fuimos a dar una vuelta, y por fin después de muchos meses e incluso años podía respirar paz.
Vimos que tenían conejos y cabras, todos eran negros. Estaban en un pequeño establo con una cerca de metal.
Me encantaba estar ahí, el único inconveniente era que Juan seguía muy distante conmigo, y eso me hacía sentir muy mal.

Todos empezaron a preguntarnos sobre nuestra relación, y conté con entusiasmo como nos conocimos, mientras que mi novio dijo no acordarse de la fecha en la que cumplíamos un año más.

Mi corazón se encontraba en un hilo tratando de entender el cómo había cambiado tanto, y cómo todo el amor que tenía por mí se había transformado en desagrado.

Nos sentamos en el pasto a comer fruta, mientras veíamos a las mujeres de la comunidad bailar en círculos con pulseras de flores en las muñecas.

Una de ellas al pasar cerca de nosotros tocó el hombro de Juan descaradamente, lo suficiente para darme cuenta. Él volteó y le regaló una sonrisa sin importarle que yo estaba ahí.

En la noche nos dieron algo de té en tazas transparentes, lo raro fue que el color era distinto, se veía algo rojo en el fondo. Nadie lo notó, así que no dije nada.

El siguiente día corrió de maravilla en ese hermoso lugar, y Alonso nos enseñó un cuarto lleno de cuadros y libros muy interesantes, había una secuencia de pinturas en especial que llamó mi atención.

Estaba pintada una mujer cortando un pedacito de su cabello y metiéndolo bajo la almohada de un hombre, después a la misma mujer pinchando su dedo y vaciando algo de su sangre en un vaso que le daba al mismo, en la siguiente imagen el hombre se veía enamoradísimo de ella.

Todo empezó a tornarse tenebroso poco a poco. Esto comenzaba a ser mi propia Historia de Terror,
por la madrugada sucedió algo que me hizo querer huir de ahí.

Estaba dormida a lado de Juan, cuando de repente un fuerte sonido me despertó, como de algo que había caído.
Me levanté con sueño de la cama y puse la oreja sobre la puerta, pero ya no escuché nada. Salí lentamente y vi una luz prendida en una de las cabañas, la curiosidad me ganó y fui a ver que estaba pasando.

Me asomé sigilosamente a la ventana y pude ver a las mujeres de la comunidad dentro, pero esta vez estaban vestidas de negro y bailaban con una de las cabras que había visto en el establo, se me hizo muy raro ser testigo de eso, pero seguí viendo sin hacer ruido.

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Después de unos minutos las mujeres pararon, y una de ellas sacó un cuchillo de un cajón y se acercó al animal. A continuación lo apuñaló sin piedad y comenzó a reír. pasó su dedo por la sangre y lo lamió como si fuera lo más normal del mundo.

La verdad me asusté mucho, y decidí regresar a dormir, y mientras intentaba conciliar el sueño, de nuevo me puse a pensar en que tal vez no era tan raro aquello, que yo no sabía mucho sobre sus costumbres, que quizá esa era una de ellas y estaba bien, aunque no estaba de acuerdo en que la mujer se burlara del dolor de la cabra.

Un rato después me quedé dormida, y al día siguiente nos invitaron a su ritual de paz, donde las mujeres nos limpiaron a todas con unas hierbas y rociaron un líquido sobre nuestro cabello, también nos dieron una bebida hecha a base de hongos y nos invitaron a bailar, pero solo a las mujeres.

Bailé con ellas y mientras lo hacía me di cuenta de que una de las ancianas se había acercado a Juan y le había dicho algo al oído.

Él se levantó y la siguió, lo vi perderse entre los árboles, pero seguí bailando.

Me estaba divirtiendo mucho, pero ya se había tardado, y decidí ir a buscarlo para saber si estaba bien.
Caminé por donde los había visto irse, y cuando estaba cerca de una de las cabañas escuché risas, vi por la ventana, y Juan estaba besando a aquella chica que le había tocado el hombro. me fui a llorar a donde nadie me viera, llegué casi al borde de una barranca.

Vi hacia abajo, aunque admito que le temo a las alturas, seguro sería un paisaje bonito, necesitaba algo que me alegrara un momento, pero fue todo lo contrario.

En el fondo del barranco pude ver piernas humanas, así como brazos, incluso llegué a ver lo que parecían ojos.

Sentí ganas de vomitar, me fui corriendo, y cuando llegué a la cabaña comencé a guardar mis cosas, pero luego paré porque si veían que me quería ir de repente, seguramente no me dejarían ,y hasta podrían hacerme algo.

Los pensamientos se esfumaron cuando alguien tocó la puerta abrí y vi que era Alonso, en quien por supuesto no confiaba, pero antes de decirle algo, él me contó que una de las mujeres le había dicho que la joven con la que estaba Juan, lo había hechizado vertiendo su sangre en el té, porque le había gustado, y me dijo que yo le caía bien y que sabía lo que estaba sufriendo con la muerte de mi padre y mi soledad, porque él había sufrido lo mismo hace años.

La verdad tenía mucho miedo por todo lo que había presenciado y se lo conté, le pregunté que significaba eso.

Él comenzó a contarme que la comunidad en realidad era una secta de brujos, que se ponían en comunión con la naturaleza y el diablo para que les dieran beneficios y que tenían el poder de quitarse las extremidades para convertirse en animales.

también que nos habían llevado a nosotros para entregar nuestras almas y tener mucho más poder. pero que no quería que a mí me hicieran daño, así que me ayudaría a salir de ahí esa noche.

Me sorprendió muchísimo lo que me contó, no podía creerlo, quería salir huyendo en ese mismo instante.
Pasé esa tarde temblando, temiendo que en cualquier momento fueran por mí.

Historia de terror – Brujería en la montaña

Juan volvió un rato después, pero no le conté nada, no le dije que lo había visto con aquella mujer, lo del hechizo ni lo de la secta. Mi amor ya se había convertido en odio gracias a todas sus acciones, lo único que quería era largarme de la montaña.

A la hora de la cena todos brindaron porque era la penúltima noche antes del ritual principal para agradecer a la naturaleza. Se me heló la sangre porque sabía que significaba eso.

Cuando fuimos a las cabañas, esperé a que Juan se quedara dormido y salí cuidadosamente, no me llevé mi maleta, porque sabía que si se daban cuenta no podría correr con ella, así que me fui con lo que tenía puesto y ya.
La culpa se apoderaba de mí poco a poco por no contarle nada a mi novio, porque sabía que corría peligro ahí, pero a otra parte de mí ya no le importaba nada que tuviera que ver con él, porque había abierto los ojos.

Alonso estaba afuera esperándome, me hizo señas con las manos para que lo siguiera. caminamos sin parar y sin hacer ruido, pero algo nos detuvo.

Había una luz brillante entre los árboles, y cuando nos asomamos, mis ojos presenciaron algo que hasta el día de hoy no puedo sacar de mi cabeza.

Muchos de los hombres y mujeres de la secta estaban al rededor de una enorme fogata, decían algo en voz baja, no podía reconocer ninguna palabra en español, también aventaron al fuego los conejos que había visto cuando llegamos, y después se quitaron las piernas como si fueran de juguete, y se colocaron patas de cabra en su lugar

.Un grito profundo estaba a punto de salir de mí, pero Alonso me tapó la boca con las manos y me dijo que teníamos que irnos.

Caminamos muchísimo, hasta que llegó el amanecer, y en el transcurso me dijo que él ya no quería permanecer a ese lugar, que todo lo había hecho como juego, pero que ya era demasiado tarde para arrepentirse, y que aunque se fuera algún día lo encontrarían, y eso sería peor.

Cuando llegamos a la carretera me dio algo de dinero para ir en el autobús y llegar a casa, me pidió de nuevo no decir nada, y lo vi alejarse entre los árboles.


Unos minutos después pasó un autobús y me fui sin ver atrás.
Jamás volví a ver a Juan, pero no siento culpa, lo único que siento es miedo porque aún pienso que esos seres algún día vendrán por mí.

Autor: Desconocido

Derechos Reservados

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