Ánimas Del Plenilunio-Historia De Terror 2022

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Ánimas Del Plenilunio-Historia De Terror 2022

Basada en una experiencia de carretera de un Familiar… Historia de terror.
La presente historia fue compartida por un primo quien por muchos años se contuvo en hacer mención de la misma, ciertamente los comentarios que nos hace saber en la historia son propiamente de su experiencia, mas aun cabe destacar que los acontecimientos que le sucedieron coinciden con experiencias relatadas de los mismos lugareños del municipio de Santa Ana Maya, y el Municipio de Huacao … Ambos municipios están separados por tan solo unos kilómetros y son de diferentes estados de la república. Sin más, lo que están por escuchar es la historia relatada directamente del protagonista de la historia.

Mi Nombre es Julio Franco, no suelo ser muy expresivo e incluso me gusta mantenerme al borde de las relaciones personales, pues en lo personal considero que es un fastidio.

Sin embargo, es un gran esfuerzo el que realizo al momento de hablar con alguien, aunque últimamente he mejorado en ello, siempre ha costado trabajo.

Me enteré que Lengua de Brujo estaba buscando relatos por parte de nuestra Familia, así que decidí por fin compartir mi historia que tanto tiempo me guardé y que espero me disculpen si no les hice mención pues al final lo que menos quería era incomodar a la familia con mi situación y estado emocional.

Todo ocurrió un día en el que la familia de un primo nos invito al bautizo de uno de sus hijos, tenemos un Tío que se dedica al Sacerdocio y que casi siempre que hay un evento familiar que involucre a la religión católica somos convocados a la casa parroquial de donde se encuentre. No importa que estado sea, la gran mayoría de la familia se ha reunido siempre, obviamente esto con el paso del tiempo ha ido disminuyendo, pues la familia ha crecido en distintas partes de la República y el mundo, haciendo que cada vez sean menos.

Por ello es que no tenía la intención de perderme esta reunión. Mi Padre tenia poco de haber fallecido y mis tíos, los Padres del primo que bautizaría a su hijo, fueron realmente atentos y amables con mi Padre, quería retribuirles el agradecimiento.

Historia de terror-Ánimas del plenilunio


Llegué por mi cuenta a la casa parroquial justo unos minutos antes de que iniciara la misa, mi hermano menor (quien ya tenía unos veinticinco años) y mi Madre ya se encontraban allí.

Cuando terminó la ceremonia salude a la familia completa y particularmente me acerque con mis Tíos para agradecerles su apoyo en los momentos más difíciles de mi Papá. Mi Madre en ese momento se veía muy inquieta y ansiosa, se mantuvo sola todo el tiempo que estuvimos comiendo.

Me pidió que me acercara un momento con ella a lo que me confesó que no se sentía nada a gusto y me pedía de favor que la llevara a Santa Ana Maya para tomar un camión hacia la Ciudad de México, cabe señalar que mi Madre siempre se sintió excluida por parte de la familia, nunca se sintió cómoda o acogida entre la familia, creo que por ello yo llegué a adquirir algo de su conducta y comportamiento.

Le dije que sí, no tenía ningún problema en llevarla solo le pedí un poco de tiempo para preparar todo.
Santa Ana Maya no esta retirado de Huacao, para ser casi exactos son menos de veinte minutos en automóvil, y es casi pura línea recta. Lo que llama tanto la atención es que uno cruza un estado para llegar al otro.

Sin embargo, si uno hace el recorrido a pie es mas o menos una hora, y esta Hora se volvió para mi la más eterna de todas.

Al llevar a mi Madre a la estación de Autobuses de Santa Ana Maya sentí que mi automóvil se estaba comportando extraño, inclusive lo sentía muy lento y que le costaba bastante trabajo avanzar. Siendo honesto tenia bastante que no lo metía a servicio, por lo que comprendí del por que me estuviera fallando.

Mi Madre me dijo que ya no me regresara a Huacao y que mejor buscara un hotel en Santa Ana Maya, le comenté que quería entregar un presente al bautizado en honor al apoyo que nos dieron con mi Papá, mi Madre solo hizo una mueca y me dio su bendición.

El automóvil me dejó de fallar en cuanto estuve a punto de agarrar la curva en dirección a Huacao, me tuve que estacionar justo detrás de un letrero grande, ya había anochecido y no traía conmigo alguna lámpara para revisar el motor, además mi celular era uno muy antiguo en comparación de los que existen hoy en día, no tenia linterna. Trate de marcar a la Casa Parroquial pero siempre en esa zona nunca hay señal. Así que pensé que lo mas sensato en ese momento era caminar hacia Huacao y pedirle a algún Tío que me ayudara a traer el carro de vuelta o bien me ayudaran al día siguiente.

Así que me encaminé hacia Huacao justo a un costado de la carretera.
Haciendo memoria, recuerdo haber visto a varias personas caminando mientras aun había luz, mi Tío el Sacerdote nos contaba que mucha gente prefería ahorrarse lo del camioncito que los llevaba hasta Huacao, yo pude haber hecho eso, pero por la hora era muy seguro que no habría alguna corrida, o quizás buscar un taxi, pero me llamaba más la atención caminar de noche al lado de la carretera.

Ciertamente no sabía lo que estaba pensando, la noche era helada, pues mientras caminaba no había rastro de ningún carro que se acercara o alejara, lo único que alumbraba mi camino era la luz de la Luna que se encontraba en su fase de Luna Llena o plenilunio.

Lo que me desconcertó en cierto modo, fue ver que alrededor de la luna un gigantesco aro se había formado.

Era algo increíble que ciertamente en la Ciudad jamás lo había visto, y contemplarlo en medio de la noche y solo, fue para mi algo increíble.

Historia de terror-Ánimas del plenilunio

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Ya había dejado las últimas casas del Poblado de Santa Ana maya varios metros atrás, y en eso algo me inquieto ver al fondo de la carretera que se estaba acercando hacia mí por el mismo lado en el que yo estaba andando, conforme nos acercábamos uno a otro pude distinguir que se trataba de una persona vestida de blanco, caminaba torpemente sobre el asfalto.

Pensé que podría tratarse de algún borracho, pero conforme me estaba acercando a esa persona, pude notar que parecía ser una mujer, digo que parecía ser pues por su vestimenta la cual era una falda blanca y entallada me daba la impresión de que lo era, sin embargo, su rostro no se veía igual al de una mujer o un hombre, su cabello negro le colgaba a los lados y cuando levantó la vista hacia la luna pude ver que su rostro pareciera que era el de una calavera.

Aun recuerdo sus cuencas en los ojos y nariz y justo cuando se detuvieron ante mi no me quitaba la mirada de encima, yo me hice a un lado de la carretera para pasar de largo pero aquella cosa se detuvo en seco y no dejaba de observarme. Aceleré el paso lo más que pude y fue cuando escuché que me comenzó a llamar, hacia un ruido similar al de las lechuzas, yo no quería voltear para nada así que seguí de largo hasta que la dejara de escuchar.

Fue así que quizás 5 minutos pasaron para que me dejara de llamar, así que opte por apresurar mi marcha y llegar lo antes posible con mi Familia.

Hubo un trayecto en el que me desesperé pues el camino era el mismo de un lado y del otro y no cambiaba, llegue incluso a pensar si no me había equivocado, fue cuando noté que en uno de los Postes de electricidad se encontraba una persona recargada, y en cuanto me vio se encamino hacia Huacao, empecé a correr para alcanzarlo, pero aquella persona era más rápida que yo.

Comencé a gritarle a pedirle que parara, y era raro pues esta persona no se encontraba corriendo, solo caminaba y yo no la podía alcanzar, yo ya no tenía aliento para seguir detrás de ella así que dejé que se fuera y poco a poco le perdí el rastro por completo. Luego me puse a imaginar que quizás haya pensado que se trataba de algún espíritu que lo quería alcanzar, yo hubiera hecho lo mismo, aunque si me hubiera agradado pasar un momento al lado de alguien, y quizás hasta platicar pues en ese lugar el miedo comenzaba a apoderarse de mis nervios.

A donde veía, solo observaba penumbras, alguna que otra luz se apreciaba titilando entre la oscuridad.
Entonces entre el maizal pude ver que una luz lo atravesaba, era bastante rápida para tratarse de una persona pues esta se elevaba y bajaba, pareciera que estaba buscando la forma de salir del maizal.

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Y en un segundo se apagó, no sabía de que se podría tratar aquello y algo escalofriante empecé a escuchar del otro lado de la carretera, una serie de murmullos provenientes del otro extremo, no sé por qué, pero en ese momento tuve la sensación de que todo se ponía mucho más oscuro de lo que estaba, la luz de la luna ya no era tan intensa que antes.

Y fue cuando lo vi, arrodillado sobre el asfalto una persona murmuraba algo, lo cual logré identificar a una oración y que se trataba del Padre Nuestro, recordé en su momento que mi Tío el sacerdote nos había dicho que gente del pueblo de Huacao hacia mandas hasta la virgen de Santa Ana Maya, en un instante me pareció escalofriante aquella escena sin embargo guardé silencio en forma de respeto, aquella persona me observo mientras avanzaba arrodillada, se detuvo y a la vez aguardó silencio. Yo la vi mas no pare de caminar, y ella me dijo algo que me inquieto bastante…

-Su Padre lo está esperando mas adelante- Le escuche perfectamente bien, una sensación de ahogo invadió mi pecho, no sabia si realmente aquella persona sabía lo que decía, o si lo decía de broma, pensé que quizás había visto al otro individuo que intente alcanzar y pensó que era mi Padre, sin responderle nada seguí avanzando y aquella persona siguió su camino.

Muchos minutos después me la pase en silencio, escuchando solo mi respiración, aun pensaba en lo que me había dicho aquella mujer.

Pero metros más delante debajo de la oscuridad de un árbol pude ver que alguien caminaba hacia mitad de la carretera y conforme me acercaba vi que estaba dándome la espalda.

Mi miedo fue exponencial al observar que aquella nuca y espalda me parecían familiares. La estatura, el color de cabello, inclusive el vestir era muy familiar para mí.

Se trataba de mi Padre quien me estaba dando la espalda. Me detuve, recuerdo muy bien que llegué a pensar si se trataba de un mal sueño, o algo malo que me estuviera jugando mi mente en ese instante. Podía incluso escuchar el latir de mi corazón, mis oídos retumbaban por la presión que recorría mis venas.

Fue cuando le hablé a mi Padre preguntándole si se trataba de él, mas no me contestó, me daba la espalda, su mirada incluso estaba en direccion a donde estaba Huacao, hacia donde estaba la familia, y en medio de la oscuridad y en el silencio absoluto las palabras que me dijo aun retumban en mi cabeza al igual que en ese momento:

-Sigue adelante y no mires hacia atrás – Esto que le escuché decir siempre me lo decía cuando me veía deprimido cuando uno de mis proyectos se venía abajo.

Di un para de pasos para abrazarlo, pero el también los dio alejándose de mí, para después decirme:

-Aun no es tu hora – Lo comprendí, yo tendría seguir caminando sin seguirlo a él. Así que continue, no sin antes he de decirle que lo extrañaba mucho y que me hacia falta. Sin mirar atrás y continuando mi camino me despedí de él.

A los pocos metros tuve la inquietante sensación de mirar hacia atrás, pero fue cuando volví a ver aquel resplandor que se veía entre los maizales. Iba y venía y se elevaba y bajaba hasta que se alejó.

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A la fecha no se si tuvo alguna relación entre mi Padre o no, pero estuve agradecido de volver a verle.
La luz de la luna se restableció y mis ojos ya se habían acostumbrado mas a la penumbra, fue cuando pude ver los campos de futbol de Huacao, ya estaba bastante cerca que incluso divisé unas casas con la luz encendida por dentro. Fue cuando mi teléfono sonó y se trataba de uno de mis tíos que me preguntaba si estaba bien.

Pasaron por mi inmediatamente y al ver el carro que había venido por mi lo identifiqué como el de mi Tío el sacerdote, me subí y le platique todo lo que había pasado.

El se rió de mí, pero no en tono de burla, si no de una manera peculiar donde le daba gusto que yo hubiera pasado por ese tipo de situación. Me comento que la Tía Celina le había dicho a mi Mamá que procurara no regresarme tan tarde, pues los mismos lugareños del pueblo recomendaban no andar por esa ruta a plena luz de la luna, se decía que las ánimas salían a pasear mas no se sabía si eran buenas o malas.

Algo que quizás desentone en lo que les estoy contando es que cuando llegamos a la casa parroquial todos me estaban esperando pues ya les había comentado que le tenia una sorpresa al bautizado, aunque ya estaba dormido, les dije que traía un papalote chino de aquellos que se elevan con una vela, sin embargo, recordé que lo había dejado en el carro.


Esto me lo guardé para mi por años, debido a que me había dado mucho gusto ver a mi Padre, solo se lo conté a mi hermano pues ambos tuvimos una relación un tanto especial con él. No fue quizás el mejor de los Padres, ni se distinguió mucho por querernos, pero creo que eso él lo sabía.

Autor: Mario Franco Corrales Lengua de Brujo

Derechos Reservados

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