El Guardia Y La Sombra De La Muerte Historia de Terror

El Guardia Y La Sombra De La Muerte Historia de Terror

Llevo siendo guardia de seguridad los últimos 16 años. Trabajo para una compañía que ofrece sus servicios a diferentes empresas. He sido asignado para trabajar en fábricas, plazas comerciales, bodegas y un supermercado El Guardia Y La Sombra De La Muerte Historia de Terror.
Fue precisamente durante mi estancia laboral en ese supermercado que tuve algunas experiencias realmente aterradoras.
En ese supermercado yo era guardia durante la noche. Mi turno comenzaba a las 9 de la noche y terminaba a las 7 de la mañana.
Voy a contar la noche más pesada y tétrica que pasé en ese supermercado.
Siempre suelo llegar unos 15 minutos antes de mi hora de entrada, pero en aquella ocasión no había dormido bien, había el aniversario luctuoso de un amigo así que la estaba pasando un poco mal. Sí, llegué tarde, a las 9 con 10 minutos más o menos, me reporté vía radio con el de prevención, Abraham, era la primera vez que llegaba tarde así que en lugar de llamarme la atención me preguntó si todo estaba bien, le dije que sí y ya me autorizó para relevar al compañero del acceso 1.
Me acerqué al acceso, Pérez me pasó los pendientes y se retiró. Las funciones que se deben realizar cuando se está en algún acceso es darle la bienvenida al cliente, estar al pendiente del estacionamiento y revisar el ticket de los clientes que lleven cosas de alto valor o de aquellos que tengan un comportamiento sospechoso. Hay que permanecer ahí hasta que el de prevención vaya a cerrar el acceso por cierre de tienda. Esto ocurre faltando unos cinco minutos para las 10. Abraham llegó para cerrar el acceso, intercambiamos algunas palabras y se retiró.
Después de que las puertas son cerradas hay que proceder a la entrada de personal para relevar al compañero. Pero antes podemos pasar a la cocina a tomar fruta, un pan y un poco de café, es lo que ingerimos a lo largo del turno para evitar el sueño. Ya con la comida ahora sí fui a la entrada de personal. Recibí el área para que el compañero se retirara y comencé con las actividades de ahí.
Hay que revisar a todos los trabajadores que salen del turno de la tarde y los que entran para el turno de la noche, también a los proveedores. También hay que estar en comunicación con la empresa de transportes a la que se le renta una pecera para llevar a sus casas a los trabajadores que no tienen vehículos ni tienen otra forma de retirarse.
La pecera nunca llega a la misma hora porque siempre hay diferentes choferes. Esa noche la pecera llegó como a las 11 y cuarto. En cuanto el chofer se bajó para firmar su entrada le informé a Abraham. Quienes iban a usar el transporte se subieron, hice el pase de lista y le di salida a la pecera. Volví al acceso y le informé a gerencia que ya se había ido la pecera. A los cinco minutos se retiraron Abraham y el gerente y se alarmaron las instalaciones, ahora sí, nadie podía salir.
Era hora de empezar con el recorrido. Quería pasar al baño primero. El baño está en la parte de arriba, junto al comedor. Así que subí a hacer lo mío. Ya me estaba lavando las manos cuando escuché que la televisión se encendió. Pensé que quizá era la muchacha de limpieza, pero cuando salí no había nadie en el comedor. Procedí a apagar la televisión e inicié mi recorrido. Al bajar lo primero que hay es la línea de cajas, hay que revisar que las 17 cajas estén apagadas, luego hay que revisar que la puerta de multi servicios esté cerrada con llave.
Luego sigue revisar el área de electrónica teniendo cuidado de no acercarme mucho porque tiene sensores que activan una alarma. Enseguida está la cocina y el área donde pueden comer los clientes, siempre hay que entrar para asegurarse que ningún trabajador se haya metido a comerse algo, como no vi a nadie me di la vuelta para seguir con mi recorrido, pero entonces escuché como un sartén se cayó. Me giré extrañado y pude ver que una cuchara se resbaló de su lugar y también se cayó, después otra y otra, luego un vaso de vidrio se deslizó hasta caerse, impactó contra el suelo, pero no se rompió, rebotó y luego en el aire se hizo pedazos.
Salí corriendo de ahí y apresuré a terminar mi recorrido para poder subir al comedor.
Pensé que era el sueño, tomé café y fui al baño a enjuagarme la cara, entonces la televisión se volvió a encender. Salí rápidamente pero no había nadie. Quise apagar la televisión, pero por alguna razón no se podía así que mejor la desconecté. Miré mi reloj y ya eran las doce, había llegado la hora de la revisión de temperaturas.
Durante el recorrido de temperaturas hay que revisar todas las vitrinas y las cámaras de refrigeración. En la cocina hay 4 vitrinas y una cámara de refrigeración. Inventé las temperaturas, no quería otro susto. Luego fui a la panadería y después a la carnicería. Lo que sigue es ir al pasillo de congelados, ahí hay como 20 vitrinas.
Desde el pasillo de congelados se pueden ver las escaleras que llevan al comedor, entonces vi que alguien iba subiendo. Aún faltaban como 20 minutos para la hora de comida así que posiblemente alguien había subido al baño, pero no llevaba el uniforme, y parte de mis actividades es asegurarme que todos los trabajadores porten uniforme y gafete todo el tiempo, ya saben en caso de derrumbe o incendio.
Así que subí para comentarle al trabajador que se pusiera el uniforme. No iba a entrar al baño a molestarlo así que me senté para esperar un momento a que saliera. Pasaron quince minutos y no salía, entonces entré a revisar, pero no había nadie. En ese momento se volvió a encender, eso era imposible porque yo la había desconectado. Salí del baño y vi que la televisión estaba desconectada pero aun así estaba encendida.
No tenía sentido, mi mente no era capaz de maquinar alguna explicación, entonces la televisión se apagó.
Las cosas definitivamente no estaban bien. Ya faltaban menos de 5 minutos para la hora de comida así que esperé a que subieran los trabajadores.
Mientras comíamos salió el tema de un tal Ángel, según dijeron lo habían corrido porque resulta que adoraba a la Santa Muerte, la tenía tatuada y hasta tenía un altar en su casa. El gerente de la tienda era cristiano así que encontró alguna excusa para deshacerse de él.
Terminó la hora de comida y era hora de realizar otro recorrido de temperaturas. Quise acercarme a la cocina, pero una extraña sombra me hizo cambiar de opinión, seguí con mi recorrido. Cuando llegué al pasillo de congelados volteé a la escalera que lleva al comedor, pero no vi a nadie. Proseguí al área de deli y luego a lácteos.
Terminé la toma de temperaturas y opté darme un rondín por las áreas que no tienen vitrina. Pasé por los pasillos de abarrotes verificando el llenado de los anaqueles. Luego por el área de vinos, farmacia, perfumería, juguetes y llegué a línea de cajas. Iba caminando por la caja 8 cuando escuché como si alguien estuviera usando un teclado, claro que no había nadie en el área, me apresuré a salir de ahí y pasé por electrónica y luego la frutería. Ahí algo me golpeó, volteé rápidamente y había un limón tirado cerca de mis pies, luego se cayó un coco y unas naranjas. Entonces comenzó a sonar la alarma de electrónica, la frutería está junto al frente así que yo tenía plena vista del área y no había nadie ahí.
De pronto escuché un fuerte grito seguido de algunos golpes. Corrí pensando que alguien se había caído, efectivamente, un trabajador, un señor de 59 años estaba tirado. Estaba sangrando de la cabeza, se había caído de las escaleras que llevan al comedor. Los trabajadores también se acercaron. Inmediatamente, llamé a emergencias para solicitar una ambulancia y también llamé al gerente.
El señor quería decir algo, pero no tenía muchas fuerzas. Me acerqué a él y muy despacio me dijo: que nadie suba, arriba está la muerte.
Dicho esto, murió.
No había nada que pudiéramos hacer.
El gerente llegó en 10 minutos, la ambulancia tardó 20. Casi eran las cuatro de la mañana cuando sacaron de la tienda el cuerpo sin vida de ese hombre.
Redacté y firmé una declaración a mano para el gerente, le sacaron copia en multi servicios y se la dieron a los de la ambulancia para que se la entregara al forense.
El gerente realizó un par de llamadas, una a Pérez y la otra a Abraham. Les solicitó que se presentaran en la tienda para relevarme y enviar correos informando de lo acontecido.
A las 5 y media de la mañana yo ya estaba en mi casa, le platiqué a mi esposa lo que había pasado, me preparó un té y un desayuno. Luego de eso me dio una pastilla para dormir.
Nunca, a nadie, ni siquiera a su familia les dije cuáles fueron las últimas palabras de ese hombre. Es la primera vez que me atrevo a contar lo que viví esa noche. Jamás olvidaré que cuando ese hombre cerró sus ojos volteé hacia arriba y pude ver la misma sombra que yo había visto antes en la cocina.
 
Autor: Ramiro Contreras
Derechos Reservados

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Comment (1)

  • Jacqueline Suárez Reply

    Escalofriante por donde se le mire a la situación, pobre hombre el que murió allí , sin duda ya era su hora y la muerte estuvo rondando hasta que lo encontró ????
    Gracias ,es una muy buena historia ????????

    2 diciembre, 2021 at 5:54 am

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