El hombre que silba Historia de Terror

El hombre que silba Historia de Terror

La presente historia está basada en una serie de experiencias vividas por Doña Vicky El hombre que silba Historia de Terror, quien prestó su tiempo para contarnos su historia de cuando era pequeña. Así mismo cabe señalar que los sucesos ocurrieron hace ya bastantes años, no se contaba con energía eléctrica y que hoy en día la Señora Victoria ya cuenta con 88 años de edad. Sin más por el momento, paso a contar los sucesos experimentados por Doña Vicky igual que si fuera ella quien lo contara.
Ya hace varias décadas de esto que estoy por contarles, yo era una pequeña niña que vivía con mis padres y hermanas en el Estado de Michoacán. Gracias a una persona que le consiguió trabajo a mi Padre en un Rancho, nos logramos establecer muy bien. El Rancho, que en aquel entonces se llamaba Buenavista, era bastante grande, que el dueño del lugar tenía a su cargo a bastante gente para atender todo el lugar. Mi padre tenía la posición de mayordomo, y a él se le confiaban las llaves de la casa, establos, granero y otros almacenes, incluso hasta el dinero del Patrón lo resguardaban. Para mis hermanas, mi Madre y yo, teníamos una pequeña choza que era para los trabajadores, en la cual se nos proporcionó una habitación a cada una, y particularmente mi habitación era la única con un enorme ventanal que daba hacia una caballeriza. Siempre a mi Padre le tocaba cerrar todo, al terminar los trabajadores sus actividades él tenía que ir a revisar que todo estuviera bien y cerrar con llave. Por ello le permitían vivir en el Rancho con toda la familia, y en la mejor cabaña para los trabajadores. De ese modo mi vida transcurrió por unos años. Sin embargo, varias noches, cosas extrañas y misteriosas comenzaron a suceder.
Creo que todo inició una tarde noche, mientras que mi Padre se encontraba atendiendo los establos junto a otro trabajador, escucho de repente al viento silbar, no era un sonido del viento pasando por las ramas de los árboles, sino más bien, era igual al de una persona silbando.
No les importó mucho aquel sonido, pero este se acercaba más a ellos conforme pasaban los minutos. El chalán salió a buscar de donde se originaba ese silbido. Pero no pasó mucho para que lo volvieran a escuchar a unos cuantos metros de allí. Fue cuando logro ver a una persona que caminaba por fuera del Rancho, aquel hombre estaba vestido de negro, traía un sombrero de copa, igual que el de un catrín, se encontraba silbando, los caballos se empezaron a poner nerviosos, el chalán se metió corriendo al establo con los oídos tapados y mi padre le preguntó qué era lo que le pasaba.
– ¡Pifas está silbando allá afuera, está buscando a alguien! – Mi padre era de esas personas no muy creyentes en fantasmas o cosas espirituales. Aún se escuchaba el silbido, tomo su machete y salió del establo. Pero aquello ya se había ido.
– ¿estás seguro de que no era el viento? – Le preguntó mi Padre al chalán y este solo se encogió de hombros. Mi Padre sabía que mi Madre, mis hermanas y yo éramos muy miedosas, así que prefirió no contarnos nada, sin embargo, no pasó mucho, cuando me tocó a mí tener una experiencia cercana con el hombre que silbaba.
Debido a que vivíamos dentro del Rancho, era necesario que yo recibiera clases en una casa comunitaria de parte de toda la comunidad, esta se encontraba muy retirada de donde nosotros vivíamos, todos los días tenía que recorrer el mismo camino. Tenía que descender por una pendiente muy pronunciada y caminar casi un kilómetro a la casa donde tomábamos clases todos los niños de los alrededores. Para esto, mi Padre siempre me acompañaba hasta donde iniciaba la pendiente, y me decía que me vería allí mismo cuando regresara de clases. Casi siempre salíamos de clases para atardecer y teníamos que regresar rápido porque no había en ese lugar algún alumbrado, la pura luz de la Luna es la única que teníamos en ese lugar.
Una tarde, Salí de clases un poco más temprano de lo normal, era casi seguro que mi Padre no estaría esperando allí, pues él sabía que salía más tarde de clases, siempre me decía que me esperaría en lo alto de la pendiente. Apenas estaba agarrando camino cuando pude escuchar que detrás de mí, alguien también venía muy cerca. Realmente no le di importancia, muchos niños habían salido de la escuela y vivíamos en diferentes puntos de Buenavista, me imagino que se trataba de alguien que vivía también cerca del Rancho, pues yo era la única que se encamina por esa ruta para regresarse. Sin embargo, las pisadas de quien estaba detrás de mí se acercaban cada vez más. Tuve un extraño sentir de un cosquilleo en la nuca, nunca había sentido eso, pero tuve la inquietante sensación de que alguien me observaba y en ese momento alguien comenzó a silbar. No era una canción la que se escuchaba, parecía ser casi un tarareo, me di la vuelta para ver de quien se trataba, y allí detrás de mí y a pocos metros, un hombre de piel blanca, con bigote, vestido todo de negro me observaba. Su mirada se mantenía fija ante mí, no dejaba de Silbar y conforme lo hacía se seguía acercando a mí. Así que hizo lo que mejor se me ocurrió, que fue apresurar más el paso, tenía bastante miedo, casi podía escuchar el silbido a un lado de mi oreja. Traté de subir rápidamente la pendiente, me faltaban varios metros para llegar a la cima que no pude aguantarme y le grité a mi Padre, por dentro deseaba que estuviera allí al igual que todos los demás días y que trajera consigo su machete y Afortunadamente salió de la cima con el machete en mano. Él decía que lo cargaba a todos lados por seguridad y creo que nunca agradecí tanto que lo trajera consigo.
En cuanto me vio me preguntó que era lo que estaba pasando, y llorando le dije que alguien estaba persiguiéndome, rápidamente bajo la pendiente, pero no vio a nadie allí cerca. Inclusive el sonido del silbido se había esfumado.
– ¿Estás segura? – Me preguntó, le describí a quien había visto y lo que había escuchado. Mi Papá se quedó en silencio cuando le dije esto. Parecía que por primera vez en mucho tiempo o desde que yo recuerdo, se había asustado con algo. Me dijo que necesitaba contarme lo que había sucedido el otro día con el chalán en el establo, después de eso, el chalán no dejaba de repetir que Pifas estaba cerca y que quería entrar al Rancho.
-Sea lo que sea está tratando de entrar al Rancho, no debemos dejarlo entrar – Dijo mi padre, pero a decir verdad creo que esto era imposible, pues no se puede detener el viento con las manos.
Nuestra estadía en el Rancho Buenavista fue de mis mejores épocas de la vida, desafortunadamente se dependía mucho del patrón, pues era quién nos daba esa estabilidad que muchos buscábamos. La razón por la cual tuvimos que irnos del Rancho fue debido a que el patrón falleció, familiares y amigos que iban con él no querían comentar de qué manera había fallecido, pero entre voces se supo que el caballo en el que estaba lo había tirado, sin embargo, se empezó correr el rumor de que un hombre con el rostro de un demonio se le había aparecido, el caballo se asustó que lo tiró provocando que se desnucara. Fue algo raro, pues era su mejor semental, le tenía mucha confianza por valiente y leal.
El día del sepelio del patrón, nos dieron la indicación de apagar todas las luces por completo en todo el Rancho. Esto en señal de luto y por órdenes de sus hijos, quienes tanto ellos, al igual que la viuda y los trabajadores del Rancho acudirían a la ceremonia para despedirlo. A mí me habían dejado a cargo del cuidado de mis hermanas, mis Padres estaban obligados a estar allí, nosotras éramos las únicas que nos encontrábamos en el Rancho, y ya que el Padre se había ido, yo era la hermana mayor y me tocaba estar al tanto de ellas.
Recuerdo que ese día hacía bastante frío, se había elevado la niebla y había cubierto el Rancho, ya era de noche y solo las luces de la entrada alumbraban el portón del Rancho. Mis hermanas ya se habían dormido, así que decidí salirme un momento a esperar a mis Padres a que llegaran del sepelio, así que agarré una veladora y me senté afuera de la casa. Solo habían pasado cinco minutos cuando pude ver la silueta de una persona que estaba dentro de la casa del patrón. Mi Papá me había dejado las llaves por si se ofrecía algo, siempre los patrones nos encargaban revisar que todas las puertas estuvieran cerradas, no quería que mi Papá se metiera en problemas, por eso me encaminé a ir a revisar quien estaba dentro de la casa para pedirle que saliera y cerrar de una vez.
Al llegar a la puerta me di cuenta de que esta se encontraba con la puerta con la llave puesta, no parecía que alguien la hubiera abierto, las puertas eran de cristal podía ver por dentro, y fue cuando logré ver un destello en una de las habitaciones. Sin duda había alguien allí y tenía que sacarlo. Abrí la puerta en silencio, no fue necesario que encendiera las lámparas de gas, pues yo conocía muy bien la casa, así que podía moverme con mucha seguridad a oscuras, fue cuando vi ese resplandor salir de una habitación, pero aquello me sorprendió a , Era una Flama muy parecida a la de una vela, flotaba entre los pasillos, yo me quedé asombrada al verla frente a mí, no podía creer lo que estaba viendo. Pasó frente a mí que casi podía tocarla, y sé que parecerá extraño, pero no sentía miedo, pero en ese instante el silbido de una persona dentro de la casa fue la que hizo que se me pusiera la piel de gallina, allí adentro en algún cuarto se encontraba aquel hombre que había visto el otro día, lo podía escuchar en distintos lugares, y cada vez estaba más cerca. Y lo vi asomarse por el marco de la puerta de uno de los cuartos. Su silueta sobresalía de la habitación y parecía que me estaba observando, no podía moverme. Frente a mi pasó la flama y se extinguió, y aquel hombre se fue de mi vista. Pude recobrar el aliento y moverme, no sabía lo que me había sucedido.
Salí rápidamente de la casa, no recuerdo a decir verdad si le puse llave a la puerta o no, corrí hacia la casa con mis hermanas y me encerré. Mis Padres llegaron ya mucho después, le conté todo lo que había pasado a mi Papá y nos pidió que nos quedáramos en la casa mientras que él iba a revisar. Regresó después de varios minutos, nos comentó que quizás alguien había intentado entrar a robar, pues las cosas de las habitaciones estaban tiradas por todos lados, pero que no había visto a nadie.
A los pocos días, la viuda del Rancho nos solicitó reunirnos con ella. Yo ya esperaba que nos dijera que desalojáramos la casa, porque era muy probable que vendería la casa, pero mi sorpresa fue otra pues nos comentó que dejaría el Rancho, pues sentía que se estaba volviendo loca, debido a que estaba escuchando que alguien silbaba dentro de la casa, y es que esto empezó a pasar justo había fallecido el Patrón. Además, nos mencionó que había empezado a notar sombras que atravesaban los cuartos, llegó a pensar que se trataba de sus hijos, pero no había nadie allí. Todo esto se lo atribuyo a que un sentía bastante depresión, y mala sería su suerte que falleció al poco tiempo después.
Desafortunadamente, nos tocó mudarnos solo a nosotros, pues éramos la única familia que vivía dentro del Rancho.
Pasaron varios años, y aún recuerdo esos días en los que vivíamos allí, se dice que por las noches una sombra se pasea en toda la casa, y el resplandor de una llama se puede apreciar por las noches.
La señora de la casa pocas semanas antes de que falleciera, le pidió ayuda a una bruja, quien fue a la casa gustosamente, comenzó haciendo su ritual atravesando todas las habitaciones. Y cuando terminó nos mencionó lo siguiente:
-El demonio que vive aquí, ya se ha dueño de la casa, no puedo sacarlo, algo o alguien le dejó entrar y se llevó consigo a la primera víctima. – Nos enteramos ya tiempo después de que la señora del Rancho falleció, la encontraron boca abajo en la habitación donde se había quedado a dormir, pero lo que nadie se esperaba es que cuando la encontraron en su cuarto ya no tenía vida.

Me es muy difícil decirles si el Rancho aún existe, además ya se pavimentaron las calles, ya existe alumbrado público en todo el lugar, ya fueron varias décadas atrás de mi vida.

 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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