El Bautizo Historia De Terror 2022

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El Bautizo Historia De Terror 2022

El bautizo, historia de terror… Tengo tres hijos, cuando el menor de ellos nos presentó a su novia, me pareció que era una joven encantadora, con mucho carisma y también muy inteligente, no era muy creyente pero mi hijo tampoco lo era, a pesar de que lo criamos enseñándole nuestra fe, lo importante es que como era de esperarse, después de un tiempo se fueron a vivir juntos y un año después de eso supe que iba a ser abuela por tercera vez, pues mi hijo mayor tenía gemelos.

Tuvieron una niña, mi nieta era muy despierta desde pequeña, dijo sus primeras palabras y caminó antes de un año, fue entonces cuando empecé a notar que ella tenía algunas actitudes extrañas.

Un día cuando la niña ya iba a cumplir dos años, yo estaba cuidándola mientras sus papás trabajaban, mi esposo había salido, así que solo estábamos las dos en la casa.

Ella estaba con unos juguetes en la sala, yo me levanté un segundo a la cocina y trataba de no perderla de vista, cuando me di cuenta que había dejado de jugar y estaba sentada frente a la pared, susurraba algo, tenia los ojos cerrados y cuando me acerqué más vi que estaba haciendo una forma con su mano, como juntando algunos de sus deditos y con ellos apuntaba hacía su pecho.

Le pregunté qué estaba haciendo, ella mi miró y empezó reírse, luego me dijo que estaba rezando, pero lo dijo como si fuera algo obvio, yo me quedé sin saber que decirle, hasta que le pregunté quién le había enseñado a rezar así, entonces me dijo que su abuela Mita, así era como ella llamaba a su abuela materna, dijo que era ella quién le había enseñado a rezar así.

Cuando llegó mi hijo le conté lo que me había dicho la pequeña, me dijo que iba a hablar con la mamá de la niña pero que no me preocupara, seguramente solo era un juego de niños.

Después de eso no dejaron a mi nieta conmigo durante mucho tiempo, cuando iba a visitarlos o ellos venían a verme, vi a la pequeña haciendo de nuevo ese gesto con sus manos, pero mi nuera siempre decía que últimamente le gustaba jugar así.

Casi seis meses después de eso organizamos un viaje con mis otros hijos, rentamos una casa en una zona cálida, los niños se divirtieron, aunque mi nieta no pasaba mucho tiempo con sus primos, pensábamos que era por la diferencia de edad pues en esa época ella tenía dos años y medio y los gemelos acababan de cumplir seis.

Un día antes de irnos, me di cuenta que la niña estaba en el jardín, estaba jugando con algo en su mano, todos estaban allí pero no había nadie poniéndole atención así que me acerqué a ella para ver que estaba haciendo.

Entonces me di cuenta que lo que tenía en la mano era una paloma muerta, ella me sonrío pero yo di un pequeño grito y le pedí que la soltara, en ese momento sus padres se acercaron para ver que estaba pasando, la niña me dijo que no podía soltar la paloma porque era un obsequio que tenía que llevarle al Señor.

Mi hijo al oírla decir esas palabras le preguntó de que señor estaba hablando, pero la pequeña no contestó, entonces su madre muy molesta le insistió en que soltara el animal, ella le hizo caso y ambas entraron a la casa.

Ese mismo día en la noche intenté buscar un momento para hablar con mi hijo sobre las cosas que estaba haciendo mi nieta y entonces me contó que la situación cada vez era más extraña, no solo había visto a la niña haciendo esos gestos con sus manos, a veces la veía hablando sola.

Al principio él pensaba que era algo normal de la edad y la imaginación, pero le llamaba la atención que siempre que le preguntaba con quién estaba hablando ella respondía que era con “El Señor” y cuando mi hijo intentaba indagar más, ella se negaba a explicarle quién era ese Señor del que hablaba.

En una ocasión la encontró jugando con una cucaracha muerta, decía que debía entregarla como un regalo, él había tenido muchas conversaciones con su pareja respecto a esto, pero sentía que ella le restaba importancia al asunto, a veces discutían pues mi hijo empezó a notar que cada vez que dejaban a la pequeña con su abuela materna, estos comportamientos se incrementaban.

Mis padres me dieron una educación católica y así críe a mis hijos, sin embargo nunca me metí en como ellos educaban a mis nietos, pero esa noche decidí preguntarle a mi hijo si ellos le habían enseñado algo sobre la fé o si incluso si habían planeado en bautizar a la pequeña.

Entonces mi hijo me contó que su mujer le había insistido en que ella se quería ocupar de este aspecto de la educación de la niña y al fin habían acordado que cuando ella fuera más grande podía elegir en que creer, eso me pareció sensato pero no podía dejar de pensar que había algo sospechoso en la petición de mi nuera y la forma en la que actuaba su hija.

Pasó un tiempo después de eso, hasta que un día recibí una llamada de mi hijo, me dijo que tenía algo urgente que contarme pero que debía ser en persona, le sugerí encontrarnos en algún lugar pero me dijo que prefería ir a la casa cuando yo estuviera sola, por alguna razón prefería que mi esposo no supiera lo que iba a contarme, así que acordamos vernos en la tarde del siguiente día, pues era miércoles y es el día de la semana en que mi esposo siempre salía al billar.

Cuando llegó vi que traía una maleta, antes de entrar observó para todos lados lados frente a la puerta de la calle y cuando entró también revisó por entre las cortinas de la sala, como si pensara que alguien podía estar siguiéndolo.

Le pedí que se sentara y me dijera qué estaba pasando, entonces abrió la maleta.

Había mucha ropa de él adentro, me dijo que el día anterior había notado que una de sus camisas tenía un hilo salido, cuando lo agarró para cortarlo descoció parte de la costura del puño de la manga y notó que un mechón de pelo había salido, no le pareció algo normal así que al llegar a casa revisó los puños de otra camisa y se encontró con otro mechón de cabello, pero esta vez estaba envuelto en papel y parecía estar untado de sangre.

en ese momento había decidido empacar algunas prendas y quería que yo le ayudara a revisarlas, así lo hicimos y encontramos más cosas similares, entre las costuras de sus camisas y pantalones habían mechones de pelo, papeles, incluso algodón con sangre.

Me contó que su suegra pasaba mucho tiempo en la casa ayudando a cuidar a la niña y a veces era ella quien lavaba la ropa entre semana, también recordó que una vez ella le había dado un obsequio,una colonia, la que el solía utilizar siempre, pero me dijo que cuando la olió le pareció que tenía un aroma diferente, además la tapa estaba dañada pero ella le dijo que el frasco ahora venía así.

El Bautizo-Historia De Terror

Le pregunté si pensaba que su mujer era parte de esto pero él me decía que no estaba seguro, ella siempre le había parecido una persona muy amable y decente, la verdad es que a mi también me parecía una mujer muy agradable, pero no estábamos seguros de nada.

Estuvimos un tiempo hablando sobre qué hacer al respecto y mientras tanto íbamos cayendo en cuenta de cosas que habían pasado, por ejemplo le recordé que después de que nació la niña ellos pasaron por problemas en su relación y él llegó a pensar en separarse, pero de un momento a otro él había cambiado de opinión y parecían más enamorados que nunca.

Al final de esa tarde acordamos que lo más importante era el bienestar de la niña, mi hijo me pidió que hablara con el párroco de la iglesia, me pidió que fuera muy discreta y que si él sugería que lo mejor era bautizarla yo me encargara de hacerlo sin que nadie supiera.

Al día siguiente fui a hablar con el cura, le conté todo lo que había pasado, él me dijo que en efecto a mi hijo le estaban haciendo brujería, un tipo de amarre y en cuanto a los comportamientos de la pequeña, me contó que hace muchos años había escuchado hablar de un caso similar, había unas sectas de brujas satanistas que heredaban sus enseñanzas de una generación a la otra, para perpetuar su legado, él tenía la teoría de que la mamá o la abuela de la niña, la estaban preparando para que al crecer pudiera realizar el pacto con el infierno que le permitiría adquirir sus poderes.

Esta información me dejó sin palabras, yo quería ayudar a mi hijo y a mi nieta, así qué le pedí que nos orientara para saber qué hacer, me sugirió que bautizara a la niña, se ofreció a ayudarnos a hacer la ceremonia discretamente y en cuanto a mi hijo, me dijo que la situación era un poco diferente pues, él era ya un hombre adulto y debía decidir por si mismo si terminar con esa relación, en ese caso debía deshacerse de todas las cosas que ella le hubiera regalado, realizar oraciones y rociar agua bendita en sus cosas.

Esa misma noche le conté a mi hijo lo que me habían dicho en la iglesia, él me pidió que me encargara de llevar a la niña para la ceremonia de bautizo y me aseguró que había decidido separarse.

Realizamos el bautizo de mi nieta, después de eso pareció dejar de lado el comportamiento extraño que tenía.

pasaron casi dos semanas cuando un día en el que la niña estaba con migo mi hijo y su mujer llegaron a mi casa por ella, noté que habían discutido, entonces antes de irme mi nuera se acercó a mi y me preguntó si era verdad que yo había llevado a la niña a bautizar.

Me quedé callada pero ella insistió en que le dijera la verdad y acabe por decirle que si, entonces ella enloqueció, empezó a gritar y a discutir con mi hijo, yo agarré a mi nieta y me fui con ella a la habitación para que no tuviera que presenciar esa escena.

Un rato después vino mi nuera y se disculpó conmigo, dijo que mi hijo le había contado todo lo que habíamos descubierto, así que nos pidió que nos quedáramos esa noche con la niña en mi casa, pues ella debía ir a ver su mamá, al parecer ella no sabía nada respecto a la brujería que le habían estado haciendo a mi hijo o eso fue lo que nos dijo.

Ella no regresó esa noche, al día siguiente fuimos a casa de mi hijo, allí descubrimos que la ropa de mi nuera ya no estaba, llamamos a casa de su madre, pero nadie contestó el teléfono, pasó toda la tarde y no teníamos noticias suyas, entonces mi hijo decidió ir hasta donde su suegra, cuando regresó me dijo que la casa estaba

abandonada, él se veía muy preocupado así que decidió llamar a la policía, justo cuando se acercaba al teléfono entro una llamada, era ella, escuché a mi hijo suplicarle que lo pensara bien, que pensara en su hija, pero la conversación no duró más de un minuto, ella le dijo que no la buscara más, que debía irse y lo culpaba por haber arruinado el futuro de su hija.

Después de este incidente le pedí a mi hijo en que vinieran a vivir con nosotros, nuestra casa tenía suficiente espacio y así yo podría ayudarlo a cuidar a la niña mientras el estuviera en el trabajo, actualmente mi nieta tiene doce años y hasta el día de hoy no volvimos a saber nada sobre su madre ni su familia materna.

Autor: Luna.

Derechos Reservados.

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