Departamento 6-Historia de Terror 2022

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Departamento 6-Historia de Terror 2022

Departamento 6, historia de terror… Notas de mi infancia, Cuando era niño, recuerdo que era un niño cobarde, tan cobarde que la más simple y trillada historia de fantasmas lograba perturbarme por semanas, las cuales solía pasar en vela. Sin embargo, ahora siendo un adulto de tres décadas vividas he de confesarles que soy un escéptico e incrédulo que pondría en duda toda historia contada por la mejor cuenta cuentos de horror.

Para mí la mente crea la realidad y cualquier realidad alterada viene de una mente perturbada, más hoy estoy aquí para afrontar una pesadilla recurrente, la cual en la actualidad me atrevo a desafiar a tal punto de que he vuelto al lugar donde ocurrió todo.

Cómo lo he expuesto soy fiel creyente que las historias de fantasmas y sucesos paranormales son creaciones de una mente perturbada, pero, ¿cómo puede la mente de un niño quien apenas se encuentra descubriendo el mundo y la amistad, es capaz de crear una pesadilla que perdurará durante treinta décadas?

Después de un doloroso divorcio decidí rentar durante un tiempo un departamento en un barrio marginado en el cual viví en mi infancia, los dueños son mis parientes por lo que me sentí más en confianza, sin embargo, desde que puse un pie en el angosto pasillo que encuentra frente a frente las envejecidas fachadas de los departamentos.

Mil recuerdos vuelven hacia mí, sobre todo el departamento enrejado de color azul metálico con el número seis el cual al estar yo hundido en mis pensamientos y recuerdos se dibujó frente a mí, la reja azul descolorida y oxidada coronada con el número seis, traía susurros de personas que habían caído víctima de la violencia marital que acabó con la vida de un par de mujeres a manos de sus amantes, gritos de dolor y un aire viciado me dieron la bienvenida.

Fui hijo único, por lo cual mis padres pese a no tener una gran solvencia adquisitiva me procuraban todo tipo de comodidades, vivíamos en el departamento siete, el cual era un poco más cómodo que los otros ocho.

Pero una tarde mi madre pensó que sería buena idea que tuviera una cita de juegos con unos niños que acababan de mudarse al departamento de un lado, el número 6, el cual llevaba desde mi recuerdo, vacío.

Los conocí, eran hermano y hermana, muy agradables y amistosos, vivían en la precariedad, sin embargo eran ingeniosos a la hora de jugar.

Su departamento era el que tenía la peor construcción de todas, un pasillo largo descubierto cuya puerta era solo un enrejado azul metálico y topaba con un muro, girando a la izquierda un pequeño cuarto que funcionaba como cocineta, la cual se encontraba grasosa y sucia, a mano derecha estaba una fosa séptica y a un lado de ella una noria enrejada en color azul metálico como el de la entrada pero con un gran candado cerrando la puerta, la cual me dijeron los niños sus padres no tenían la llave.

Decían que noria estaba seca, cosa que no era cierto pues la curiosidad de un niño es grande y la mía no era menos, por lo que recuerdo haber arrojado una piedra que dio directo en el agua estancada, un olor acre inundó el aire, además de un sonido más fuerte que el del agua misma, un sonido como el que produce una capa de hielo quebrándose seguido de un siseo al cual no hicimos caso y fuimos directo a la habitación la cual estaba frente a la noria.

Los niños dormían en la misma cama que sus padres la cual era de tamaño matrimonial, como he dicho, la precariedad dominaba en la familia por lo que no contaban con muchos juguetes sin embargo con un par de autos de juguete nos divertimos durante un largo rato hasta que….

Las Luces encendian y apagaban, después miramos a la puerta la cual ante nuestros ojos abrió y cerró el picaporte como si una mano invisible la moviera…cosas trilladas de una casa embrujada, sin embargo, después de un rato y cuando el miedo nos invadió, un siseo más fuerte y un silbido, después voces de niños, desde la noria, la puerta se abrió y escuchamos más fuerte las voces de los niños….

Vengan a jugar- se escuchaba.

Corrimos fuera del cuarto hasta el pasillo de la entrada mirando de reojo a la noria en donde vimos un ramillete de globos.

Salimos del departamento hasta el pasillo que daba ingreso a la vecindad, dónde jugamos con una patineta que tenía yo en mi casa, esto para olvidar lo vivido en el departamento de mis amigos.

Notas de una mente perturbada.

Muchas personas en la antigüedad lograron crear grandes mitológicas gracias al hongo del cornezuelo que se encontraba en los granos contaminados que se le daba a los vasallos, sus mentes eran aún más dominadas y la única manera en que lograban ser creativos era con el uso de psicodélicos, por eso la gente en la antigüedad veía más fantasmas.

Por eso las casas antiguas eran más propensas a ser embrujadas, sin embargo las historias de fantasmas y lugares endemoniados no son propiedad solo de las grandes y suntuosas mansiones medievales o coloniales, cada construcción que nace sin memorias está hambrienta de que se le den emociones, algunas son atraídas por entes de otro plano existencial cuya hambre solo puede ser saciada por emociones negativas, dolor, violencia, violaciones, tristeza y pérdida de la cordura.

En base a esto y estando yo en un estado total de perturbación, soy un banquete para estos entes que pese a que se han alimentado durante décadas y quizá siglos por una sociedad sin consciencia moral y enferma por un pasado de esclavitud, sigue hambrienta.

Pese a esto soy escéptico, pese a que la puerta de mi habitación se ha abierto sola y colocado el pestillo solo, pese a que la luz va y viene a voluntad.

Aun así, estoy seguro que estos fenómenos son solo un reflejo de mi actual estado depresivo, por lo que esta noche dormiré bien sin importar los sonidos, sin importar ese antiguo siseo y ese llamado de la noria.

Notas de mi infancia.

La segunda vez que fui al departamento seis a jugar con los niños la misma historia se repitió: su mamá salió a la tienda, la cual tenía un aspecto terrible, tenía un ojo morado, la boca con costras y la nariz entablillada, recuerdo que la noche anterior la escuché gritar y llorar, mientras una voz de hombre gritaba llena de furia palabras sin sentido.

El papá de los niños era alcohólico y golpeaba a su esposa.

La mamá solía ir al mandado y dejaba largas horas a sus hijos solos y aquel día no fue la excepción, llevé mi videojuego, la versión japonesa del NES con el juego de Mario Bros.

el cual les parecía un sueño hecho realidad a mis amigos, por lo que conectamos de inmediato a su televisor a blanco y negro.

Jugamos algunas horas sin parar hasta que de nuevo las luces empezaron a apagarse, la puerta la cual cerramos por orden de su mamá se abrió.

Pensamos que su mamá había llegado al fin y esto nos daba un poco de alivio pues empezamos recordar lo que días antes habíamos vivido.

Pero no, detrás de la puerta no había nadie, un goteo en la noria como si lloviera muy ligeramente o como si una tubería se hubiera dañado, después el siseo y el mismo llamado de niños indicándonos que fuéramos a jugar, esta vez no corrimos al pasillo, está vez nos escondimos bajo la cama, sin embargo de reojo miramos hacia la reja y en el aire flotaban juguetes antiguos, de madera, de tela, muñecas de cartón y debajo risas de niños.

El miedo se apoderó de nosotros, la niña quien era la más pequeña de los tres comenzó a llorar y justo cuando la desesperación nos ganaba, escuchamos el cerrojo de la reja de entrada al departamento, la mamá había llegado y mágicamente la luz volvió, el videojuego se reinició y la puerta se cerró, pero la mamá al escuchar llorar a su hija corrió para ver qué pasaba, regañó al niño, nosotros intentamos contarle, pero su respuesta fue:

“Ustedes se lo imaginan por ver películas que no deberían ver”.

Mi mamá me habló desde el departamento continuo y ante mis ojos los juguetes flotantes de la noria desaparecieron.

Cuando uno es niño cree que los adultos tienen superpoderes para alejar a los monstruos y fantasmas, sin embargo, la mamá de los niños vivía subyugada a un monstruo autocrático que a pesar de ser inferior en genética solía golpearla a voluntad cada que se le pegaba la gana.

Para la segunda noche logré cobrar el valor de desempacar mis cosas en el viejo ropero que adornaba la habitación, el cambio de estilo de vida era mi mayor causa de sufrimiento, pero en la segunda noche me obligué a cumplir con el acomodo de mis cosas, seguramente pasaría más de un mes en aquel maltratado departamento, hasta que el divorcio hubiera pasado y la división de bienes fuera reparada de manera equitativa y con esto lograra dar enganche a un departamento en los suburbios, más por el momento tenía que acomodarme allí.

Después de un rato y con las manos astilladas terminé de acomodar mi ropa en el ropero, después acomodé mi pantalla y conecté el ordenador debajo todo conectado a una caja de baterías, la instalación eléctrica del lugar no me daba buena espina y no pensaba arriesgar mi equipo, una vez asegurado que todo estaba conectado y funcionando a la perfección, abrí mi aplicación de música en streaming y destapé una botella de vodka que compré esa tarde en el súper, me serví la mitad de un vaso y lo mezclé con jugo de naranja barato, di un pequeño sorbo y me senté en mi silla giratoria con el vaso de cristal en la mano y mi cabeza gacha.

Recuerdos de mi infancia vienen a la mente, recuerdos de terrores trillados, de violencia vivida en aquel lugar, una y otra vez, cada nuevo inquilino traía consigo los patrones de la violencia contra la mujer e hijos, recuerdo que fueron más de tres mujeres golpeadas y una casi muere de una fuerte patada en la cabeza, era como si aquel lugar llamara a la violencia, o quizá más bien al ser mi país fundado en una sociedad dónde la barbarie predomina, carga consigo toda la bestialidad del siglo pasado….

Mi mente divaga en esos pensamientos cuando las luces se van, pero la pantalla y mi monitor no se apagan por la batería, sin embargo, la música se reinicia, y una canción deprimente sonaba, soltando sal en mis heridas, más ahora que vuelve a sonar el audio, se retrasa y la voz se desfasa, trayendo un sonido cacofónico.

“Es la memoria cache” pienso, pero la puerta de mi habitación se cierra de golpe a pesar de que le dejé a una escoba atorada en las bisagras, esto me hace sobresaltar, me levanto, dejo el vaso en mi silla y me dirijo a abrir la puerta, la cual se abre sola en mis narices y un viento con olor a rancio y tan pronto el aire golpeó mis pulmones, los recuerdos golpearon mi corazón y mi psique

Recuerdos de mi infancia: la noria está abierta.

Recuerdos. Quien puede estar seguro de que ellos hayan ocurrido, si no el

colectivo, antiguas historias que se quedan almacenadas en la mente del ser humano, algunas con restricciones en clasificación solo adultos, cuando se es niño se es asexual y todo impacto de violencia se queda incrustado en tu mente como una piedra mágica que nos daña, que nos altera a la hora de forjar nuestra identidad.

El padre de mis amigos era asiduo a la violencia en raras ocasiones le veíamos, pero mis amigos le tenían pavor que ni siquiera a la noria, de la cual llevábamos un tiempo hablando acerca de investigar lo que allí dentro se escondía, nuestras especulaciones dieron origen a historias ya contadas entre los niños de nuestra edad: una niña se ahogó y por eso nos habla su espíritu para que saquemos su cadáver de allí.

Historias que se contaban en la primaria entre la sociedad infantil.

Cierta tarde la mamá de mis amigos quien era una señora alta y de rasgos agraciados tocó la puerta de mi casa para pedirle permiso a mi madre para que los acompañara a la hora de la cena ya que el marido se encontraba doblando turno y era cumpleaños de la niña, mi mamá accedió.

Cuando se es niño, cualquier detalle es maravilloso y aquella no fue la excepción, mis amigos felices y más porque mi madre me compró un juego de té para dárselo a mi amiga.

Cantamos las mañanitas cuando la puerta-reja de entrada se abre, los pasos lograron que la señora adquiriera una cara de angustia, el marido había regresado.

Un tipo de metro y medio de altura con una botella de cerveza tamaño familiar se sentó a la mesa, su mirada se veía marinada en alcohol.

-¿No hay dinero dices, pero sí tienes para comprar pastel y juguetes?

dice el sujeto.

Los niños empiezan a temblar, le temían al padre por sobre todas las cosas.
¡Es cumpleaños de tu hija! -Le respondió amenazante la mamá.

-¡Que no me contestes! ¡Estúpida!

le contestó soltándole una bofetada con toda su fuerza.

Después le tomo del cabello y la encerró en la habitación, la desvistió a la fuerza y fuimos testigos de cómo la penetraba a la fuerza.

La mujer lloraba, yo corrí a mi casa y le conté a mi madre lo ocurrido, después de eso paso un tiempo sin que me dejase salir a jugar con ellos, hasta que después de un tiempo el marido abandonó la casa quien sabe por qué, pero mi mamá me permitió jugar un rato en el departamento seis con mis amigos.

Aquella ocasión solo el niño jugó conmigo, su hermana se mostraba retraída y casi no quería hablarnos, su hermano me contó que se puso así desde que su papá la “tocó”.

Yo no entendí en aquel entonces a qué se refería con tocar, pero no le mostré mucha importancia, pues cuando nos vio entretenernos con un castillo de juguete que me regaló mi abuela se nos unió.

Cuando se es niño el tiempo no existe y las historias en los juegos se prolongan más allá del tiempo y el espacio, por lo que aquel día el sol se ocultó dejando solo un tono rojizo que bañaba el pasillo mal hecho que servía de patio, la mamá está encerrada en su habitación, había tomado un trabajo de noche para no descuidar a sus hijos, por lo que solía dormir todo el día y así fue aquella tarde.

De pronto de nuevo el siseo y un sonido de rocas golpeando el enrejado que protegía la entrada de la noria, voces de niños, no eran voces de sufrimiento si no de diversión, gritos de entusiasmo y la noria se ilumina, seguido de un ramillete de globos en color amarillo, rojo y azul con caras de payasos dibujadas en ellos.

Sentimos miedo, mis amigos tocaron la puerta del cuarto de su madre, pero por más fuerte que golpearan la puerta ningún sonido se producía.

Miramos a la noria, grité a mi mamá, pero no hubo vibración alguna en mis cuerdas vocales solo un sonido sordo.

Departamento 6-Historia De Terror

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¡Jueguen con nosotros!

Escuchábamos dentro de la noria, unas voces que subían y cada vez sonaban más cerca.

Más golpes a la puerta, quise correr, pero mi cuerpo no me respondió, miro hacia la reja y me aferro a pensar que nadie puede abrir el candado, la niña me abrasa con fuerza.

No dejes que me toque, no dejes que juegue con mi vagina, por favor, me duele me dice al oído.

Miro a la noria, quiero estar seguro de que el candado está allí, pero…

Pero no.

La noria está abierta y el candado en el suelo y allí dentro flotando un ser indescriptible…. Un ser andrógino…. Un ser intentando ser humano…. Un ser cuya sonrisa fingida sostiene una cabeza humana que gotea sangre…. Y que nos invita a ir con él.

Notas de una mente perturbada en la segunda noche.

Recuerdo que cuando era niño siempre tenía la misma pesadilla cada noche, pesadilla que durante mi matrimonio jamás volvió a visitarme hasta la primera noche que pase sólo.

Mi psicóloga suele decirme que son traumas reprimidos que están alojados en mi subconsciente y que en algún momento será prudente sacarlos al exterior.

Sin embargo, en mi estancia en el departamento seis soy consciente de que no viví una vida diferente a la de cualquier persona que haya nacido en la precariedad y en el arroyo, la violencia y violaciones eran el

espectáculo de los hogares marginados y no considero que esto haya forjado las historias de mis pesadillas, pues poco o nada tienen que ver con las violaciones y golpizas de las que fui testigo ocular.

Está noche dormiré sin pesadillas, eso me lo he propuesto, además he conseguido un antipsicótico potente que me inducirá el sueño y alejara mi estado ansioso que provoca mis pesadillas, pero antes de ello quiero comprobar si aún se conserva un recuerdo de mi infancia, un juguete que arroje a la noria, la noria que tanto nos asustaba y atraía cuando éramos niños, jamás nos atrevimos a meternos, pero si arrojamos a nuestros superhéroes dentro.

Hoy he mirado dentro de ella alumbrando con la lámpara de mi celular y en efecto aún están allí los juguetes flotando en agua estancada la cual huele horrible.

El candado ha sido reemplazado por uno más nuevo y grande.

Pasé mis dedos por encima de él mientras un extraño escalofrío recorre mi cuerpo.

Recuerdo lo que una vez vi flotando sobre la noria y aún hoy en día, pese a mi escepticismo pongo en duda como la mente de un niño que aún no ha sido mancillada es capaz de crear un ser tan aterrador, tan repulsivo y tan indescriptible.

Recuerdo que la primera vez que lo vimos mi mamá nos salvó, aunque ella no viera nada, al ser supersticiosa creyó nuestra historia a medias y nos dijo que mejor nos alejáramos del pozo pues ella de niña vivió en ese departamento y también experimentó algunas cosas, pero jamás vio nada parecido a lo que nosotros vimos.

Me giro hacia mi habitación y me refugio en ella, cerré la puerta pues el aire estaba algo frío, me acuesto en la cama llena de almohadas y una hipótesis quiere tomar forma en mi mente, quiero forjar una especulación que conecta las malas emociones y los estados alterados de la consciencia con los fenómenos paranormales, como si estos estados fueran sal, pimienta y marinada para los cuerpos humanos que sirven de sacrificio a seres interpuestos en nuestra dimensión y realidad, pienso en ello cuando la puerta de mi habitación se abre, me siento en la cama, miro afuera.

La noria está abierta y un proyector refleja algunos vídeos sin sonido en la pared….

El ser andrógino, el ser con la sonrisa fingida queriendo aparentar una mirada humana pero que dentro se nota el esfuerzo esto le cuesta y lo miro lamiendo el cerebro de hombres parecidos al papá de mis amigos, lo miro lamiendo las lágrimas y la sangre que brotaba de los genitales de unas cuantas víctimas y su rostro adquiere un rasgo humano, un rasgo de satisfacción, después mi vista se centra en sus ojos, son grises y transparentes, miro su traje, es plateado y con grandes botones de terciopelo color rojo, amarillo y azul y en su mano la cabeza de una niña quien gotea sangre, la niña es…

No puedo aceptar que sea ella, el ríe cuando se da cuenta de mi sufrimiento, me ofrece la cabeza y la proyección se hace carne en la realidad, la criatura andrógina tiene las extremidades largas y delgadas, sus dedos son de color blanco sin uñas, éstas parecen haber sido arrancadas pues dónde deberían estar solo se encuentra carne blanda y podrida.

Su mano toma el marco del enrejado de la noria y me señala con el dedo que le siga, el pánico se adueña de mí, quiero gritar, gritarle a mi mamá, a mi ex esposa a quien sea que represente una figura maternal protectora.

La criatura se ríe y yo tiemblo, no me puedo controlar y caigo al suelo en una convulsión….

Al amanecer la noria está cerrada, mi cuerpo adolorido en el pasillo y la saliva seca recubre mis labios, tómo mis cosas y me alejó de aquel maldito lugar.

Sé que no me creerán cuando lean está historia en mi blog, realmente no me importa si me creen o no, lo único que me importa es describir a detalle cada acontecimiento vivido en esa maldita vecindad y que este sirva como testimonio de que los lugares embrujados no son solo privilegios de la burguesía, también el proletariado en el arroyo lo hemos vivido, conozco muchos niños y jamás eh escuchado a alguno contar una historia como la que viví y volví a experimentar en mi adultes.

Hoy en día mi estado nervioso ha empeorado, haber vuelto a contagiar mi psique de esa enfermedad que viví en mi infancia, ahora que compre una casa nueva, de vez en cuando miro en el pórtico y en las cámaras aquel ser andrógino con la cabeza de mi amiga.

Sabe que me duele que la niña muriera en el departamento, se alimenta de las malas emociones que esto me ocasiona, pese a los fármacos y a querer aferrarme a mi incredulidad el jamás se irá de mi existencia.

Autor: Desconocido

Derechos Reservados.

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