La Tumba De La Llorona Historia de Terror

La Tumba De La Llorona Historia de Terror

Soy del estado de Hidalgo, de un pueblito, aquí abundan un montón de historias de todo tipo de fantasmas y espíritus, pero sin duda alguna el más famoso es el de la Llorona La Tumba De La Llorona Historia de Terror.
Hay tanta variedad de historias que es imposible ponerse de acuerdo sobre cuál es el verdadero origen de la Llorona. Hay algo en la que todas las historias coinciden: ella ahogó a sus hijos y luego se arrepintió.
La leyenda de La llorona es tan famosa que Estados Unidos tiene su llorona, los países sudamericanos también, vamos, hasta España tiene una llorona.
Mi tía Cuquita una vez nos contó una historia sobre la llorona, pero era una historia diferente, rara, en la historia que ella nos contó no era la llorona quien mataba a sus hijos, de hecho, los niños no morían ahogados.
La historia de mi tía Cuquita es de hace más de 100 años, nos dijo que en el monte que está cerca del río antes había una casa de madera que le pertenecía a un matrimonio de españoles.
Nos contó que una noche la casa comenzó a incendiarse, mi tía dice que por el lugar iba pasando una mujer con sus tres hijos, venían de vender pan.
El matrimonio de españoles tenía un bebé, y aquella noche del incendio estaba llorando con mucha desesperación. La mujer en cuanto escuchó el llanto del bebé no dudó en meterse a la casa para buscar al bebé.
Consiguió rescatar a la pequeña criatura. El problema fue que la mujer, en su desesperación por sacar al bebé, no se dio cuenta de que sus tres hijos la habían seguido al interior de la casa.
No pudo hacer nada para salvarles la vida, murieron carbonizados al interior de aquella casa de madera.
Mi tía dice que la pobre mujer quedó en estado de shock. En cuanto pudo fue a tomar los cuerpos de sus hijos y los cargó hasta el río. Uno por uno los llevó hasta el agua y se sumergió con sus hijos muertos, la mujer murió abrazada de los tres niños.
El bebé que la mujer rescató quedó a cargo del convento del pueblo. A los tres días el bebé desapareció del convento, encontraron 3 garras marcadas en el marco de la puerta del cuarto donde dormía el bebé.
Mi tía nos dijo que desde aquella noche la mujer vaga por las calles del pueblo cargando aquel bebé que rescató mientras llora por la terrible muerte de sus hijos.
Debo admitir que cuando mi tía Cuquita nos contó esa historia me sentí raro, no sé si la palabra correcta sea miedo, pero si era una sensación incómoda.
Quizá sea por sugestión, pero esa misma noche, luego de terminar la cena en casa de mi tía me comenzaron a pasar cosas extrañas.
Aquella fiesta terminó a las dos de la mañana, yo salí ya un poco alcoholizado así que tenía que caminar despacio para evitar marearme, de todos modos, no vivía tan lejos de la casa de mi tía.
Ya estaba como a tres cuadras de mi casa cuando los perros comenzaron a ladrar como locos, esos perros son muy tranquilos, jamás los había escuchado ladrar así, sentí un escalofrío muy fuerte.
De pronto la puerta de la cantina al final de la calle se azotó con fuerza y me hizo brincar. De ahí salió un tipo cayéndose de borracho, como pudo se me acercó, estaba muy asustado, se le notaba en la mirada. Me dijo que la llorona estaba cerca, que lo que se sentía en el aire era lo mismo que él sintió la noche que su hijo desapareció.
Entonces un fuerte y estruendoso grito resonó, era desgarrador y espantoso. Entré en pánico, corrí para llegar a mi casa, cuando estaba en la puerta, justo antes de entrar se escuchó otra vez ese grito, pero sonaba un poco más lejos.
La verdad esa noche tenía tanto miedo que no me quería dormir, pero todas las cervezas que me había tomado no tardaron en enviarme a la cama.
La mañana siguiente, un sábado, desperté con un poco de jaqueca, así que fui directo al refrigerador para tomarme una jarra de agua fría.
Me di una ducha y me cambié, aún me dolía la cabeza así que salí al mercado a buscar quién estuviera vendiendo un menudo picoso.
La esposa de Don Nuño justo estaba abriendo su puesto, le pedí un menudo y me senté para tomarme un café bien cargado mientras esperaba.
Minutos después una señora se acercó a pedir algo y mientras esperaba alcancé a escuchar que le estaba diciendo a la esposa de Don Nuño que el bebé del matrimonio González había desaparecido durante la madrugada.
Inmediatamente, recordé lo que el borracho me había dicho, disimuladamente me cambié de lugar para estar más cerca y poder escuchar mejor.
Hablaron un buen rato de eso, dijeron muchas cosas, pero lo que más llamó mi atención fue que en el marco de la puerta del cuarto encontraron la marca de tres garras. Tal como en la historia que mi tía nos había contado.
No lo dudé ni un segundo y fui a la casa de mi tía para hacerle algunas preguntas.
Para mi sorpresa no fui el único ahí, mis tíos y primos también habían ido. Ya todos se habían enterado de la desaparición del bebé de los González.
Mi tía nos dijo que el espíritu de la Llorona era maligno, vengativo, que se llevaba a los niños. También nos dijo que actualmente ya no ocurre tanto pues su espíritu estaba contenido en una tumba. Dijo que podía liberarse de vez en cuando, solo cuando mucha gente habla de ella, que era como si la estuvieras llamando, y eso le permitía salir.
Eso de la Tumba de la Llorona me resultaba curioso, ya había escuchado algo al respecto, pero sinceramente hasta ese punto pensaba que solo era un mito. Pero mi tía nos dijo que en la comunidad de Siete Reales se encuentra la Tumba de la Llorona. Nos dijo que esa tumba fue construida en 1913 por órdenes del Vaticano, según mi tía esto ocurrió después de que la Santa Sede enviara a un exorcista a enfrentar a La Llorona pues se estaba llevando a demasiados niños.
Yo le pregunté por qué la Tumba de la Llorona estaba en Siete Reales si se aparecía aquí en el pueblo, mi tía me respondió que La Llorona era un espectro muy poderoso y que podía aparecerse en varios lugares, me dio más detalles, pero la verdad no le entendí mucho.
Ese día el pueblo estuvo bajo mucho estrés, yo tenía 20 años en aquel entonces y jamás había desaparecido un niño así que aquello no era a lo que la gente supiera cómo reaccionar, y era más tenebroso porque todo mundo estaba hablando de La Llorona.
Me fui a mi casa y ya no salí. Dormí toda la tarde. Solo me desperté para cenar y me volví a dormir.
Como a las tres de la mañana me despertaron los aullidos de los perros de la cuadra. Ladraban muy fuerte y muy feo. Me asomé por la ventana para ver qué estaba pasando, pero no vi nada. De pronto un profundo y lastimero llanto sonó con fuerza, era La Llorona.
Aquel quejido sonaba bastante cerca, parecía estar en mi patio. Yo no tengo hijos así que no entendía por qué La Llorona estaba tan cerca. Agarré mi machete y un quinqué y salí haciéndome el valiente, era un muchacho tonto. Y la verdad es que tenía un montón de miedo.
Revisé los alrededores, pero no encontré nada, los perros seguían ladrando y ya estaba sintiendo algo de frío, así que me di la vuelta para entrar a mi casa, en eso La Llorona volvió a soltar su horrible lamento, solté el quinqué del susto, se inició una pequeña llama en el césped que estaba cerca, rápidamente le eché tierra y pude apagarlo sin problemas.
Una vez más escuché a La Llorona, pero ahora sonaba bastante lejos, eso me tranquilizó un poco. Respiré aliviado y me levanté, entonces a tres casas de distancia pude ver a La Llorona. Estaba vestida completamente de blanco, tenía un cabello tan largo que le pasaba la cintura, y caminaba sin tocar el suelo.
En la casa frente a la mía tenían a un bebé de dos años, seguramente La Llorona venía por él, juro que pensé en correr para avisarles, pero La Llorona avanzaba rápido y el ver sus largas uñas y las cicatrices abiertas me tenía paralizado.
Me metí a mi casa, atranqué todo, y me encerré en el baño. Ya no escuché a La Llorona, pero sí escuché cómo los vecinos de enfrente gritaban. No tuve el valor para salir y me quedé dormido en el baño.
En la mañana lo pude confirmar, el bebé de los vecinos había desaparecido. Yo no había sido el único que había visto a La Llorona, algunos la vieron cuando se asomaron por la ventana. Todos los de la cuadra sabíamos que iba por ese bebé, pero nadie se animó a salir.
El padre de la Iglesia hizo sonar las campanas en cuanto se enteró de lo acontecido. Se organizó una visita a La Tumba de La Llorona para llevarle ofrendas y rezar para que ya no se llevara a nadie más.
Yo fui de los que se animaron a ir.
Aquella vieja y olvidada tumba está en medio del monte, rodeada por la tierra y los nopales.
Al parecer nuestra visita funcionó, ya que desde entonces nadie en mi pueblo volvió a ver a La Llorona, yo espero que todo siga así, pero siempre existe la posibilidad de que en algún momento muchas personas comiencen a hablar de ella y La Llorona vuelva a salir de su tumba….
 
Autor: Ramiro Contreras
Derechos Reservados

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