En La Carretera Historia de Terror

En La Carretera Historia de Terror

Soy del Pueblo de Silao en Guanajuato, y como todos los años justo pocos días antes de que inicie la Fiesta del Cervantino, me gusta irme caminando con mis amigos desde nuestro Pueblo hasta llegar a la ciudad de Guanajuato En La Carretera Historia de Terror, suelo ser siempre de ese tipo de personas que se la pasa viajando de aventón, más he de ser honesto, cada año me he topado con situaciones que me dejan sin aliento, sobre todo por las noches, sin embargo, esto que les contaré, me pasó en una tarde, curiosamente la tarde más solitaria que he pasado mientras caminaba por la carretera.

Tenía pocas horas de haber salido de Silao, ya se me había hecho algo tarde, mis amigos se habían adelantado, ya me llevaban varios kilómetros de ventaja. Sobre mi espalda, mi compañera de viaje, mi mochila, cargada con lo necesario para pasar un par de noches a oscuras y con lo necesario para comer, además de ello traía mis Audífonos puestos, los cuales eran unos viejos Walk Man con un casete que yo había preparado con mi música grabada directamente de la radio. Más no contaba con que la batería me estaba fallando, por ello puse la radio la cual consumía lo menos posible de batería.

Mientras que caminaba a un lado de la carretera los autos pasaban rápidamente a mi costado, el Sol era bastante fuerte, veía a lo lejos si divisaba a mis amigos, pero no tuve ninguna suerte, me detuve un momento para ponerme mi gorra y al colocarme los audífonos nuevamente, noté que la señal ya se había ido. Golpee un par de veces el aparato y agarró una estación, donde un locutor hablaba sobre el calor insoportable que se sentía, contento porque el Walk Man seguía funcionando proseguí con mi camino.

Ya tenía una hora que ni un alma pasaba por esa carretera, me había detenido un par de veces sobre la sombra de un puente y un árbol para tomar agua y descansar un poco. El Locutor comenzó a poner música de rock ochentero, me animaba escucharla, sin embargo, al concluir una de ellas, el Locutor expresó que era la primera vez que escuchaba una de las canciones y se sentía emocionado al saber que ese grupo de rock tenía un éxito arrasador con esa canción. Esto me desconcertó un poco pues ya habían pasado varios años desde que se había creado esa canción. No le di importancia y seguía escuchando la música.

Una hora más tarde una serie de nubes habían cubierto el Sol, la radio se había apagado y además de ello había notado que ningún Automóvil había circulado aun, me había tocado ver un par de campesinos que me observaron extrañamente mientras pasaba a unos metros de ellos, inclusive cuando los pasé de largo, uno de ellos me chiflo voltee rápidamente y me pregunto… “¿De dónde es señor?”, le contesté que de Silao sin detener mi caminar, ambos campesinos se miraron, susurraron algo y ya no me dijeron nada más.

Ya me encontraba exhausto, tenía mucha hambre, pensé en detenerme a prepararme algo cuando por fin un auto viejo pasó cerca de mí, no iba tan rápido como los otros que había visto hace horas, incluso era un auto viejo. Lo podría alcanzar si me disponía a correr, pero las fuerzas se me habían acabado, fue cuando el auto se detuvo a escasos metros frente a mí, el encuentro sería inevitable, seguro se había parado por mí.

“Buenas tardes”… Me dijó el conductor, un señor de edad avanzada con barba blanca… “¿te llevamos?”… Me asomé por la ventana y vi que de copiloto venía una mujer joven, quizás su hija y en la parte de atrás un niño jugando con un muñeco de trapo. Vi que había espacio para mí y mi mochila, así que acepté sin demora.

El automóvil no iba tan rápido como esperaba, sin embargo, me ayudó a recobrar fuerzas.

“¿Hacia dónde vas?” Pregunto la joven mujer, le contesté que a la Ciudad de Guanajuato era mi destino, que iba hacia el Festival del Cervantino, la mujer extrañada vio al hombre viejo, a lo que este señor contestó “No lo conozco ese Festival”

No quise hablar mucho en el camino, me limité a ver el paisaje, mientras divisaba como las nubes se acumulaban para dejar caer la lluvia sobre nosotros y ya nos acercábamos al primer túnel, vi al niño con el muñeco de trapo, era un muñeco muy viejo, le sonreí al niño, pero él me ignoró. En ese instante mi Walk Man se encendió nuevamente, había olvidado que tenía mis audífonos puestos, la batería se había recuperado, la canción favorita del locutor terminaba en ese momento cuando habló el mismo… “Hoy se cumple el aniversario del deslave en el Tunel de la carretera de Salvatierra hacia Guanajuato, recordamos como se perdieron vidas de una familia en ese deslave”… Que coincidencia, llegue a pensar, justo estamos acercándonos a ese túnel… El locutor prosiguió hablando… “Un Señor ya de edad avanzada, su nieto y su hija, y la cuarta persona que jamás supieron su nombre” … Esto debe ser una broma, fue lo primero que se me vino a mi mente, esto es una maldita coincidencia, en ese instante la lluvia comenzó a caer, el túnel ya se encontraba a algunos metros delante de nosotros, podía ya verlo, el locutor siguió hablando “De no haber sido por dos campesinos que pasaban cerca de allí, jamás se hubieran dado cuenta de que un carro había ignorado las advertencias de deslave y que se evitara la carretera”, esto ya era demasiado.

“! DETENGA EL CARRO!”, le advertí al señor, este confundido me pregunto el por qué.
“Si seguimos adelante, vamos a morir, va a haber un deslave”, La joven mujer me pidió que me calmara que ni siquiera estaba lloviendo fuerte.

“! Deténgase maldita sea!”, le grite al señor quien se detuvo lentamente, tome mi mochila y Salí del automóvil, el niño se encontraba llorando, quizás lo había asustado con mi desesperación, la joven mujer me insultó por haber espantado al niño, a lo que el viejo sin decir palabra alguna, arranco el automóvil hacia el Túnel. La lluvia arreció, muy cerca de allí divise una pequeña capilla corrí hacia ella y me resguarde de la tormenta la cual en cuestión de segundos cubrió todo. Saque mi manta y me cobije con ella, me asomé por la puerta de la capilla para divisar el Túnel, pero no vi que pasara nada, decidí pasar allí la noche, al parecer no podría salir de allí en las siguientes horas.

A la mañana siguiente, la niebla cubría todo a mi alrededor, termine de desayunar, guardé mis cosas y Salí de la capilla, sin percatarme resbalé con algo que había pisado, me di la vuelta y vi un trapo viejo hecho trizas lo moví con el pie un par de veces y al descubrirlo por la tierra y lodo que lo cubrían me aterre al ver que se trataba del mismo muñeco de trapo con el que el niño estaba jugando. Salí a gatas de la capilla, saqué mi linterna y la alumbre… había tres cruces allí, en una de ellas la más pequeña había estado el muñeco de trapo, como si desde debajo de la tierra lo siguiera agarrando, las otras dos cruces más grandes que de donde había tropezado con el muñeco, tenían una leyenda que decía:

“A mi Padre, Hermana y sobrino, en Paz descansen”

Me retire rápidamente, me encamine hacia mi destino, en medio de la niebla, miraba hacia atrás con miedo, no sabía si lo que me había pasado, quizás un mal momento o algo raro, fue cuando un chiflido familiar me llamo la atención. Voltee y divise a un par de campesinos a un lado de la capilla. Uno de ellos me pregunto “¿De dónde es señor?”. No le contesté, me di la vuelta y comencé a trotar, en ese instante la radio se volvió a encender, la música ya era moderna, aquella a la que estaba ya acostumbrado a escuchar, el sol comenzó a despejar la niebla y sin mirar atrás continúe mi andar hacia el túnel, donde veía como ya autos pasaban de un lado a otro.

Como les comenté desde un principio, me han sucedido varias cosas mientras camino hacia Guanajuato, sin embargo, algo como esto jamás me hubiera esperado a la luz del día.

 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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