¿Qué Quieren De Mí? Historia de Terror

¿Qué Quieren De Mí? Historia de Terror

Todo inició hace un tiempo atrás, soy médico y apenas acababa de empezar hacer mis guardias en el hospital ¿Qué Quieren De Mí? Historia de Terror. Cabe aclarar que aquí en México, las guardias duran 36 horas y es casi imposible que duermas. Al salir de una de mis guardias, mi pareja en ese entonces y yo nos fuimos a mi casa a dormir un rato para descansar (era en la tarde), mientras estábamos dormidos escuchamos que alguien tocó la puerta de mi cuarto, fue entonces que nos despertamos y pregunté quién era, nadie me contestó así que inmediatamente me levanté para revisar, pero al abrir la puerta noté que no había nadie, bajé hacía el primer piso de la casa, pero ni mis papás ni mi hermana estaban en la casa. Esto me sucedió 3 veces en el mismo mes, no le tomaba importancia, ya que creía que los vecinos eran los que hacían el ruido y como estaba muy cansado de no dormir, me confundía. Tiempo después, mientras dormía en la noche escuché un ruido que venía del primer piso, creía que era mi mamá preparando el desayuno, pero eran las 3 de la madrugada, lo cual se me hizo un poco extraño. Me asomé hacia el pasillo que está afuera de mi cuarto, y se veía muy oscuro, las luces estaban apagadas, caminé hacia las habitaciones, pero nadie de mi familia estaba despierta. Bajé de curiosidad para ver quien hacía el ruido y descubrí que la licuadora estaba encendida, la apagué y tampoco le tomé importancia, supuse que el cochambre había hecho que el botón de encendido se resbalara y así se prendiera. Todo continuó normal hasta que una tarde, en la cual después de una guardia pesada, me encontraba completamente dormido en la casa, de pronto escuché que una mujer decía mi nombre, me desperté automáticamente y bajé con mi familia a preguntar que, si alguien me había llamado, pero todos me voltearon a ver con cara de burla, nadie me había llamado. Me quedé pensando si lo había soñado, pero estaba completamente seguro de escuchar mi nombre, la verdad no le volví a tomar importancia pues no creía en fantasmas y yo siempre supuse que era por el cansancio que imaginaba cosas. Al tiempo volví a escuchar de nuevo esa voz que me llamaba mientras dormía, pero resultaba no ser nadie. Posteriormente en las noches me despertaba, ya que sentía que alguien se sentaba sobre la cama de forma brusca, pero era más mi cansancio que el miedo que pude haber llegado a sentir. Noches después pasé de sentir que se sentaban en la cama a sentir que alguien se subía en mi cuerpo mientras estaba acostado, sentía que no me podía parar ni hablar, lo que típicamente en México se le conoce como: “subir el muerto”. Claro que siendo médico yo lo tomaba como que era una simple parálisis del sueño y no había nada de paranormal en esto, pero claro que dentro de mí sentía un poco de miedo por todo lo que había estado pasando. Le conté a mi mamá, ella le dijo a la suegra de mi hermana y le recomendó que llamáramos a un “chamán” o algo parecido. A los días el Chamán llegó a mi casa y comenzó a hacer un “ritual”, llevaba un copal con unas hierbas encendidas que olían muy mal y rociaba un líquido que también olía muy mal, al tiempo que decía palabras en otra lengua. Yo tenía que ir de tras de él junto con mi familia. Recorrimos toda la casa para finalizar en el baño donde él hablaba más fuerte y prendió fuego, nos dijo que lo que había en la casa ya se había ido. Obviamente, quise saber qué era lo que había en la casa y se lo pregunté, me dijo que era mejor no saberlo y que simplemente lo dejara ir. Después de su ritual las cosas se calmaron en la casa y realmente se sentía en paz. Las noches fueron más tranquilas y mis siestas pasaban sin ningún sobresalto. Hasta que pasó aproximadamente un mes, me encontraba estudiando para un examen que presentaría, terminé hasta muy entrada la madrugada. Tengo la costumbre de hacer resúmenes en hojas blancas para estudiar así que cada que terminaba una la tiraba en el piso del cuarto. Al terminar de estudiar mi cuarto estaba lleno de hojas por todo el piso, así como libretas y algunos libros. Me dispuse a dormir, era invierno y hacía mucho frío por lo cual las puertas y las ventanas de toda la casa estaban cerradas, claramente mi ventilador y aire acondicionado estaban apagados, fue entonces cuando minutos después de acostarme escuché como las hojas comenzaron a moverse, lo cual era casi imposible porque no había manera que el viento entrara, se movían como si las hicieran hacia un lado. Después comenzó a escucharse unos pequeños pasos, como si alguien se acercara lento hacia mi cama, cuando la última hoja se dejó de mover sentí algo subirse hacia mi cama, yo comencé a asustarme mucho, no sabía que estaba sucediendo y no quería voltear a ver de miedo. Sentí que esa cosa comenzó a subirse arriba de mí, pues sentía algo pesado, aunque físicamente no hubiera nada, no podía moverme trataba de gritar a mis papás, pero era imposible, cuando más desesperado estaba escuché la misma voz de aquella mujer que había escuchado desde antes, era una voz escalofriante, me dijo algo al oído, esto duró unos segundos, pero no comprendí nada de lo que decía, ni en ese momento ni ahora. Cuando dejó de hablar, agarré fuerzas y me pude parar y corrí hacia el cuarto de mis padres. Al día siguiente mi madre decidió llamarle a un sacerdote para que bendijera la casa, después de esto todo acabó y nada ha vuelto a pasar desde entonces. Esta es mi historia de fantasmas, claro que al estar en el hospital he visto más cosas, pero esa fue la que más me marcó. También una mañana después de una guardia nocturna muy pesada me dieron permiso de ir a dormir al cuarto de los médicos internos (o practicantes), este cuarto se encuentra justo a un lado de donde se depositan los cuerpos mientras se realiza todo el trámite funerario. Al llegar al cuarto me encontré a mi mejor amiga y nos acostamos juntos en una cama. Ella durmió viendo hacia la pared y yo hacia las otras camas. Algo me despertó y en la cama de enfrente vi a alguien sentada dándome la espalda y meciéndose hacia los lados. Era una mujer de cabello rubio, largo, muy delgada y pequeña, vestía un vestido blanco. Dichas características coincidían con la de una compañera por lo cual pensé que era ella, seguí durmiendo. Al despertar le conté a mi amiga que nuestra compañera también había ido al cuarto, ella me dijo que era imposible, ya que se encontraba de vacaciones. Debido al trabajo no tuvimos tiempo de hablar más y no volvimos a tocar el tema. Una vez que mi compañera regresó de vacaciones me contó que sabía lo que había visto y que su novio también ya la habí
a visto, resultó que era el fantasma de una niña la cual molestaba a los que dormían en el cuarto, a su novio lo despertaba tocándolo. Muchos otros compañeros no la vieron
físicamente, pero si han contado como alguien les jala las cobijas, los pies o tira cosas. Y así más historias en la madrugada, cuando los pacientes están dormidos y sus familiares.
También se ve en los pasillos que alguien pasa, pero al buscarlos no hay nadie.
 
Autor: Anónimo
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