Olvidados

Aún recuerdo ese bosque, estuve durante muchos meses planeando aquel viaje, tuve que hacer bastantes ajustes y ligeros sacrificios para poder juntar el dinero.

Tuve que dejar el departamento que estaba rentando para buscar una casa con una renta de menor costo. Conseguí una bicicleta para dejar de usar el taxi. Y ni hablar de salir a tomar los fines de semana.

Fue un caos acomodar los tiempos de la salida de mi ciudad en autobús para llegar a la capital con el margen de tiempo suficiente para estar a tiempo en el aeropuerto.

Era la primera vez que utilizaría un avión, fue un desastre. Ya tenía mi boleto, pero no sabía a dónde tenía que ir, para colmo soy de esas personas a las que no les gusta hacer preguntas.

Estuve leyendo cada letrero colgado en el aeropuerto, hasta que di con uno que me indicaba dónde ir a registrar las maletas, es un proceso agotador, yo tuve que pesar mis propias maletas.

La persona a la que le entregué mi equipaje fue muy amable, y sin necesidad de que yo le preguntara, me indicó hacia donde tenía que ir para esperar el vuelo.

Luego de 23 horas, 4 escalas y 6 kilómetros de carretera, finalmente estaba en la habitación del hotel.

Era un buen sitio, no era de lujo, pero si estaba en el top 30 de los mejores hoteles de aquel país. Tenía piscina, gimnasio, y una terraza desde la cual se podía ver el bosque.

Debo admitir que estaba muy nervioso, para calmarme fui al bar del hotel a tomar algo, y luego de cenar fui a tomar una merecida siesta.

Al medio día del día siguiente llamé a mi contacto, él me iba a acompañar dentro del bosque, lo conocí en internet, me pareció que era de confianza, de todas formas, debía estar seguro de que no fuera un psicópata, así que le dije que antes de ir al bosque quería tomarme un día para conocer la ciudad y le pedí que me llevara a buenos sitios, con sus amigos o algo.
Resultó ser un tipo bastante agradable, yo me imaginaba que me llevaría a lugares super locos con chicas, ya saben, para impresionarme, pero no. Nos encontramos con 3 amigos suyos en el parque central, de ahí fuimos a ver la catedral más impresionante que he visto, luego fuimos a ver pingüinos, y por último estuvimos en un museo que parecía haber salido de una película de ciencia ficción, tenía cosas muy futuristas.

Sí, se ganó mi confianza. Al día siguiente, muy temprano, vino al hotel y de ahí fuimos al bosque. El taxi nos dejó en una vereda y de ahí ya comenzamos a caminar.

Hasta ese punto no le había hecho demasiadas preguntas sobre el bosque en sí, porque no quería enterarme de alguna cosa rara que me hiciera cancelar el viaje, pero como ya estaba ahí decidí preguntar.

El tipo me dijo que ese bosque era bastante seguro, tomando en cuenta todas las horribles formas que existen de morir en un entorno rodeado de naturaleza y animales salvajes, me aclaró que sin duda alguna había muchos bosques más peligrosos.

Le pedí que me diera una cifra, me dijo que en los últimos 10 años habían encontrado 5 personas muertas y se habían reportado 20 desaparecidos. Debo admitir que yo esperaba números más alarmantes así que respiré tranquilo.

Avanzamos dos horas seguidas antes de recargarnos en unos árboles para descansar un poco, él no parecía agotado, pero mi espalda me pedía bajar un rato la mochila.

Apenas me iba a sentar cuando el tipo me dijo que ahí no, que mejor en el árbol de a lado, yo le pregunté el porqué, me pidió que viera la base del tronco del árbol.

Cuando lo hice me di cuenta de que había una cámara, eso me pareció muy extraño, él me explicó que el gobierno tenía algunas cámaras repartidas por todo el bosque, que lo hacían por varios motivos, el primero era para monitorear posibles nuevas especies, el segundo era para detectar cazadores, y también esas cámaras habían ayudado en más de una ocasión a encontrar personas perdidas en las profundidades del bosque.

Eso me dio curiosidad, lo primero que pasó por mi mente es que seguro esas cámaras habían logrado grabar alguna cosa que no tuviera explicación, no tenía la menor duda.

Al preguntar al respecto me respondió que sí, que muchas veces habían quedado grabadas cosas extrañas, y se filtraban cuando los encargados de revisar las cámaras grababan los monitores con su celular.

Me dijo que él tenía en su teléfono un par de esos videos, yo le pregunté de dónde los había obtenido, me dijo que una ocasión en una fiesta había conocido a alguien que era familiar de alguien que trabajaba revisando las cámaras.

Le pedí que me los mostrara. El primer video era sumamente inquietante, se alcanzaban a ver dos cosas, como primates, caminando perfectamente erguidos, y además iban arrastrando algo, pero no se notaba ver qué era.

Esas cosas estaban lejos de la cámara que los había grabado así que no podía deducir su altura, pero el tipo este me dijo que, tomando en cuenta la distancia a la que estaban, debían medir como mínimo 2 metros y medio.

Eso me dio escalofríos. Él pudo notarlo en mi expresión. Le pregunté si él sabía en qué área habían sido grabadas aquellas cosas, me respondió que sí, que era en una zona que se encontraba a unos 30 kilómetros en dirección noroeste.

Entonces le pedí que fuéramos hacia la otra dirección, es decir, al noreste.

No quise ver el segundo video, no quería asustarme, mejor continuamos nuestro camino. Avanzamos por al menos otras 3 horas, ya me había comido 4 barras de chocolate y me había tomado casi un litro de bebida energética.

Entonces el tipo se detuvo, me dijo que si dábamos la vuelta para regresar alcanzaríamos a salir con la luz del Sol sobre nosotros, pero si seguíamos avanzando la oscuridad de la noche nos cubriría antes de salir del bosque.

Le dije que quería seguir al menos 5 kilómetros más, él me dio una palmeada en el hombro y me dijo que en ese caso habría que ir al lago, que llegaríamos en hora y media.

Cuando tuvimos el lago a la vista el tipo me dijo que debíamos escondernos así que nos agachamos detrás de una formación rocosa.

Yo me alarmé un poco, pensé que él había visto algún animal peligroso tomando agua del lago, pero al preguntarle me dijo que no, que se trataba de otra cosa que si no teníamos cuidado podía llegar a ser mucho más peligroso.

Me explicó que a ese lago se le conocía como el Lago de los Olvidados, ya que todas las personas que se habían reportado como desaparecidas habían caminado hasta ese lago antes de perderse, eso se sabía por las cámaras del bosque.

El tipo me dijo que en ese lago no era habitado por peces, sino que era habitado por fantasmas y que podían verse a plena luz del día.

Yo me estaba poniendo nervioso, él también, lo notaba en su respiración. Se asomó un poco sobre las rocas y me dijo que ahí había uno, que si quería ver era el momento.

Los latidos de mi corazón se dispararon muchísimo, me temblaban las piernas, pero tenía que comprobarlo con mis propios ojos.

Me asomé, pude ver a una niña pequeña jugando en la orilla del lago. Por un instante me tranquilicé, solo era una niña, se veía inofensiva, pero entonces una sensación de incomodidad me invadió. Por una simple y sencilla razón: ¿qué hace una niña completamente sola a mitad del bosque?

Como si no fuera suficiente, el tipo me dijo que esa niña había sido reportada como desaparecida siete años atrás, dijo que incluso las cámaras la habían grabado caminando por otras áreas del bosque.

Le pedí que nos fuéramos ya.

Eran las 9 de la noche cuando estuvimos de vuelta en el hotel, le invité la cena.

Antes de que se fuera le pregunté si de casualidad el otro video que él tenía en su celular era sobre esa niña, me respondió que sí.

Cuando lo vi me quedé helado, era la misma niña, con el mismo peinado, con la misma ropa, pero la fecha del video era de abril del 2014, yo estuve en aquel bosque en el 2016….
 
Autor: Ramiro Contreras
Derechos Reservados

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