El Precio De La Vida Historia de Terror 2024

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El Precio De La Vida Historia de Terror 2024

El Precio De La Vida Historia de Terror… Hola, mi nombre es Alex y quiero contarles la historia de cómo mi familia se vio envuelta en un pacto con el diablo. Cuando mi padre enfermó gravemente, yo era muy pequeño. Apenas tenía 9 años y no entendía lo que estaba sucediendo. Lo único que recuerdo muy bien de esa época es que mi padre decía lo mucho que le aterraba morir.

Mi padre era un hombre soltero que trabajaba duro para mantener a sus cuatro hijos, después de que mi madre muriera tras dar a luz a la menor de mis hermanas. Él era el centro de nuestras vidas y cuando enfermó, nos sentimos completamente perdidos. Recuerdo que la casa estaba llena de tristeza y preocupación. Los médicos dijeron que no había nada que pudieran hacer por él, y mi padre sabía que su tiempo estaba llegando a su fin.

Aquellos días en los que mi padre estaba enfermo fueron deplorables. Recuerdo verlo sufrir, gritando de dolor en la cama. Él se convirtió en una sombra de su antiguo yo, y verlo en ese estado me destrozaba el corazón. Mi padre era un hombre fuerte, pero la enfermedad lo había dejado débil y vulnerable.

Una noche en la que fuimos a dormir a casa de mis tíos como ya era costumbre y dado a qué aquella casa no se encontraba muy lejos de la nuestra decidí volver por un juego de mesa que había olvidado.

Fue entonces cuando la tormenta llegó. La lluvia golpeaba contra los cristales de las ventanas y el viento soplaba aullando a través de las grietas de la casa. Sentí el frío calando hasta mis huesos, por lo que me envolví en una manta para mantenerme caliente.

De repente, escuché la voz de mi padre. Estaba hablando con alguien en la sala de estar. Todo aquello me pareció sumamente extraño, ya que aunque mi tía lo venía a cuidar durante la noche aquella voz no era ni un poco parecida a la de mi tía, por lo que fui a investigar. Cuando llegué a la sala de estar, vi a mi padre hablando con un hombre elegante que no reconocía. Estaban discutiendo en voz baja, y parecían estar hablando de algo importante.

La lluvia seguía cayendo con fuerza afuera, y el hombre elegante estaba empapado. Parecía estar hablando tranquilamente con mi padre, pero yo sabía que algo estaba mal. Me escondí detrás de un sofá y los observé en silencio.

Seguí observando en silencio, sin querer hacer ruido y sin saber por qué, sentía que algo extraño estaba sucediendo. El hombre elegante parecía tener un poder inexplicable sobre mi padre y su presencia me generaba un profundo miedo. Pero a pesar de mi temor, no podía dejar de mirar la escena.

La lluvia se intensificó y el viento comenzó a soplar con fuerza, agitando las ramas de los árboles y haciendo que las ventanas de la casa temblaran. Fue entonces cuando el hombre elegante volteó hacia mí y sus ojos se encontraron con los míos. En ese momento, sentí un escalofrío recorrer todo mi cuerpo. Parecía que el hombre podía leer mis pensamientos y sentimientos más oscuros con solo mirarme.

Mientras me alejaba de la puerta, el hombre elegante seguía mirándome fijamente. Entonces, un relámpago iluminó la habitación, dejando ver con claridad su rostro. Lo que vi me dejó petrificado de terror.

Sus ojos, antes elegantes, ahora parecían los de un demonio. Su piel estaba pálida como la nieve y tenía una sonrisa retorcida en los labios

El impacto de aquella escena fue demasiado para mí, y en cuanto vi al hombre elegante, me desmayé en el acto. No sé cuánto tiempo pasó, pero cuando abrí los ojos, estaba empapado en sudor y orina. Me sentía aturdido y confundido, y en un primer momento pensé que todo había sido solo una pesadilla.

Sin embargo, cuando miré a mi alrededor, me di cuenta de que algo estaba muy mal. No había rastro de mi padre ni del extraño hombre. La habitación estaba completamente vacía, y no había señales de que alguien hubiera estado allí esa noche. Solo la lluvia seguía golpeando contra la ventana, como si nada hubiera pasado.

Intenté convencerme a mí mismo de que todo había sido solo una pesadilla, pero no podía sacarme de la cabeza la imagen del hombre elegante. Desde ese día, empecé a prestar más atención a mi padre y su comportamiento. Para mi sorpresa, noté que su salud comenzó a mejorar notablemente, algo que no tenía explicación médica. Su color de piel volvió a ser normal, recuperó su fuerza y energía y ya no parecía un hombre enfermo y moribundo.

Pude escuchar algunas conversaciones de mis parientes diciendo que algunas veces algunas personas se sienten muy bien antes de que la enfermedad vuelva aún más fuerte, sin embargo, para sorpresa de todos, mi padre seguía recuperándose, y en un par de semanas, estaba completamente sano. Ningún médico podía explicar cómo había sucedido, pero a nosotros no nos importaba. Lo importante era que mi padre estaba vivo y sano.

Sin embargo justo cuando todo parecía por primera vez en mucho tiempo irnos bien, una muy horrible enfermedad aquejó a mi hermana pequeña, está siempre había sido una niña muy sana, y había enfermado tan de repente y tan rápido que nadie de nosotros podía explicarse el porque había enfermado de aquella manera.

La enfermedad de mi hermana pequeña era un misterio para todos. Los médicos no lograban dar un diagnóstico claro y preciso, lo cual generaba mucha preocupación y angustia en mi padre y en todos nosotros. La niña tenía fiebre alta, se quejaba de dolores en el cuerpo y presentaba una palidez extrema en su rostro. A pesar de los esfuerzos de los médicos, su salud empeoraba cada día más y más.

Fueron semanas angustiantes en las que todos estábamos a la espera de una mejoría en la salud de mi hermana. Mi padre gastaba todos sus ahorros en medicamentos y tratamientos alternativos, pero nada parecía funcionar. Yo, como su hermano, sentía mucha impotencia al no poder hacer nada por ella, solo podía estar a su lado, dándole palabras de ánimo y tratando de distraerla con juegos y cuentos.

Finalmente, una noche, mi hermana pequeña empeoró de manera dramática. La fiebre subió a niveles insoportables y comenzó a tener convulsiones. Mi padre y yo la llevamos de emergencia al hospital, pero cuando llegamos, ya era demasiado tarde. Mi hermana había fallecido. Fue un golpe muy duro para toda la familia, especialmente para mi padre, quien había perdido a su hija más joven.

La causa de la muerte nunca fue determinada, lo cual aumentó aún más la sensación de desconcierto y dolor en nosotros. Desde ese día, mi padre nunca volvió a ser el mismo, su semblante cambió, se volvió más sombrío y su mirada siempre parecía perdida. Algo se había quebrado en él y, en cierta manera, en todos nosotros.

A partir de ese día, el ambiente en la casa se volvió pesado y oscuro. Ya no era solo el olor a azufre que inundaba las habitaciones, sino la presencia constante de una figura en la penumbra. Incluso en sueños, aquel hombre elegante aparecía de vez en cuando, dejándome en un estado de pánico al despertar. La muerte de mi hermana pequeña había cambiado todo en nuestra casa, y la familia se sumió en una depresión profunda.

Pero lo que realmente nos aterrorizaba era el hecho de que mi padre parecía haber hecho un pacto con aquel hombre. Su salud había mejorado misteriosamente y, aunque vivía y parecía sano, sabíamos que algo estaba mal. No nos atrevíamos a preguntarle nada, no queríamos saber la verdad detrás de su recuperación. Pero lo peor aún estaba por venir.

Una noche, mientras dormía en mi habitación, desperté súbitamente. Sentía una presencia en la habitación y estaba seguro de que aquel hombre elegante estaba allí. En la oscuridad, pude ver una silueta alta y delgada, con una sonrisa malvada en el rostro. Quería gritar, pero mi garganta estaba cerrada por el miedo.

En ese momento, sentí algo rozar mi pie, como si alguien lo hubiera acariciado con la mano. Me estremecí y sentí una sensación de frío en todo el cuerpo. Sin pensarlo dos veces, salté de la cama y encendí la luz. No había nada en la habitación, pero pude sentir que la presencia seguía allí.

A partir de ese día, empecé a tener pesadillas cada vez más a menudo, y siempre aparecía el hombre elegante en ellas. A veces, soñaba con mi hermana pequeña, quien me pedía ayuda para escapar de aquel infierno.

Pasó exactamente un año cuando mi hermano mayor enfermó también. Fue una enfermedad horrible, comenzó a desarrollar llagas dolorosas en su piel que rápidamente se extendieron por todo su cuerpo. Los médicos intentaron todo lo posible para tratarlo, pero su salud empeoraba cada día más.

Las llagas se infectaron y la piel se le fue cayendo, dejando expuestos músculos y huesos. Mi hermano mayor gritaba de dolor constantemente y no podía dormir por las noches. La casa se llenó de un olor a podrido que era insoportable, y no había nada que pudiéramos hacer para aliviar su dolor. Los médicos hacían todo lo posible para tratarlo, pero su condición solo empeoraba con el tiempo.

Mientras mi hermano luchaba por su vida, el ambiente en la casa se volvió aún más pesado. El olor a azufre era constante, y las sombras en las paredes parecían estar siempre presentes. Yo seguía soñando con aquel hombre elegante, y cada vez que abría los ojos, juraba verlo en el fondo de mi habitación, observándome fijamente.

Los días pasaron y mi hermano seguía sufriendo cada vez más por su enfermedad. Las llagas en su piel se extendían y el dolor era cada vez más insoportable. Nuestro padre, cada vez más abatido, se encerraba en su habitación por horas y no hablaba con nadie.

Después de la muerte de mi hermano, el ambiente en casa se hizo aún más insoportable, como si la presencia del diablo estuviera más presente que nunca. Mi padre apenas hablaba y pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en su habitación. Salía muy de vez en cuándo de la casa, y cuando lo hacía, siempre volvía a casa con extraños amuletos u objetos. Yo por mi parte tenía que hacerme cargo de mi hermano menor, que tenía solo dos años menos que yo.

La culpa de mi padre era cada vez más evidente, y yo no podía evitar sentirme resentido con él. No solo por lo evidente que era que todo lo que estaba pasando era de alguna manera culpa de este, sino que a pesar de todo mí padre parecía querer protegerse a si mismo antes de protegernos a nosotros.

Me encontraba en una situación difícil, tratando de cuidar a mi hermano menor mientras intentaba ignorar el olor a azufre que parecía impregnado en la casa. Todo aquello sin mencionar que todos mis tíos y parientes cercanos parecían no querer acercarse, era como si temieran que de hacerlo la maldición que nos aquejaba a nosotros también aquejaría a mis primos.

Fue un año difícil para mí y para mi familia. Después de perder a mi hermano mayor y a mi hermana menor, mi último hermano comenzó a enfermarse también. En cuanto esto pasó, sentí como si lo único que me mantenía cuerdo comenzara a desmoronarse. Pero para mí fortuna, la hermana de mi madre, a quien no veíamos con frecuencia desde la muerte de la misma, llegó a visitarnos de improviso y sintió que algo estaba mal.

Mi tía era santera y tenía ciertas habilidades en la curación. Al ver la condición de mi hermano, supo que algo no estaba bien. Intentó aliviar sus dolencias con hierbas, ungüentos y aceites, sin embargo, luego de probar con todo sin ver siquiera un poco de mejora. Me pidió que le permitiera hacer un ritual para averiguar la causa de su enfermedad.

El ritual duro horas, horas en las que mi hermano para mí fortuna estuvo profundamente dormido, sin embargo fue la experiencia más aterradora que jamás haya experimentado en mi vida, recuerdo perfectamente cómo toda mi casa se llenó de una atmosfera pesada, las cosas de los estantes comenzaron a caerse al suelo como si alguien las arrojara con fuerza al mismo, las sombras, gritos y golpes comenzaron a escucharse y a hacerse cada vez más presentes.

Desde ese momento, mi tía decidió tomar el asunto en sus propias manos. Comenzó a preparar una serie de rituales y hechizos para intentar salvar la vida de mi hermano. Inclusive esta pidió ayuda a algunos de sus amigos los cuales también se dedicaban al esoterismo, sin embargo, a pesar de la ayuda de estos ninguno parecía saber exactamente como deshacer aquel pacto.

El tiempo se agotaba y la enfermedad de mi hermano avanzaba rápidamente. La enfermedad de mi último hermano, a pesar de los esfuerzos que hice para cuidarlo y de la ayuda de mi tía y sus amigos, quienes no dejaban de practicar sus rituales para alejar la presencia del demonio para así salvar a mi hermano. Sin embargo, a pesar de todo, mi hermano terminó muriendo también, y yo me quedé solo en aquella casa impregnada de dolor y sufrimiento.

Fue entonces cuando mi tía me contó todo lo que había descubierto sobre el pacto que mi padre había hecho con el demonio, ofreciendo las almas de sus hijos a cambio de su propia vida. Me contó que el demonio había cumplido su parte del trato, salvando la vida de mi padre y permitiéndole vivir más allá de lo que cualquier médico hubiera considerado posible. Pero, como era de esperar, el precio a pagar era demasiado alto.

El Precio De La Vida Historia De Terror

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Sentí un profundo dolor al enterarme de la verdad, de que mi padre había sido capaz de hacer algo tan atroz y egoísta, de sacrificar a sus propios hijos por su propia vida. Pero también sentí una gran rabia hacia el demonio, que había aprovechado la debilidad y desesperación de mi padre para hacerle firmar aquel pacto infernal.

Fue un alivio para mí cuando mi tía llegó, ya que mi último hermano había muerto y me sentía completamente solo y abrumado por la situación. Pero al menos, ahora sabía que tenía a alguien a quien recurrir.  Me llevó con ella, lejos de aquella horrible casa llena de recuerdos dolorosos, estuve durante mucho tiempo viviendo con ella. Está me dio un amuleto, el cual me aseguró que mientras lo tuviera puesto el demonio no podría jamás reclamar mi alma. Pero a pesar de todo, nunca me sentí completamente seguro.

Sentí una sensación de alivio cuando me enteré de que mi padre había muerto. Fue la primera vez que me sentí libre, ya que su muerte significaba que no había nada que me uniera al pacto infernal que había hecho con el diablo. Durante muchos años, había vivido atormentado por pesadillas y visiones de mis hermanos en el infierno, pero ahora sabía que podía dejar todo eso atrás.

Aún después de la muerte de mi padre, yo viví con el amuleto de protección que mí tía me había dado. Ya que a pesar de no necesitarlo, este me daba una cierta sensación de falsa seguridad, por si es que a caso el diablo aún quisiera reclamar la última alma que le faltaba. Aun así, las pesadillas y visiones no dejaban de atormentarme. Pero poco a poco aprendí a vivir con ellas.

En mi vida adulta, traté de olvidar todo lo sucedido y seguir adelante. Me casé, tuve hijos y construí una vida nueva para mí mismo. Sin embargo, siempre estaba el miedo de que el pacto infernal pudiera volver a afectar a mi familia de algún modo.

Me dediqué a sanar las heridas que el pacto había dejado en mi vida. Me costó mucho trabajo superar todo lo que había pasado, pero poco a poco fui avanzando y aprendiendo a vivir sin miedo.

Con el tiempo, también aprendí más sobre el esoterismo y ese tipo de cosas, aprendí como usar mejor el amuleto de protección que me había dado mi tía, y descubrí que me ayudaba a mantener a raya las pesadillas y las visiones. También aprendí a encontrar la paz en la meditación y la oración, y poco a poco fui recuperando mi vida.

A pesar de todo lo que había pasado, nunca perdí la fe en que había algo más allá de este mundo. Había visto el infierno de cerca, pero también había visto el amor y la bondad de las personas que me ayudaron a salir de allí. Y aunque nunca podré borrar lo que pasó de mi memoria, estoy agradecido por las lecciones que aprendí y por la oportunidad de vivir una vida plena y feliz.

Autor: Canek Hernández

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