Mi Familia No Es Normal Historia de Terror

Mi Familia No Es Normal Historia de Terror

Cuando mi papá estaba vivo, parecía que todo el tiempo estaba huyendo de mí Mi Familia No Es Normal Historia de Terror, me hacía pensar que no me quería. Mi mamá tenía dos vidas, la que tenía con mi papá y la que tenía conmigo, en el día estaba conmigo, me daba el desayuno, me llevaba a la escuela, comíamos juntos y me ayudaba a hacer la tarea, después me dejaba jugar un poco y se aseguraba de que estuviera dormido antes de las ocho de la noche, a veces intentaba quedarme despierto para ver a mi papá e intentar pasar tiempo con él, pero nunca lo lograba, mi mamá era muy buena haciéndome dormir; después de las ocho, cuando ya estaba dormido, mi papá salía de su habitación y se iba a trabajar, entonces mi mamá podía descansar un poco, a veces creía que tenía superpoderes, en las mañanas, antes de que yo me despertara llegaba mi papá del trabajo y se encerraba en su cuarto, ya no podía verlo, y así eran todos los días, siempre fantaseaba con pasar tiempo con él, escuchar su risa, que me enseñara cosas como afeitarme o arreglar el auto. Una vez intenté abrir la puerta de su habitación, mi mamá, que estaba en la cocina, se dio cuenta, corrió hacia mí mientras me gritaba que me detuviera, cerró lo poco que había abierto de la puerta y me llevó de la oreja a mi habitación, me castigó quitándome mis juguetes y me encerró. unas horas después regresó con la cena, molesta me dijo que esa habitación estaba estrictamente prohibida para , no sabía lo que era estrictamente, pero prohibida si la entendí. Eso solo hizo que tuviera más ganas de verlo; cuando me regresó mis juguetes, todos los días después de hacer la tarea, me sentaba a jugar en frente de su habitación, una vez intenté abrirla, pero después del incidente mi mamá la dejaba cerrada con llave. Aunque sabía que dormía hacía escándalo a propósito, azotaba mis juguetes, gritaba, corría cerca de su habitación, esperaba que un día saliera a callarme, al menos eso, solo quería que me viera, que me regañara, conocer su rostro.
Siempre le preguntaba a mi mamá por él, ella me contaba historias de cuando se conocieron y eran novios, me enseñaba fotos de su boda, pero no me explicaba por qué no podía verlo, solo me decía que era un buen hombre y cambiaba el tema, podía ver la tristeza en sus ojos.
Una noche, unas voces me despertaron, era mi mamá hablando con un hombre, pero no era mi papá, el hombre decía algo de reposo, descanso, aislar, “tener mucho cuidado”, confundido bajé de la cama y abrí ligeramente la puerta, era un médico, mi mamá tenía sangre en la ropa, pero parecía estar bien. El médico se fue y mi mamá se encerró en el cuarto de mi papá. Me quedé consternado, nadie entraba a la casa, nunca, solo éramos nosotros tres, mi mamá tenía familia, pero nunca hablaban con ella y mi papá, bueno, de él no sabía prácticamente nada; intenté quedarme despierto por si escuchaba algo más, pero al final me venció el sueño.
Al día siguiente mi mamá estaba en la cocina, calentando compresas, estaba ojerosa y preocupada, más de lo normal, por poco no se da cuenta de mi presencia. Acarició mi cabeza y me dio el desayuno. “Hoy irás a la escuela solo” dijo antes de salir de la cocina con una bandeja y encerrarse de nuevo en el cuarto de papá.
Al principio no estaba seguro de lo que escuché a continuación, pero después todo tomó sentido. Escuché a mi mamá hablando en otro idioma y después unos gruñidos, de dolor, la bandeja cayó al suelo, mi mamá gritó, pero no de terror, fue un grito firme como cuando se enojaba conmigo y me ordenaba hacer algo, no entendí lo que dijo.
Asustado y confundido me fui a la escuela. El día fue eterno, no tenía amigos porque era tímido y los niños me llamaban el “niño sin papá”, también decían que mi mamá era una bruja, pero no sabía a qué se referían, ella era muy buena y amable con todos; salí de la escuela la hermana de mi mamá había ido por , fue ella la que me reconoció, jamás la había visto, se acercó a mí y me dijo “comerás conmigo hoy y después te llevo a casa”, simplemente la seguí. Me sorprendió mucho que fuera por mí porque ellas no se hablaban, mi mamá debió estar desesperada y mi tía parecía estar muy molesta. Cuando llegué a su casa, estaban dos ancianos, mi tía me explicó que eran mis abuelos, la anciana se acercó haciendo una voz tierna y me dijo que me sentara a comer. Conversaban mientras comíamos, pero no entendí muy bien a que se referían, había muchas palabras que no entendía, hablaban de , de lo que era mejor para mi futuro, me preguntaron si me gustaría vivir con ellos, a lo cual no contesté, siguieron la conversación, decían que mi papá no era bueno para mi mamá y para , pregunté por qué, pero me ignoraron, cansado me levanté de la mesa y me acosté en el sillón, me quedé dormido. Cuando desperté ya era de noche, mi tía estaba sentada en un sillón más chico al lado del mío, estaba leyendo, cuando me senté me preguntó si quería pasar la noche ahí, le dije que quería ir con mi mamá; en realidad la extrañaba mucho. Subimos a su coche y pasamos el camino en silencio, llegamos e hizo una seña para que me bajara, le pregunté si la vería de nuevo y me dijo que seguramente al otro día, bajé y entre a la casa; todo estaba obscuro y en silencio, me acerqué al cuarto de mi papá, escuché a mi mamá llorando, también escuché los gruñidos, pero esta vez eran suaves, como si fueran un ronroneo. Me fui a mi cuarto, tenía muchas dudas, pero sabía que no serían resueltas, di vueltas en la cama toda la noche. Al día siguiente, la casa seguía en silencio, me preparé para la escuela, pero esta vez no estaba mi mamá en la cocina, tomé una manzana del refrigerador y me fui. Pasé otro día aburrido en la escuela, escuchando los insultos de mis compañeros, eso no me importaba, ya estaba acostumbrado, necesitaba respuestas sobre todo eso, si veía a mi tía hoy le iba a pedir respuestas, sé que solo era un niño, pero no me podían tratar como a un idiota. Llegó la hora de la salida y vi a mi tía recargada en su coche, esperándome, me acarició la cabeza con cariño y me abrió la puerta del coche. Pasamos el camino en silencio de nuevo, estaba pensando como empezar la conversación sin parecer desesperado, me hizo algunas preguntas de la escuela a las cuales solo respondí con si y no. Entonces le pregunté qué estaba pasando, pero había esperado demasiado para darme el valor de hacer la pregunta, justo cuando la hice llegamos a su casa, entramos y estaban mis abuelos de nuevo, nunca tuve la respuesta. La tarde pasó como el día anterior, esta vez en la comida hablaron de cosas sin importancia a las que no les presté atención, de nuevo me fui a dormir al sillón, pero esta vez desperté antes. Era de día aún y mis abuelos ya se habían ido. Mi tía estaba en el sillón junto a y me dijo que quería mostrarme algo, era un álbum de fotos, fotos de ella y de mi mamá, de antes de que conociera mi papá, se veía muy diferente, más feliz; me contó historias de ellas dos, al parecer eran muy unidas antes, me dijo que cuando conoció a mi papá todo cambió, cuando pensé que al fin me daría respuestas me dijo que ya era tarde, tenía que llevarme a casa. Vi por la ventana y ya era de noche. En el camino de regreso me dijo que mi papá no era mala persona, pero que su naturaleza tarde o temprano nos iba a dañar, no entendí a que se refería así que solo dije que sí.
Al llegar me dejó frente a la casa y se fue. Cuando entré mi mamá estaba dormida, en la mesa de la cocina, me escuchó entrar y despertó exaltada, la abracé con fuerza, extrañaba mucho pasar tiempo con ella, debió ver en mis ojos la sed de respuestas porque me pidió que me sentara, me dijo que era muy pequeño para entender lo que estaba pasando, pero que intentaría explicarme, me dijo que ella no era una persona normal, que tenía un don, con él podía ayudar o destruir a la gente, me dijo que la familia de mi papá le había enseñado a aprovecharlo, pero que era peligroso, me dijo que por cada cosa que da, te quita algo, hay que utilizarlo sabiamente; con los años entendí que mi mamá si era bruja, pero no estaba dispuesta a pagar el precio que eso significaba, fue por eso que solo esa vez la escuché hablando en otro idioma. Le pregunté qué había pasado con mi papá, de porque nunca podía verlo, cuando iba a contestarme tocaron a la puerta, era un vecino, su hija estaba enferma y le pidió a mi mamá ir con él para ayudarlo, no tenían a nadie más, mi mamá salió de prisa. Era mi oportunidad para averiguar que estaba sucediendo. Me dirigí en silencio al cuarto de mi papá y abrí ligeramente la puerta, en la cama había un bulto grande que respiraba con dificultad, estaba volteado hacia el otro lado y no podía verlo. Decidí entrar. Me acerqué con cuidado y entonces lo vi. ¡Era un animal! Parecía un perro, gruñía con cada respiración, parecía que le dolía algo, vi en la mesa de noche un montón de medicinas, seguro estaba sedado, me acerqué para tocarlo y despertó. Corrí asustado hacia mi cuarto, mi mamá no había vuelto. Mi puerta se abrió lentamente y una bola de fuego entro a mi cuarto, no podía moverme tenía mucho miedo, la bola se acercó y cuando estaba en frente de mí escuché una voz que decía “es tu turno”, la bola empezó a expandirse y la habitación se llenó de luz.

Me desmayé. Al despertar, papá había muerto.

Esa noche fue la primera vez que pude transformarme, mi papá me había heredado su poder, ser nahual.
 
Autor: Mariana Peregrina
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