historia de terror-cámara mortuoria (2)

Cámara Mortuoria 2022

Cámara mortuoria
Estudiar medicina no es para cualquiera, los horarios, la disciplina, la condición humana, entre muchas otras cosas, como decía mi abuela, hay que tener estómago para ser médico y esto es algo que me hace recordar en particular a un profesor de la facultad, en su materia fue donde más realizamos prácticas en la morgue del hospital de la universidad.

Sin duda en esos espacios fue donde presencié algunos de los momentos más impactantes cuando estaba estudiando, vi a varios compañeros retirarse o cambiarse de carrera después de estas clases y es que muchas ocasiones solo pensamos en si nos daría impresión ver sangre, pero el problema es la impresión que puede llegar a causar ver tejidos y órganos humanos, sin mencionar los fluidos corporales.

Una vez durante una clase este profesor nos puso un ejercicio en la morgue, el espacio estaba adecuado para que pudiésemos ingresar en grupos pequeños, la idea era que para perder el asco o la impresión, debíamos realizar un procedimiento sencillo a uno de los cuerpos que habían sido donados para investigación.

La dificultad estaba en que mientras relazábamos el procedimiento debíamos hace pequeñas pausas para comer allí mismo comer, recuerdo perfectamente que el menú era arroz y frijoles, fue un gran reto, yo nunca me he considerado una persona particularmente asquienta, pero este ejercicio me pareció todo un desafío.

Me acuerdo que éramos cinco estudiantes realizando el procedimiento mientras el profesor nos supervisaba.

Di el primer bocado a mi comida y aunque me causó impresión respiré profundo y continúe, entonces en un momento observé a uno de mis compañeros, noté que se había puesto pálido, se llevó una cucharada a la boca, intentó tragar con dificultad y en ese momento vi en su rostro que estaba apunto de devolver lo que acababa de tragar, se levantó de un salto, agarró el bote de basura que estaba en la entrada y vomitó, tuvo que salir de la habitación mientras los demás continuamos con el procedimiento y al menos en mi grupo todos concluimos con la tarea, luego supe que hubo otros estudiantes a los que les pasó lo mismo.

Esa no fue la única ocasión en la que realizamos prácticas en la morgue, aunque debo admitir que es muy práctico y necesario que los estudiantes de medicina podamos acceder a realizar procedimientos de práctica allí, nunca me gustó mucho el lugar, me parecía lúgubre y en ocasiones podía percibir energías extrañas, algunas veces llegué a sentir tristeza, e incluso una vez presencié algo inexplicable.

Estaba con el mismo profesor, realizando un ejercicio de práctica con dos compañeras y tres compañeros, en un momento golpearon a la puerta, no recuerdo quién era pero el profesor tuvo que salir por unos minutos, nos pidió continuar con el ejercicio, ya era una clase avanzada, así que continuamos cuando de la nada una de las puertas de los refrigeradores mortuorios se abrió.

Todos nos miramos en silencio y tras unos segundos nos reímos, me acerqué a cerrar la puerta y me aseguré de que quedara bien ajustada, pero cuando había regresado a mi lugar, la puerta volvió a abrirse, entonces ya no me pareció tan divertido, una de mis compañeras fue a cerrarla de nuevo mientras hacía una broma de que yo no lo había cerrado con fuerza, continuamos con lo que estábamos haciendo cuando de repente la puerta se abrió de nuevo.

Cámara Mortuoria

Nos quedamos un momento en silencio, nuevamente un compañero fue cerrarla, esta vez todos estábamos callados y sin hacer bromas, pero no había terminado de asegurar la puerta cuando esta se abrió de repente.

En ese momento pensé que alguien estaba intentando jugarnos una broma, pero todos estaban serios, una de mis compañeras dijo que mejor dejáramos la puerta así y termináramos pronto, no habían pasado más de unos minutos cuando la puerta se empezó a mover de nuevo, esta vez se cerró y se abrió de golpe, nadie se atrevía a decir nada ni a acercarse, podía sentir como el miedo empezaba a apoderarse de nosotros.

Entonces en ese momento entró el el profesor e inmediatamente notó que algo no estaba bien, intentando disimular le dijimos que una de las puertas de los refrigeradores parecía estar averiada, entonces él se acercó a la puerta que había quedado abierta, por un momento pensé que iba a hablarnos acerca de no tener supersticiones si queríamos dedicarnos a la medicina, pero entonces noté que algo cambió en su expresión.

Mientras observaba el contenedor, no sé exactamente que fue lo que vio, pero nos dijo que por hoy íbamos a tener que terminar con la práctica, pues lo habían llamado para decirle que debían realizar un mantenimiento en la sala.

Acabábamos de salir de la morgue cuando una de mis compañeras, me dijo que no encontraba su celular, éramos amigos así que me pidió acompañarla a buscarlo en la morgue, pues después de lo que había pasado no quería regresar solo allí, así que tuvimos que regresar.

En la entrada estaba aún el profesor, le dijimos que ella había dejado su teléfono adentro, notamos que se molestó un poco pero nos dejó pasar y nos pidió no tardarnos ya que el personal de mantenimiento estaba apunto de llegar, entramos y empezamos a buscar, no lo veíamos por ninguna parte, entonces me percaté de que la puerta del refrigerador seguía abierta.

Me acerqué para ver el interior del contenedor, allí estaba el celular, no había dicho nada cuando ella desde el otro lado del lugar me preguntó si estaba seguro, no entendí su pregunta pues ni siquiera le había hablado, me dijo que juraría haberme escuchado decirle que el teléfono estaba dentro del contenedor que habíamos visto abrirse solo, para ese momento yo no le había dicho que lo había encontrado, tan solo lo había pensado, esto me pareció muy extraño pero al fin le dije que si, que allí estaba su celular.

Ella se acercó, ninguno era capaz de meter la mano para sacarlo, entonces yo me armé de valor y metí la mano y me estiré para alcanzarlo, en cuanto lo agarré sentí que algo me apretó el brazo, empezó a jalarme con fuerza, mi amiga se dio cuenta y me agarró del otro brazo, por unos instantes entré en pánico, podía sentir unos dedos congelados agarrándome desde dentro del refrigerador de la morgue.

Intentamos no hacer ningún ruido pues a pesar del susto no queríamos quedar mal con el profesor que seguramente seguía afuera.

Logré soltarme, como mi amiga estaba jalándome caímos al suelo, mire rápidamente mi brazo no tenía ninguna marca, entonces antes de levantarnos ella lanzó un pequeño grito y vi como si algo la hubiese arrastrado no más de un metro por el suelo, ella se levantó rápidamente, miramos hacia todos lados pero no había nadie en la morgue además de nosotros, en ese momento entró el profesor, ya había llegado el personal de mantenimiento.

Salimos de ese lugar lo más rápido que pudimos mientras intentábamos disimular el impacto de lo que acababa de pasar.

En cuanto salimos, mi amiga me preguntó si había visto algo, yo le dije que no, pero que claramente había sentido que alguien me había agarrado del brazo, entonces me dijo que ella también había sentido como un par de manos heladas la habían sujetado de las piernas y la habían arrastrado cuando caímos al suelo, pero ninguno de los dos había visto nada.

Esa noche casi no pude dormir, cerraba los ojos y me imaginaba esa mano esquelética sujetándome el brazo, cuando logré conciliar el sueño tuve una pesadilla en la que estaba en la morgue frente a la mesa de trabajo, estaba cociendo un cadáver cuando de repente el cuerpo se agitaba con fuerza, levantaba una de sus manos y tomaba mi brazo.

En ese momento sentí como si me arrastrara hacia el borde de un abismo y cuando empecé a caer me desperté sobresaltado, estaba sudando, eran casi las cuatro de la mañana, observe mi brazo y me di cuenta que tenía una marca, como si alguien me hubiese agarrado con mucha fuerza.

Era el mismo brazo que horas antes había metido en el contenedor de la morgue para tomar el celular de mi amiga, no pude volver a dormir, decidía levantarme e intentar distraerme, de todas maneras ese día tenía clase desde las siete de la mañana.

Al llegar a la universidad mi amiga se me acercó, noté que tenía muchas ojeras, al igual que yo no había podido dormir bien, me preguntó si me había pasado algo más la noche anterior, como yo no quería asustarla no le conté sobre la pesadilla ni las marcas, pero entonces ella me dijo que tenía que mostrarme algo.

En su tobillo derecho tenía unas marcas muy parecidas a las que yo tenía en el brazo, me dijo que había soñado que estaba en la morgue y de repente alguien la había agarrado del tobillo, entonces había sentido como si la lanzaran a un abismo y en ese momento se despertó y notó las marcas.

Le pregunté si sabía a que hora se había despertado de ese sueño y me dijo que creía que eran las cuatro de la mañana, intenté tranquilizarla, diciéndole que lo que nos había pasado el día anterior podía habernos sugestionado, fue en ese momento cuando ella me pidió que le mostrara mi brazo y al darse cuenta que yo también tenía las marcas pude ver el miedo en sus ojos, le pedí que intentáramos olvidar el incidente, pensé que con el tiempo hasta nos resultaría una anécdota interesante para contar después de graduarnos.


Intentamos continuar con nuestras vidas, pero las pesadillas continuaban, siempre soñaba que estaba en la morgue y luego alguien o algo me empujaban hacia un abismo, despertaba muerto de miedo y con marcas en las piernas o en los brazos, aunque no le hable a mi amiga por un par de semanas, un día durante la madrugada luego de despertar de uno de estos sueños tome mi celular y vi que estaba en linea, decidí escribirle pensando que ella tampoco podía dormir.

Le confesé que continuaba teniendo pesadillas y por lo que me dijo pude comprobar que a ella le pasaba lo mismo, pero con la diferencia de que cuando se despertaba asustada intentaba rezar y solo así lograba quedarse dormida de nuevo, intenté seguir su ejemplo y hacer lo mismo, incluso compré un amuleto que puse junto a mi cama y con el tiempo las pesadillas se volvieron cada vez menos recurrentes hasta que se detuvieron por completo.

Autor: Luna

Derechos Reservados.

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