Con La Boca Llena De Moscas 2022

Con La Boca Llena De Moscas 2022

Con la boca llena de moscas…Basada en experiencias reales de estudiantes del CUCEI en Guadalajara, Jalisco.
 
Mi nombre es Fabio, tengo 21 años de edad, soy estudiante del Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingenieras, ya voy para mi tercer semestre de Técnico Profesional en Informática, no soy de Guadalajara, soy del Municipio de Tequila, lo que me ha llevado forzosamente a rentar habitación muy cerca de la Universidad desde que comencé a estudiar Con La Boca Llena De Moscas Historia de Terror.
 
Debido a circunstancias del COVID, me desalojaron de mi último lugar en el que estaba rentando, el dueño nos comentó a todos los que nos quedábamos en la casa, que muchos estudiantes ya le habían devuelto las llaves de sus habitaciones, porque se habían cancelado las clases presenciales. Además, que necesitaría vender la casa, debido a la reciente Pandemia, se encontraba muy gastado y necesitaba recuperarse.
 
Lejos de molestarme, lo comprendí, así que me di a la tarea de buscar un lugar para este inicio del segundo semestre del 2021, a lo que tuve la fortuna de encontrar un lugar, realmente muy cerca de la Universidad. Me sorprendió que nadie lo haya ubicado anteriormente. Se trataba de unos mini departamentos, de tan solo dos pisos, los dos vacíos, ubicados a tan solo 2 cuadras de la universidad. El departamento que yo renté se encontraba en la planta baja, el primero, y en lo personal el más cómodo pues contaba con un patio pequeño, tenía dos habitaciones, su sala comedor y su baño.

Lo necesario para compartir la renta con alguien más. No sería difícil encontrar a alguien más, sobre todo con lo barato que era la renta. Los vecinos me parecían muy amigables, la mayoría ya era de avanzada edad, y el vecino de enfrente era bastante amigable, pues en las semanas que inicie la mudanza me saludaba cada mañana, y buscaba platica.
 
Termine la mudanza a principios de agosto, sabía que si encontraría a un Roomie, sería casi llegando el inicio del periodo escolar, y si las clases se hacían presenciales, sería el mejor momento.
 
Todo inicio un domingo por la noche, ya había acomodado todo lo necesario para comenzar a estudiar en la habitación que daba hacia la calle.

Cerré las persianas pues no quería que los fisgones al pasar vieran como era mi cuarto por dentro. Me preparé mi taza de Café, y comencé a estudiar y trabajar en un proyecto, pues estoy desarrollando una aplicación. Ya eran pasadas las doce de la noche cuando escuché que alguien golpeaba la ventana, aunque traía los audífonos puestos, pude escucharlo con bastante claridad.

Me levanté de mi lugar y abrí un poco las persianas, más no vi nada. Pensé que se debía al aire que estaba haciendo en el exterior, pues se avecinaba una tormenta, mire la hora, y ya casi era la una de la mañana pare en ese momento.

Al cabo de un par de minutos de haberme acostado, me encontraba mirando el celular, cuando nuevamente el piqueteo en la ventana me sobre salto, era como si alguien con su dedo estuviera dando golpes constantes. A lo que me levanté rápidamente y abrí la persiana por completo.

Allí me encontré con un hombre, ya viejo, me veía como si se preguntara quien era yo. Un olor nauseabundo entró a mi cuarto, apestaba como si algo se hubiera echado a perder, Me imaginé que se trataba de aquel viejo, a lo que le pregunté gritándole si se le ofrecía algo, me ignoró, se retiró a la vuelta de la esquina donde ya le había perdido de vista. El olor también se fue. Regresé a mi cama, puse la alarma y me dispuse a dormir.
 
Mi alarma siempre está programada para levantarme a las 6 AM, me gustaba ir a la alberca Olímpica a nadar, pero con la Pandemia, tuve que modificar mi rutina a trotar alrededor de la Universidad. Me levanté de la cama, aún no había luz de día, pero el resplandor de los postes de luz me calaba en el rostro.

Fue cuando me percaté que mi persiana estaba abierta. Quizás la había olvidado cerrar después de lo de anoche, no lo recordaba con claridad. Me di cuenta de que mi celular estaba en el piso, lo levanté, cerré la persiana y fui al baño.
 
Justo mientras estaba sentado en el retrete me llamo la atención que mi celular me notificara que no tenía espacio, a lo que mi comezón mental me comenzó a dar lata para limpiar de archivos basura.

Así que me metí a la Galería para borrar fotos y videos, cuando vi que tenía fotos y videos agregados de forma reciente, no recordaba haber tomado fotos o videos, a lo que las abrí para darme cuenta de algo inesperado. Eran cientos de fotografías donde yo me encontraba dormido de la noche anterior.

Alguien me había tomado fotos con mi celular, además de un video de varias horas de grabación. Era como si alguien hubiera apoyado mi celular a un lado mío en la repisa y lo dejara grabar. Lo reproduje a una mayor velocidad, la persiana se había abierto en el transcurso del video.

El Video se interrumpió abruptamente. Me encontraba congelado del miedo. Aquello quizás aún seguía dentro de mi departamento. Así que espere dentro del baño hasta que fuera más tarde, puse el candado a la puerta y aguarde allí hasta que hubiera más luz. Trataba de escuchar detenidamente si había alguien dentro de la casa. Pensé en llamar a la policía, pero no había pasado nada, quizás lo tomarían como una mala broma, así que decidí esperar.
 
Me di cuenta por el tragaluz del baño que la luz del día estaba en lo alto, Salí de forma rápida del baño, corrí hacia la entrada y me quedé afuera, esperando a que aquello saliera. Sin embargo, no pasaba nada.
 
Un par de días después de lo que me había pasado con mi celular, ya me encontraba un poco más tranquilo al respecto, las fotografías y videos los guardé en mi computadora. Las noches anteriores, ya no había pasado nada como aquel día.

Se me ocurrió preguntarle al dueño del departamento si alguien más tenía llaves, y me aseguró que solo él y yo teníamos las únicas copias existentes. No quise comentarle la razón real por la cual le peguntaba, pero si le comenté que solo quería saber para mayor seguridad.
 
Martes por la noche, me encontraba viendo la televisión, ya había cenado, aun por fuera del departamento se escuchaba algo de movimiento, no era muy tarde, si no mal recuerdo eran las diez de la noche.

Me encontraba buscando que ver a esa hora, cuando desde mi cuarto escuché un golpe fuerte, como si alguien hubiera dejado caer mis libros, baje el volumen hasta el mínimo, me quedé observando a la puerta de mi cuarto, pensando en que habría sido aquel ruido, y justo cuando me estaba por levantar la puerta de mi cuarto se abrió por completo, esta se encontraba emparejada, pero lo que vi, era como si alguien hubiese pasado y empujado la puerta para que quedara abierta completamente.

La luz de mi cuarto se encendió. Esto ya era extraño, yo estaba muy seguro que no había nadie ya en el departamento, yo era el único. Corrí hacia la puerta principal, salí inmediatamente del departamento, dejándolo abierto. Desde afuera podía ver mi cuarto con las luces encendidas, busqué mi teléfono para llamar a la policía, pero por salir rápido, no me percaté que lo había dejado en el sillón.

En ese instante las luces de mi cuarto se apagaron. No sé qué me paso en ese momento, pues en vez de buscar ayuda, Mi curiosidad de ver por dentro para saber que pasaba, era más grande. Me acerque a la ventana, no veía nada en mi cuarto, sin embargo, logre ver como mi televisión se cambiaba de canal, como si alguien estuviera frente al televisor buscando algo que ver.

Hasta que llego a un canal con pura estática, dejándolo allí varios minutos.
 
Justo una pareja pasó en ese instante, velozmente solicité de su ayuda, comentándoles que alguien se había metido a mi departamento y me ayudaran marcando a la Policía.

No pasaron ni 10 minutos y ya una patrulla estaba allí. Les comenté sobre la situación, evitando hablar sobre el miedo que sentí, quizás por vergüenza no lo comenté, así que decidieron ingresar.

Justo unos minutos después salieron de mi Departamento muy tranquilo, comentando que buscaron por todos lados, apagaron el televisor, revisaron en mi cuarto y aun así no habían encontrado nada, me entregaron mi teléfono. Ya los vecinos estaban de chismosos observando lo que sucedía, no sabía que decir, así que lo único que hice fue darles las gracias a los policías.
 
En el momento en que decidí ingresar nuevamente a mi departamento, mi vecino de enfrente me detuvo. Me pregunto sobre qué había pasado, a lo que con él le comenté todo desde las fotografías y el video de mi celular y los ruidos que había escuchado. Me ofreció dormir en su casa, pues me comento que necesitaba comentarme algo. La verdad no tenía ganas de dormir en el departamento después de lo que había pasado, por ello acepte la invitación.
 
Ya era media noche, mi vecino me había preparado café justo al entrar a su casa, a lo que me comento algo que me dejo perplejo mientras nos encontrábamos sentados.
 
“Hace un par de años, en el departamento en el que vives, vivía allí un anciano, era muy cascarrabias, no le gustaba la gente, se encerraba y ponía la televisión a alto volumen. Por su actitud nadie le visitaba, nadie lo procuraba.

A unas cuantas semanas desde la última vez que le vimos, quienes Vivían en el departamento de arriba se quejaban de un olor fétido y repugnante, identificaron que provenía del departamento de abajo, por ello tocaron a la puerta, pero el viejo no les quiso abrir.

Si no mal recuerdo pasó dos días y el olor llegaba hasta acá, por lo que mi esposa y yo fuimos a preguntarle, y justo cuando llegamos a la puerta, los del departamento de arriba se nos unieron, tocamos varias veces, pero no abrió, sin embargo, la televisión aún se escuchaba muy fuerte.

Decidimos derribar la puerta, y tras varios golpes logramos tirarla, para encontrarnos con el cuerpo del anciano, sin vida, sentado en el sillón frente al televisor y con la boca llena de moscas. Mi esposa no se aguantó y vómito, el olor que se escapó fue horrible, al parecer aquel hombre ya tenía un par de semanas de haber fallecido, pero nadie se había dado cuenta.
 
No supe que decir, realmente si me hubiera enterado de que se trataba de una casa donde había fallecido alguien, me la hubiera pensado varias veces antes de rentar el lugar. Más tarde justo cuando estaba por dormir, me asome desde la ventana de mi vecino, y mi departamento por dentro resplandecía por la televisión encendida.
 
Al día siguiente, con ayuda de mi vecino saque mis cosas, él amablemente me ofreció habitación hasta encontrar un nuevo lugar. Ya me han devuelto el depósito del departamento, el casero me comento no esperaba que pasara algo, pero si me dijo que le costaba mucho que ese departamento se rentara.
 
Han pasado unos cuantos días, y justo cuando paso por las noches frente al departamento, he sentido la presencia de alguien dentro, como si me observara con la mirada. Pero algo que me inquieta bastante, es que desde que mi celular se quedó en la casa, cuando yo Salí corriendo, me dice que tengo nuevas fotos y videos agregados.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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Historias de Terror