La Obsesión de la Bruja Historia de Terror

La Obsesión de la Bruja Historia de Terror

No hayo una forma de darle una explicación a esto que me sucedió La Obsesión de la Bruja Historia de Terror, siendo honesta no soy muy amante de las historias paranormales a diferencia de mi Familia, y se pudiera decir que gracias a este tipo de hobbies que tienen me han logrado orientar respecto a lo que me pasó a mi Bebé y a , cuando apenas era una madre muy joven. En lo particular siempre me imaginé que todo esto eran cuentos e historias para asustar a los más pequeños, o mantener a uno atento en las noches de campamento, pero ya mi opinión es otra, y en cierto modo me da gusto saber que estas experiencias quedan para poder contarlas después.
Pertenezco al estado de Zacatecas al pequeño municipio de ATOLINGA, menciono esto pues los principales involucrados en esto que les contaré aún siguen viviendo allí hasta donde yo , y mucho se ha hablado de este lugar por leyendas de Brujas y apariciones y las historias hoy en día siguen aumentando.
Como les comentaba, esto me sucedió cuando recién me había aliviado de mi Bebé, mi pareja en ese entonces y yo nos tuvimos que juntar a la fuerza por indicaciones de nuestros Padres, nos embarazamos a una edad muy joven. Tuvimos que vivir en casa de mis Padres por falta de espacio en la casa de mi Pareja, esto desde un principio nunca le pareció a él, pues siempre se quejaba porque había sido obligado a cumplir pues era el Padre de mi hijo, no tuvimos otra opción que tratar de adaptarnos.
Desde el primer día en que me alivié, a casa de mis padres recibimos muchas visitas de varios familiares y amigos, pero de parte de mi pareja no vino nadie a ver al bebé, mucho menos los Abuelos paternos, le pregunté a mi pareja el motivo, pero no quiso mencionarme nada. Sin embargo, al siguiente día él salió temprano de la casa y regresó con una mujer ya de edad muy avanzada, bastante senil si no mal la recuerdo y la presentó diciendo que era su abuela. Realmente a su abuela nunca la había conocido antes, no pensé que tuviera algo de malo mostrarle a su nuevo nieto, así que le presté a mi hijo para que lo cargara a lo que la anciana muy gustosa lo hizo, pero siendo honestos, llegué a pensar que varias veces se le caería de los brazos, pues de tan vieja que estaba no aparentaba tener mucha fuerza para poder cargarlo. Sus brazos eran tan delgados que parecían ramas de un árbol seco a punto de quebrarse, incluso el olor que emanaba era algo nauseabundo, me imaginé que quizás por ser tan senil. Al cabo de una hora aquella mujer se retiró y mi pareja la acompañó, regresó un poco después comentando que se iría a dormir pues estaba muy cansado.
Siendo muy honesta, en un principio jamás me imaginé o pensé que algo se podría traer entre manos, pero conforme pasaron las circunstancias mis sospechas comenzaron a crecer contra aquella anciana.
Me encontraba en nuestra habitación preparando la cuna del bebé para acostarlo a dormir, y me pareció escuchar algo extraño en el techo de aluminio, pude escuchar que algo caminaba sobre él, pensé que quizás se trataba de un pájaro pues las pisadas eran algo irregulares. Salí un momento al patio, tomé una silla para subirme y ver en el techo del cuarto y darme cuenta de que era aquel ruido, pude apreciar lo que parecía ser un enorme cuervo, este animal me veía con sus ojos rojos, tomé la escoba y lo espanté para que se fuera, pero regresaba nada más dejaba de ahuyentarlo. No pude espantarlo más, así que le pedí ayuda a mi pareja para que lo hiciera pues no nos dejaría dormir, así que lo dejé con la tarea para irme a acostar. No tardó nada en regresar cuando me dijo que ya lo había espantado.
Esto se repitió las siguientes noches y a la misma hora, el mismo cuervo llegaba y en varias ocasiones cuando graznaba me despertaba al bebé, esto me empezó a molestar tanto que le empecé a dejar veneno para aves, pero mis esfuerzos siempre eran en vano, jamás probó algún bocado o cayó en la trampa. Cuando el cuervo llegaba al techo de lámina empezaba a arañar la lámina, parecía que quería arrancarla o hacer un agujero, incluso llegué a pensar que quería levantarla, trataba de ahuyentarlo dándole golpes al techo, lo lograba espantar, pero al rato escuchaba que este pájaro regresaba. No pasó nada más que eso con el cuervo, pero un día tuve que dejar al bebé acostado en la cama mientras yo atendía otros asuntos en la cocina. Todo me pareció muy silencioso y cuando regresé al cuarto me di cuenta de que aquel cuervo se había metido por la ventana y estaba parado encima de mi bebé, no le quitaba la mirada de encima, y comenzó a picarle el pecho, sin pensarlo tomé inmediatamente la escoba lo logré golpear para aventarlo hasta una esquina del cuarto para asestarle un par de golpes más. Aquel cuervo se levantó y cojeando de una de sus patas, salió volando por la ventana. En el acto corrí a ver a mi bebé el cual tenía muy lastimado el pecho, aquel cuervo había alcanzado a abrirle el pecho y lastimarlo, así que llevé rápidamente a mi hijo al hospital para que me lo pudieran atender. Se que a estas alturas parecerá extraño, pero nunca tuve apoyo en ese momento de mi pareja, él estuvo ausente durante esos días.
En la sala de urgencias una de las enfermeras se me acercó a preguntarme que había pasado, pues debía llenar un reporte y explicar las heridas que tenía el infante, al principio le comenté a la enfermera que era muy probable que no me creyera y le conté lo mejor que pude todo lo que nos había pasado con el cuervo, pero a pesar de que ella parecía estar muy sorprendida, se mostró bastante convencida, fue cuando me comentó que ella me creía y que ya se imaginaba que se podía tratar. Me comentó que era muy probable que pudiera tratarse de una bruja, pues se le hacía extraño que esto ocurriera desde que llevamos al bebé a casa.
Después de los consejos de la enfermera nos regresamos a casa esa misma noche, así que por cuestiones de seguridad y desconfianza hice los preparativos, coloqué varias tijeras en forma de cruz, puse agua bendita por todas partes, no quería arriesgarme a que llegara a pasar algo, me recomendó que rezara el salmo 21 esa noche y no alejarme de mi bebé por si se presentaba nuevamente algo.
Mi pareja me empezó a decir que ya me estaba comportando de forma paranoica y loca por descansar poco y andar persiguiendo al cuervo en las noches. Por primera vez en mucho tiempo mi pareja había tenido un gesto amable pues me preparó un té para que descansara mejor. Fue así que pensé que lo que había hecho era suficiente, así que se me ocurrió que esa noche él bebé podría dormir en su cuna, en su manita le amarré una medallita de San miguel arcángel que también me había regalado la enfermera, podía sentirme más protegido a mi bebé de aquella cosa, así ya me sentía con más confianza para irme a dormir. Pocos minutos habían pasado cuando escuché que en el pasillo el sonido de juguete de mis hermanitos, era un carrito de juguete que se había encendido por solo, así que me levanté para apagarlo, pero cuando lo recogí del suelo me di cuenta de que estaba apagado, me desconcertó aún más pues había pensado que se trataba de un desperfecto en el juguete, pero me di cuenta de que el carrito no tenía baterías, esto me asustó más, apagué el juguete y regresé con mi bebé, para después cerrar con llave la puerta de nuestra habitación.
La paz me duró poco pues ya eran casi las 3 de la mañana cuando escuché que mi bebé estaba llorando, pero por más que quería moverme no podía levantarme, apenas había logrado abrir los ojos para darme cuenta de que un bulto se levantaba al pie de mi cama, traté de otra vez de levantarme, más no lo logré, pude sentir que algo estaba encima de y me oprimía el pecho, entre los parpados semi abierto pude ver que se había formado la sombra de una mujer frente a la cuna de mi hijo, por más que lo intenté, traté de moverme para despertar a mi esposo que estaba a un lado mío, pero no tuve suerte, entonces aquella sombra levantó a mi hijo, pude ver que eran los mismos brazos de aquella anciana que decía ser la abuela de mi esposo, supliqué a Dios para que me diera fuerza, y no sé de dónde o de que manera obtuve fuerza, pero pude gritar con toda mi alma. Una escandalosa risa y bastante macabra se escuchó que provenía de aquella anciana, el cuarto retumbó con un fuerte sonido ya podía mover mi cuerpo, me levanté torpemente hacia la bruja para empujarla, pero esta se desvaneció frente a mí en ese instante, o eso fue lo que pensé pues pude ver que un cuervo salía por la ventana que antes yo había dejado cerrada. Aquel cuervo chilló con mucha rabia hacia mí, aquel irritante sonido taladro mis oídos, pero cuando menos me lo esperé llego mi Padre con un Bat para golpear al cuervo dejándolo tirado en el piso y sin poder moverse. Mi Madre que estaba detrás de mí, agarró de la pata ya quebrada al cuervo y lo echó a la calle. Revisé a mi bebé, al parecer solo se había golpeado un poco cuando empujé a la bruja, siendo sinceros pensé que ese sería el fin de mi bebé, mi pareja no hizo nada para ayudarme, en todo momento se quedó en cama observándonos y en silencio.
Al día siguiente los vecinos comentaron que escucharon varios ruidos y al ver que mi Madre había aventado a un animal a la calle, se dieron cuenta de que se trataba de un enorme cuervo, el cual empezó a modificar su aspecto, hasta obtener la forma de una anciana que se retiró de allí cojeando pues parecía lastimada.
Ya había pasado algo de tiempo y no hemos vuelto a saber de aquella bruja o de ese cuervo, mi expareja nos abandonó ese mismo día, desapareció sin decirnos nada, por lo que considero fue lo mejor que nos pudo haber pasado, pues tiempo después supe por otras fuentes que él había ofrecido a mi bebé para que se lo quedara aquella bruja, y que esa noche que mi expareja me había ofrecido algo de beber, trató de drogarme para que no me despertara y no me diera cuenta de que se llevarían a mi bebé.
De esto que les platico ya han pasado cuatro años, actualmente ya no vivo yo más en ATOLINGA, sin embargo, si he llegado escuchar historias de parte de mis amigas que cuentan que se han desaparecido bebés de sus cunas, y he de ser muy honesta, ya tomo estas historias bastante seriedad.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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