Noche De Brujas

Hace unos años, cuando la música electrónica estaba en auge, solía asistir a conciertos clandestinos, casi siempre eran en lugares alejados de la ciudad, en algún rancho o casa abandonada. Con el tiempo me casé y deje de asistir a este tipo de eventos, pero hace tres años, me animé a asistir a una fiesta electrónica con temática de Halloween. Aunque soy aburrida, me animé a asistir por insistencia de mi marido, quien se había puesto muy entusiasmado ante el evento.
Preparamos con mucha anticipación nuestros disfraces, no era cosa del otro mundo, yo iba disfrazada de bruja, bueno, al menos la idea que mantenía en ese entonces en mi cabeza acerca de ellas, y mi esposo como es muy alto, se disfrazó del monstruo de Frankenstein, pueden imaginárselo, un hombre de 1.95 de altura con plataformas, daba miedo en verdad.
También asistirían unas amigas más, que de hecho fueron quienes estuvieron insistiendo para que asistiéramos al evento. Son tres amigas que iban disfrazadas como las hadas que salen en la película de la bella durmiente, lo cual les iba muy bien, se veían muy originales.
No nos dijeron la ubicación exacta donde sería el concierto, solo nos dieron unos puntos, donde habría señales para seguir el camino. Somos originarios de Querétaro y rara vez había conciertos de este tipo, cuando antes de casarme solía asistir, viajaba a Puerto Vallarta, Jalisco o a Ciudad de México, pues allá se daban este tipo de eventos.
Salimos a carretera en la camioneta de mi esposo. No me gusta ser supersticiosa, pero aquella noche presentía que algo iba mal, y de hecho las cosas salieron mal desde un principio, pues cuando paramos a echar gasolina, nos dimos cuenta de que uno de los neumáticos venía pinchado. Mi esposo cargaba una llanta de refacción, la cambió y deseo continuar, aun cuando yo le sugerí regresar.
Tardamos alrededor de 45 minutos para encontrar el punto, era un lugar de esos por los que siempre pasas cuando vas en carretera, un lugar de sembradíos y brecha de tierra.
Nos adentramos por el camino de tierra, a partir de allí todo el camino estaba adornado por calabazas con velas dentro. No tardamos en escuchar el retumbar de las bocinas y encontrarnos con los demás autos estacionados. Mis amigas traían una botella de vodka y habían estado bebiendo todo el camino, así que apenas llegamos se adentraron en la fiesta.
Mi esposo y yo no bebemos nada de alcohol, menos en fiestas. Duramos apenas un par de horas bailando, cuando una de mis amigas se puso mal, la acompañamos lejos del escenario y comenzó a vomitar. Mientras esperábamos que se repusiera, mi esposo me dijo que mirara a lo lejos, un árbol.
No perdí el tiempo y miré en la dirección que me indicó. Se veían cinco esferas luminosas en la copa de ese árbol, vimos como bajaron a través de las ramas, nos llamó tanto la atención que decidimos acercarnos más al árbol, pues creímos que quizás era parte del show, aunque no tenía sentido que este espectáculo se hiciera tan alejado del escenario.
Ya de cerca vi que la corteza del árbol mantenía cierta apariencia extraña, ahora que lo pienso, ningún otro árbol de la zona se le parecía.
La cosa fue, que una vez que estuvimos al pie del árbol, miramos hacia arriba, los destellos se detuvieron a unos metros de nosotros, yo empecé a experimentar mucho frío, pero era un frío diferente, no sé cómo explicarlo, se sentía diferente, se me erizaba la piel; mi esposo experimentó la misma sensación.
Cuando menos me acordé de mi amiga, quien se había repuesto, se encontraba justo a nuestro lado, mirando también hacia la parte superior del árbol. De hecho, fue ella quien se dio cuenta de que había alguien al fondo de esas esferas luminosas, y gritando nos indicó que miráramos.
Eran cinco mujeres de baja estatura, con la piel blanca y arrugada, nos miraban con esos ojos horribles, de hecho, toda la expresión en sus rostros era algo aterrador, no lograría dar una explicación a detalle, pero si les puedo asegurar que no eran humanas.

“¡Brujas!” Gritó mi amiga y mi esposo al mismo tiempo.

Nos echamos hacia atrás hasta chocar con otro árbol, yo sentí que algo me agarró el cabello con mucha fuerza, casi al punto de que sentí que me lo arrancarían, miré hacia arriba y allí estaba otra de esas horribles brujas. No sé ni como, pero logré zafarme, me agarré de mi esposo y corrimos. Hasta llegar a la zona donde se realizaba el evento.

No me di cuenta de que mis dos amigas quedaron atrás, le pedí a mi esposo que fuera a buscarlas, obvio se negó, me dijo: “A ver, ve a buscarlas tú”.

Allí estaba yo dudando entre regresar y no, era tan grande mi miedo que de no ser por mi esposo ya estuviera rumbo a mi casa. Después de un rato dudando entre irme o esperar a ver si regresaban, llegaron corriendo, con todo su maquillaje escurriendo y sus disfraces rotos.
Les preguntamos sobre lo que les había pasado. Una de ellas, la que había estado vomitando, no lograba controlarse, temblaba y lloraba, así que mi otra amiga nos contó lo que pasó:
“Cuando ustedes corrieron, Erica se quedó atorada en una de esas ramas, yo intenté ayudarla, en eso esas brujas nos rodearon y escuchamos sus chillidos. ¡Si las hubieran escuchado! Sus voces eran tan horribles que me dejaron paralizada. Lo único que logré hacer fue abrazar a Erica y ponerme a rezar, no quería mirarlas, sentía como me jalaban los cabellos y la ropa, de todo esto lo que menos soportaba era sus voces, si es que se le podía llamar voz a esos chillidos, sentía como que me calaban en la cabeza. De pronto escuchamos un sonido más fuerte, algo así como un relámpago, lo que hizo que las brujas nos soltaran y huyeran, aprovechamos de que esto ocurriera y corrimos sin mirar atrás, hasta que los encontramos.”
Se veían muy mal, incluso seguían temblando. Nos escabullimos entre la gente hasta llegar a la camioneta. No sé si sería porque me encontraba ya muy alterada, pero todo el camino sentí que nos perseguían, esto ocasionaba que de vez en cuando me detuviera en el camino para mirar al cielo, hacia atrás y a los lados. Mi esposo se desesperó y me pidió que corriéramos a la camioneta. No me había dado cuenta de que la distancia desde donde se localizaba el estacionamiento al evento, era muy larga. En el camino nos detuvieron unos sujetos que tenían mala pinta. Creí que nos atacarían o algo, pero no, de hecho, la mala pinta que traían, era a causa de que también los atacaron las brujas, pues apenas nos vieron, nos dijeron que no nos acercáramos al estacionamiento, pues allí era donde estos seres los habían atacado.
Mi esposo y yo nos miramos, como preguntándonos sobre el que haríamos. Nos armamos de valor y yo sugerí que rezáramos entre todos, también recogimos unas cuantas ramas y piedras del camino.
Llegamos al estacionamiento y no vimos nada a primera vista, sin embargo, al alcanzar la camioneta, la cual estacionamos frente un árbol, vimos a una de esas criaturas, como si se fundiera con las ramas. Dejamos caer las piedras y las ramas, después corrimos a la camioneta, escuchamos de nuevo ese horrible grito.
Afortunadamente, logramos salir a carretera sin volvernos a topar con aquellos seres y créanme que todo el camino me la pasé mirando por el retrovisor por si nos seguía una de ellas.

Al poco tiempo nos enteramos de que el evento terminó abruptamente, pues hubo un apagón de energía y algunas personas accidentadas, yo no puedo dejar de pensar en que aquellos seres fueran los causantes de esos daños.

Hoy en día, sé que mi disfraz estaba lejos de parecerse al de una bruja verdadera. Afortunadamente, jamás he vuelto a tener una verdadera noche de brujas como aquella vez.
 
Autor: Mauricio Farfán
Derechos Reservados

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