El Bosque Muerto Historia de Terror

El Bosque Muerto Historia de Terror

Lo que voy a narrar me ocurrió en el 2015. En El Bosque Muerto Historia de Terror un lugar maldito, un bosque que no es un bosque, un lugar tan siniestro y tan oscuro que más que parecer un entorno lleno de vida, parece un lugar muerto, el bosque muerto.

Por aquel entonces yo me la pasaba en Facebook la gran parte de mi tiempo libre, buscaba gente de todo el mundo para agregar, ya sabes, si conoces gente nueva puedes aprender cosas nuevas.

Y por casualidades del destino me hice muy amigo de un sujeto de España que vivía en Dinamarca. Ambos éramos fanáticos de una banda de Metal originaria de Suecia.

Así que un día esta banda realizó un gran tour por todo el continente europeo, y en un arranque de loquera me puse de acuerdo con el tipo español y nos fuimos varios días siguiendo el tour de la banda.

Al quinto día de la gira los conciertos tomaron una pausa de 2 días, nosotros decidimos adelantarnos a la siguiente ciudad y esperar ahí hasta que la banda llegara para el concierto.

Nos hospedamos en un hostal barato, de esos donde te toca compartir habitación con varias personas al azar.

Esa noche estuvimos platicando con algunos de los que compartimos habitación, era gente de toda Europa, afortunadamente todos hablaban inglés, yo jamás he sido muy bueno aprendiendo idiomas, pero el español si era bueno, así que lo que yo no entendía él me lo traducía.

Un tema nos fue llevando a otro, y en algún momento pasamos de estar hablando de películas, a estar hablando sobre cosas paranormales y sitios extraños.

Todos comenzaron a hablar sobre un bosque en particular que estaba en la ciudad en la que estábamos, un bosque al que solo los extranjeros se atrevían a entrar, hasta los lugareños le tenían mucho miedo.

Dijeron el nombre, pero estaba en otro idioma, era de esos idiomas raros que son imposibles de pronunciar, así que, por tanto, no lo recuerdo. Pero alguien dijo que se traducía, literalmente, como El Bosque Muerto.

Uno a uno comenzó a contar pequeñas historias que se decían sobre ese bosque, recuerdo que mencionaron que los árboles tenían formas extrañas, también algo sobre que cuando estás dentro puedes ver que el Sol se comporta de forma diferente.

Alguien dijo que los celulares y las brújulas no funcionaban del todo bien en ese bosque, recuerdo que una pelirroja comentó que el tiempo funcionaba de forma diferente.

Claro que todo eso lo decían porque alguien más se los había dicho, la realidad era que ninguno de ellos había estado en aquel bosque.

Total, así quedó, pero el tipo español y yo nos convencimos mutuamente que sería una gran experiencia que no nos podíamos perder.

Entonces al día siguiente por la mañana cargamos algunas botellas de agua y frituras y galletas, metidos todo en las mochilas y nos fuimos al famoso bosque, no planeábamos hacer una gran incursión de 8 horas, además el bosque no era tan grande, nosotros simplemente queríamos adentrarnos un poco y luego salir, eso era todo.

Cuando llegamos a la zona mi primera impresión fue un poco decepcionante, el bosque no se veía ni tan imponente ni tan tenebroso como me lo habían descrito.

Entre broma y broma, mi compañero y yo nos fuimos adentrando a paso lento en aquel bosque. Apenas habíamos caminado como 5 minutos, si no es que menos, cuando nos encontramos con el árbol más extraño que jamás había visto.

Era bastante alto, más que una palma o un pino, delgado, pero lo que llamaba la atención de ese árbol era la forma de su tronco, era curva, literalmente parecía un arco que salía del suelo, aún a día de hoy no logro entender cómo es eso posible, pero lo afirmo porque pude verlo con mis propios ojos.

No fue el único árbol así que vimos, había más, no cuántos, obviamente no los iba contando, pero no eran pocos.
Seguimos caminando, como unos 60 metros más o menos, cuando vimos algo que estaba todavía más fuera de lugar que los árboles curvos. Una llanta pasó rodando, avanzó un buen tramo hasta que perdió el balance y cayó entre la tierra y los árboles.
Era imposible ignorar aquella peculiaridad tan llamativa, por supuesto que nos acercamos a mirar, pero con cada paso que dábamos la llanta se iba perdiendo, como si se tratara de una ilusión óptica, y en efecto, cuando llegamos hasta donde se supone que eso debía estar, no había absolutamente nada.

Eso me dio mala espina, sentí como si el bosque quisiera jugar con nuestras mentes para que nos perdiéramos ahí dentro y alimentarse de nosotros, de nuestra energía, de nuestra carne.

Le dije a mi colega que mejor regresáramos, él estuvo de acuerdo, el problema es que luego de caminar por hora y media, según mi reloj, no lográbamos salir del bosque.

Nos recargamos sobre unos árboles, para intentar ubicarnos, en ese momento el español me dijo que estábamos dando vueltas en círculos, yo le respondí que eso era absurdo, que no podía ser así.

Él, para demostrar que tenía razón, vació una botella de agua a los pies de un árbol, haciendo que se formara un poco de lodo, dijo que siguiéramos caminando, y que seguramente nos íbamos a volver a encontrar con ese árbol que tenía lodo.

Decidí contar mis pasos, no por qué creí que eso ayudaría en algo, bueno, antes de llegar a los 500 pasos nos volvimos a encontrar con ese árbol que tenía lodo a los pies de su tronco.

No tenía ningún sentido, lo que sea que estuviera ocurriendo en ese sitio se escapaba de toda posibilidad de comprensión, las explicaciones lógicas se me escapaban de las manos.

Intenté tranquilizarme, inhalé profundo y exhalé con calma, miré al cielo, y le propuse al colega que camináramos siguiendo al Sol, así no podríamos dar más vueltas en círculos.

Estuvo de acuerdo, así que eso fue lo que hicimos.

Una hora después vimos algo diferente que no habíamos visto hasta ese momento, a lo lejos se alcanzaba a distinguir una zona libre de árboles, como si la naturaleza no creciera ahí por alguna razón.

Mi instinto de supervivencia, o quizá mi cobardía, me hicieron decidir no avanzar más.

Volteé a todos lados, pensando qué dirección tomar, decidimos por rodear esa zona sin árboles sin acercarnos demasiado, simplemente manteniéndola a la vista para sacarle la vuelta.

Por más que caminábamos no lográbamos rodearla, esa zona parecía infinita. Ya agotado decidí mirar mi reloj, marcaba las 11 de la noche, pero el Sol seguía sobre nosotros.

Le comenté al colega español y me hizo recordar lo que nos habían dicho sobre que algunas cosas no funcionaban bien en aquella zona.

Continuamos caminando, entonces a lo lejos vimos a una persona, a ambos nos dio algo de desconfianza, así que nos detuvimos.

Comenzamos a hacerle señas y a gritarle para ver su reacción, pero no respondía, parecía que ni siquiera se percataba que nosotros estábamos ahí.

Yo, un poco en broma, le dije al colega que seguro también se trataba de una ilusión al igual que la llanta, él me miró fríamente y dijo que debíamos acercarnos para estar seguros.

Al estar caminando en su dirección pasaba lo mismo que con la llanta, su figura parecía desvanecerse en el entorno, como cuando crees que hay agua al final de la carretera, pero cuando te acercas descubres que no hay nada.

Mejor dimos media vuelta, pero algo cambió, a lo lejos podíamos ver a una persona colgada de un árbol, nosotros habíamos pasado por ahí hace pocos minutos, y esa persona no estaba ahí, definitivamente no nos íbamos a cercar, así que nuestra situación era tener un cadáver al frente, una falsa persona detrás, y una misteriosa área infinita a la derecha.

Lo único que nos quedaba era ir hacia la izquierda, comenzamos a correr después de que escuchábamos ramas partirse, como si alguien se estuviera acercando a nosotros, afortunadamente, logramos salir sanos y salvos.

Estuvimos dentro del bosque menos de media hora, porque sé a qué hora salimos del hotel, y si le sumo el tiempo que se hace ida y vuelta al bosque, lo comparo con la hora del reloj del hotel, daba como 20 minutos de diferencia,

Yo sentí que fueron horas, pero no, tal como nos habían dicho, ahí dentro el tiempo funciona diferente.

 
Autor: Ramiro Contreras
Derechos Reservados

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