La Escalofriante Casa De Mi Tío Historia de Terror

La Escalofriante Casa De Mi Tío Historia de Terror

Vivo en un pueblo de Michoacán donde abundan las historias y relatos acerca de cosas paranormales La Escalofriante Casa De Mi Tío Historia de Terror. Como en todo pueblo, a veces se exageran ciertas cosas, pero en esta casa en particular lo que les voy a contar sucedió en realidad. Esto pasó hace mucho tiempo, yo estaba en la primaria. Mi tío era fanático de las peleas de gallos, por lo que, en su antigua casa, en donde era su patio había un espacio destinado a criar a los gallos de pelea mediante el conecte de familiares de aquí. Como mi tío no vivía ahí, sino de vez en cuando venía, el encargado de alimentar a los animales y cuidarlos era mi padre, él siempre ha sido solidario con sus hermanos, por lo que a pesar de lo que conllevan las peleas de gallos, él solo las alimentaba y no se involucraba más… Todo sucedió después de una noche de palenque, mi tío ganó una gran cantidad de dinero, otro tío lo acompañaba ese día y se quedó a dormir en la casa de él porque había venido desde Guadalajara a jugar los gallos. Al siguiente día nos juntamos la familia por la visita de mi tío (el que venía desde Guadalajara) y entre pláticas nos dijo que había batallado un poco para dormir ya que dice que escuchaba unos quejidos y aparte escuchaba que subían y bajaban las escaleras muy fuertes. Mis padres pensaron que por el palenque y la pelea de gallos habían bebido de más y se imaginó tales ruidos así que no le dieron mucha importancia, solo bromeaban con él por su seguramente estado de ebriedad en el que se encontraba. Poco tiempo después mi padre iba a vacunar a los gallos con un compadre de él, mientras que un amigo y yo curioseamos por toda la casa, la cual era un poco tétrica ya que parecía abandonada. Al salir al patio vimos cómo mi papá se alejaba de la casa dejando a su compadre en el patio junto a las gallinas, y mi amigo y yo decidimos seguir a mi padre, resultó que mi padre iba a nuestra casa por más vacunas ya que se habían terminado y ocupaban más, la distancia era corta ya que vivimos a una cuadra de la casa de mi tío. Al volver con las vacunas a casa de mi tío, encontramos al compadre de mi papá justo en la entrada, tenía una cara de espanto, mi papá lo vio a los ojos y extrañado le preguntó si se encontraba bien, pero él dijo: “La verdad no, cuando salió por las vacunas, del calor me remojé la cabeza en la llave de agua del patio, de pronto escuché que alguien habló detrás de mi, pero no entendí muy bien lo que dijo. Yo pensaba que era usted así que le dije: “creí que había ido por las vacunas faltantes”. Y como no me contestó, me sequé el agua de los ojos con la camisa y al abrirlos no había nadie conmigo. Después comencé a escuchar pasos dentro de la casa pensando que era su hijo con su amigo, me acerqué para preguntarles si ellos me habían hablado, pero al asomarme por dentro de la casa vi una sombra enorme y oscura con figura de una persona avanzando por la casa sin tocar el piso. Salí rápidamente hacia la calle y lo vi a usted con los niños a lo lejos y me asusté”. Mi amigo y yo al escuchar lo que él compadre de mi papá decía quedamos asustados, claro, yo más por qué no era la primera vez que escuchaba historias de la casa de mi tío, mi padre lo tranquilizó y siguieron con lo que tenían que hacer. Unos días después, todo estaba tranquilo, la anécdota del compadre de mi papá estaba casi olvidado. Mi papá tenía que trabajar hasta tarde, por la cual me pidió el favor de alimentar a los gallos, claro que le dije que me daba miedo estar solo así que decidió en ese caso mandar a un ahijado para que le hiciera el favor. El ahijado de mi padre era mayor que yo, él tenía unos 14 años en ese entonces, él fue por las llaves a mi casa para abrir la casa de mi tío, pero a los pocos minutos de irse para la casa de mi tío, regresó corriendo a mi casa, asustado y le faltaba el aire. Dijo que cuando entró a la casa de mi tío comenzó a sentir una espeluznante sensación de que alguien lo observaba y muchos escalofríos de por medio, no puso atención y siguió su camino hacia el patio, y cuando salió se apresuró para alimentar a los gallos e irse de ahí rápido. Cuando comenzó a llenar los bebederos ya, por último, se agachó y vio a alguien del otro lado del patio junto a las galleras, parado viéndolo fijamente, ahí fue cuando comenzó a correr y justo al cruzar la casa para salir de ahí, escuchó un escalofriante quejido agonizante por uno de los pasillos, del miedo que sintió no se le ocurrió cerrar con llave ni nada solo corrió directo hacía mi casa. Después de esto, mi hermano mayor, el ahijado de mi padre, un amigo y yo, nos armamos de valor para ir a cerrar con llave la casa, pues no la podíamos dejar así mi padre se molestaría. Al llegar a la casa de mi tío, el ahijado y mi amigo no se acercaron por miedo, por la cual mi hermano y yo tuvimos que ir a cerrar, mi hermano comenzó a hablar de otras cosas para calmar la situación, al finalizar sentí un horrible escalofrío que me hizo voltear hacia atrás, y justo en la ventana del segundo piso, vi una espantosa figura oscura, tomé a mi hermano del brazo y sorprendido le dije: “mira” señalando con el dedo, vimos cómo la sombra oscura cerró la cortina muy fuerte, nos sorprendimos y asustamos tanto que comenzamos a correr como locos sin mirar hacia atrás y lo más rápido que pudimos. Salimos de ahí y más tarde al llegar mi papá le contamos todo, decidió llevar un cura para bendecir la casa de mi tío, más por el hecho de que ya eran muchos los casos que veíamos esa horrible figura. Un día el cura fue a bendecir la casa, nos dijo que los juegos de apuestas de ese tipo, están ligados al diablo, mucha gente hace pactos o actos de brujería para no perder, o si es que pierden para ya no hacerlo, por lo cual dice que pudo afectar. Al recorrer la casa mientras la bendecía el cura, por las escaleras escuchamos unos quejidos horribles y cosas se cayeron del segundo piso. Después de eso creímos que todo había terminado, incluso cuando paseábamos en bicicleta solíamos mirar hacia la ventana después de lo qué pasó, pero todo parecía estar normal, hasta que el tiempo pasó. Un día fuimos a ayudar a mi papá a llevar unas cosas a la casa de mi tío, sorprendentemente vimos el muñeco de porcelana de mi tío en una de las ventanas de la planta baja de su casa, ese muñeco nunca había estado ahí, más bien mi tío lo guardaba en su cuarto que está en la segunda planta, ahora lo más escalofriante de todo esto es que el muñeco tenía otra posición extraña que nunca lo habíamos visto así.
 
Autor: Anónimo
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