Mi Perro Atrapó Algo historia de terror 2022

Mi Perro Atrapó Algo historia de terror 2022

Mi Perro Atrapó Algo, historia de terror… Vivo en Morelos, recientemente me cambié de dirección, esto a causa de una relación fallida, y a una mala experiencia con un empleo. Vivía muy cerca de Cuernavaca, me reservo la dirección exacta, esto por mantener el anonimato de las personas implicadas en este caso.

Vivía con mi pareja de ese entonces, en una casa algo pequeña, a las afueras de la ciudad y frente a la carretera. Me prestaban la casa a cambio de que realizara labores de mantenimiento y jardinería.

Al principio mi novia no vivía conmigo, ella se mudó dos semanas después, esto debido a problemas que tenía con su padrastro por aquel entonces. Como los primeros días me sentí solo, adopté un perro. Era Husky siberiano, blanco con negro, de ojos azules, le llamé Kimbo.

Sé que esa raza de perro tiene fama de ser desobediente, pero no era el caso, mi perro tenía buenos instintos, era muy protector, un par de ocasiones ahuyentó a personas que se quisieron brincar a la casa.

Cuando mi novia se fue a vivir conmigo, en un principio no quería a Kimbo, a ella no le gustaban los perros, pero con el tiempo le agarró más cariño que yo. Ella lo cepillaba y lo bañaba.

Casi siempre jugaba con él, mientras yo realizaba labores de jardinería, la casa era pequeña, pero sus jardines no, de hecho, todo el perímetro era jardín.

Ella trabajaba como mesera en un restaurante, casi siempre en el turno matutino. Yo solía jugar con Kimbo, me gustaba sobre todo enseñarle trucos, pero fue mi novia quien notó cierto comportamiento extraño en el perro.
Recuerdo que lo primero que me dijo, fue que el perro ladraba como desesperado en un rincón del jardín, ella revisó cada rincón del jardín, ya que era raro que Kimbo ladrara de manera agresiva sin ningún motivo. Ella me dijo que no encontró nada extraño, solo algo de tierra removida cerca de una puerta de metal que protegía el área de bombas de agua.

Este lugar daba la apariencia de una cripta, siempre me pareció extraño que el dueño pusiera tanto esmero en adornar un lugar que más bien debería pasar desapercibido. Era una puerta de metal rodeada por ornamentos hechos con yeso.

Pasaron dos días y me tocó a mi ver al perro ladrar con coraje en dirección a esa puerta. Yo abrí la puerta y me puse a revisar dentro. No vi nada, solo un par de palomas muertas con gusanos. Aproveché para limpiar dentro y dar un poco de mantenimiento a las bombas.

Kimbo se mantuvo a mi lado, hasta que llegó mi novia y me dejó solo. Me encontraba drenando una de las bombas, cuando sentí como si mil insectos me aletearan en el rostro.

Me sacudí la cara, y rápidamente me puse a buscar que era lo que me pasó volando por la cara, no encontré nada, dentro del cuarto de máquinas, no se veía ni una mosca. Volví a lo que estaba haciendo y habrían pasado apenas diez minutos, cuando volví a sentir el aleteo, enseguida, vi algo así como una esfera que cruzó hasta donde estaba mi caja de herramientas, esta cayó al suelo. Me quedé sorprendido, no sé cómo explicarlo.

Me di prisa a terminar con las bombas y salí rápido de allí.
Encontré a mi novia jugando a la pelota con Kimbo, el perro apenas me vio y comenzó a ladrar, parecía como si me desconociera.

Traté de tranquilizarlo, acariciando su cabeza, pero el perro me soltó una mordida, mi novia lo agarró y se lo llevó dentro de la casa, no podía creer lo que acababa de pasar.

Llevamos al perro al veterinario para ver si no le ocurría algo malo, pero después de un buen análisis, el médico dijo que el perro se veía muy bien. De regreso a la casa, el perro se comportó normal conmigo, muy cariñoso.
Esa noche, el perro nos despertó cerca de las dos de la mañana.

Ladraba con fuerza, parecía furioso. Pensando en que nuevamente se quiso brincar algún ladrón, salí rápido con una lámpara y un bate de beisbol, encontré al perro ladrando en dirección de un guayabo. Me acerqué a él, iluminé por encima del árbol, no vi nada. Agarré a Kimbo y lo dejé entrar en la casa.

Aquella noche, tuve una pesadilla horrenda.
Soñé que asesinaba a Kimbo a batazos. Después me dirigía al baño para lavarme las manchas de sangre del cuerpo. En el baño de esa casa, hay varios espejos de cuerpo completo, en mi sueño, me miré en uno de ellos.

En lugar de ver mi reflejo en el cristal, vi a un ser horripilante, era verdoso.

Cuando desperté, juro que me pareció ver a ese ser parado frente a mi cama, se veía tan real.
Kimbo entro corriendo a la habitación, comenzó a ladrar en dirección donde vi a ese ser verdoso.

Mi novia calmó al perro, mientras me regañaba, me echaba la culpa de que el perro se hubiera alterado, pues según ella, desperté gritando, aunque yo no recuerdo realmente si grité o no.
El caso es, que a partir de esa noche mi suerte cambió para mal.

Mi novia se cambió de trabajo y de turno, ahora trabajaba en un restaurante más grande, en el turno de la tarde, por lo que regresaba a altas horas de la noche.

Esto al principio no me resultó un problema, el restaurante le pagaba el transporte, entonces al menos me sentía tranquilo por su seguridad. El problema vino después, ella dormía casi toda la tarde y comenzamos a distanciarnos, aun viviendo juntos, no hablábamos más que lo necesario, cosas cotidianas, entonces la relación comenzó a deteriorarse, a tal punto que el problema no era solo que no habláramos como antes, sino que todo se transformó en peleas, sobre todo porque seguido se nos perdían cosas, tanto a ella como a mí.

Kimbo seguía con su comportamiento extraño, ladrando a la nada, rasguñando y tirando mordidas al aire. Mi novia perdió el cariño que le tenía al animal, ya ni siquiera se le acercaba, eso también era otro tema de discusión entre nosotros. Ella quería que me deshiciera de él, algo a lo que de ninguna manera estaba dispuesto a acceder.

Llevé al perro a que lo revisaran varios veterinarios, le realizaron pruebas de sangre, pero el animal estaba completamente sano.

Una noche, el perro ladraba afuera de una habitación, mi novia me gritó que lo sacara al patio. Cuando agarré al perro para sacarlo, noté que la puerta de la habitación a la que le ladraba, se abría y cerraba lenta mente, como si alguien adentro la empujara.

Saqué al perro al patio, y de regreso tomé las llaves, después abrí la habitación. Me sorprendió ver dentro, varios cadáveres de palomas, a todos los cuerpos les faltaba la cabeza.
Regresé a dormir, ya limpiaría esa habitación el día siguiente.
Después de un par de horas, Kimbo empezó a chillar desesperado. Me levanté y fui a ver que le ocurría, sonaba como si le hubieran herido.

En efecto, al perro le sangraba la nariz.
Lo metí a la casa de nuevo y curé su herida, para esto mi novia estaba muy enojada, no me habló para nada al día siguiente.

Regresó antes del trabajo, me dijo que se iría unos días a vivir con una de sus hermanas, me pidió que buscara otra casa, pues estaba harta de las cosas que ocurrían en ese lugar, acusaba al perro, decía que estaba maldito.
No quise discutir con ella, aunque era obvio que algo malo ocurría en la casa, no tenía nada que ver con el perro, hasta donde yo sé, los animales ven cosas que nosotros no podemos ver a simple vista. Terminé por decirle que era mejor hablar después, que estuviéramos los dos relajados.

Mi novia no regresó en más de una semana, intenté llamarle, pero no me respondió.
Caí en depresión, descuidé mis deberes en la casa. Solo me paraba de la cama para alimentar a Kimbo. Si ocurrió algo paranormal en ese tiempo, ni cuenta me di.

Decidí salir de la miseria emocional, agarré otro trabajo por las mañanas y ya en la tarde me dedicaría a la jardinería de la casa, así estaría ocupado todo el día y no me daría tiempo para tener pensamientos negativos.
Comencé a padecer insomnio, duré unas tres noches enteras sin poder dormir.

Es muy desesperante cuando se padece este mal, yo en lugar de dar vueltas en la cama, prefería irme a la sala a ver la televisión. Siempre en la noche Kimbo tenía el mismo comportamiento, ladraba, enloquecido en diferentes zonas de la casa, casi siempre ladraba en la habitación donde levanté las palomas muertas, las cuales, aún no entendía como era que acabaron allí dentro.

Todo terminó la noche que al fin logré dormir.
Dejé a Kimbo en el patio, me había tomado unas pastillas para poder dormir.
Me levanté todo mareado por el efecto de la pastilla, caminé hasta la puerta trasera de la casa, pues allí escuchaba a Kimbo.

Afuera estaba el perro con algo entre los colmillos, revolcaba la cabeza a un lado y al otro. Encendí las luces del jardín para ver mejor que era lo que el perro guardaba dentro del hocico, en ese momento me percaté que aquello con lo que peleaba el perro, lanzaba unos chillidos horribles, nada parecido a algo que hubiera escuchado antes.

Mi Perro Atrapó Algo-Historia De Terror

Después de un rato, el perro soltó lo que tenía en el hocico justo debajo de una de las lámparas del jardín. No sé cómo describir aquella cosa, no se parece a nada que haya visto antes, creo que esa cosa era un demonio en miniatura, pues no encuentro otro ser o cosa que se le asemeje, tenía rostro y su mirada me es imposible de describir.

Kimbo le seguía gruñendo, pero la criatura ya no se movía.
No quise arrimarme a esa cosa, y agarré a Kimbo de su collar para evitar que se le volviera a acercar. Nos metimos a la casa, y en toda la noche no pude dormir.

Al salir a en la mañana siguiente, esa cosa ya no estaba en el jardín.
No duré ni dos días viviendo allí después de esa noche. Escuchaba voces en toda la casa, me ocurría lo mismo que en el cuarto de bombas, aparte Kimbo enfermó, solo quería estar dormido. Sentía que me volvía loco, por eso terminé dejando la casa.

Desafortunadamente, Kimbo no sobrevivió. Murió en una clínica veterinaria, según el veterinario, tuvo un paro cardiaco.
Actualmente, tengo otro empleo y rento un departamento, me ha ido muy bien y no he vuelto a presenciar actividad paranormal.
Muchas personas me han dicho que lo que atrapó el perro, fue un hada, yo no sé realmente que era, quisiera olvidar el rostro de aquel ser, pero aun hoy en día me produce pesadillas.
 
Autor: Mauricio Farfán
Derechos Reservados

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