El Hotel Embrujado

El Hotel Embrujado

El Hotel Embrujado

Hace aproximadamente un año y medio, me encontraba viajando a la ciudad de puebla, ya que una de mis primas se casaría en esa ciudad, Íbamos casi 15 integrantes de la familia, entre ellos mis papás, mis primos, mis tíos y hermanos y alguno que otro sobrino, Viajamos alrededor de 20 horas y por fin llegamos, ya era de noche por lo que decidimos solo salir a buscar algo para poder cenar y después irnos a dormir.

Al llegar al hotel se repartieron las habitaciones, en la cual me tocó con mi hermano y mi prima, el hotel era algo antiguo, pero aun así hermoso, no era un hotel común, las habitaciones se encontraban algo separadas, las puertas eran de madera, pero también eran un poco modernas, ya que teníamos que poner un número para que estas se pudieran abrir, después de observar el lugar decidimos subir las maletas para dormir de inmediato, entramos al cuarto y mi hermano quiso bañarse, así que mi prima y yo nos comenzamos a poner nuestras pijamas.

Ya que estábamos acostadas, se escuchó un ruido en seco, mi prima y yo nos volteamos a ver algo espantadas, me levanté, abrí la puerta, y al revisar el pasillo, no había rastro de ninguna persona, y volví a entrar a la habitación, a los minutos nos llega un mensaje de mi hermana pidiéndonos que nos fuéramos a dormir a su cuarto, ya que la ventana del balcón se estaba abriendo sola, y la televisión no paraba de prenderse y apagarse, tratamos de encontrarle sentido a lo que nos contaba, y a lo que acabábamos de pasar, por qué no queríamos espantarnos de más, esa noche decidimos mejor descansar.

A la mañana siguiente las campanas de la catedral me despertaron, me levanté de la cama, me lavé los dientes y me metí a bañar, al salir de bañarme, noté una música suave, pero a su vez un poco tenebrosa.

Me asomé por la ventana, y me di cuenta de que la música venía del área del comedor, bajé a desayunar, y al terminar subí de nuevo a la habitación para terminarme de arreglar.

El día continuó normal, con preparativos para la boda civil, buscar la ropa que nos pondríamos, maquillarnos, todo parecía ir normal, estábamos escuchando música en la habitación mientras reíamos, y de pronto se escuchó una voz, no era cualquier voz, era una voz como de una joven, su voz hizo que me pusiera chinita, se podía escuchar con desesperación.

Decidí no ponerle atención y continuar con lo que estaba haciendo, me terminé de preparar y subimos a la terraza del hotel, ya que ahí se celebraría la boda civil.

Olvidé el momento tan escalofriante que había pasado, y me puse a bailar con mis primas y comer un poco de todo, al poco tiempo de estar en la fiesta mi celular se comienza a descargar, así que me subí al elevador para poder ir a mi habitación, ya dentro del elevador comienzo a escuchar esa voz de nuevo, traté de hacerme la que no escuchaba, pero no pude, ya estaba comenzando a ponerme nerviosa, mi respiración subía y bajaba, sentía que el corazón se me iba a salir de su lugar.

Las puertas del elevador se abrieron pronto, y salí corriendo de ahí, ya estaba muy espantada, al entrar al cuarto dejé la puerta abierta, y busqué el cargador por todas partes, para mi mala suerte no lo encontraba por ningún lado, ya comenzaba a desesperarme, decidí buscar debajo de la cama, quizá se me habría caído ahí.

Me incliné para buscarlo, y de repente sentí que alguien tocó mi hombro, di un salto espantada, y voltee rápido a ver quién era, por suerte había sido mi prima quien había bajado por qué se había preocupado al ver qué no volvía a la fiesta.

Le conté lo que me había pasado, y le pedí que no me dejara sola, así que me ayudó a buscar mi cargador, después de un rato buscándolo por fin lo encontramos, y nos fuimos de nuevo a la fiesta. ya arriba del elevador nos encontramos con las camareras del hotel, y les comentamos lo que me había pasado, ellas comenzaron a reírse.

Al parecer ya era normal para ellas todo lo que en ese hotel pasaba, al final nos dijeron que ese hotel hace muchos años había sido un convento, algo que me causó aún más miedo del que ya tenía, ya que yo siempre le había tenido miedo a las monjas, llegamos a la terraza, y me propuse olvidar todo lo que las camareras me habían dicho, y me puse a platicar con mi familia.

Luego se acercó uno de mis primos, y me dijo que nos tomáramos una foto, así que nos pusimos de espalda a la catedral que se encontraba contra esquina del hotel, levanté mi celular a la altura de nuestros rostros, y tomé la foto.

Al voltear el celular no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, creía que me lo estaba imaginando, comencé a temblar, en ese momento miré a mi primo, y estaba igual o peor que yo.

Justo en el medio de nosotros estaba una silueta, queríamos imaginar que alguien se había atravesado, pero esa idea era casi imposible, pues detrás de nosotros no había espacio para que alguien pasara. Inmediatamente, borramos la foto y nos fuimos a dónde se encontraba nuestra familia, al ver nuestras caras, al parecer muy pálidas, nos preguntaron qué era lo que había sucedido, decidimos no contarles nada para no asustarlos.

Pasó una hora y la fiesta ya había terminado, cada quien nos fuimos a nuestras habitaciones, al entrar me puse ropa cómoda para poder acostarme, me encontraba muy cansada.

Ya en mi cama, me encontraba viendo vídeos en mi celular de risa, ya que aún seguía muy nerviosa, poco a poco me iba quedando dormida, hasta que por fin lo logré, de pronto comencé a escuchar esa voz de nuevo, la escuchaba por el pasillo, asustada abrí mis ojos y como si la cobija me fuera a proteger, me tapé, escuché que mi celular vibraba, así que lo tomé, y vi que tenía una alarma a esa hora, eran las 4:30, yo jamás pondría una alarma a esa hora, y menos en vacaciones.

Cuando quité la alarma, mi teléfono me mostró nuevamente la foto que yo misma había eliminado, el teléfono se me soltó de la impresión, comencé a llorar, no sabía cómo había pasado eso.

Ya con un poco más de valor levanté mi celular, y decidí borrar la foto nuevamente y volver a dormir, tardé un poco para poder tranquilizarme, pero al fin lo logré.

¿Ya era sábado por la mañana y adivinen qué me despertó? Sí, el ruido de las campanas, así que hice mi rutina de cada mañana, y bajé a desayunar, ese día teníamos que prepararnos por qué sería la boda por la iglesia, así que decidí apurarme a desayunar para salir al centro de la ciudad a buscar algunas cosas que me harían falta para ese día, regresé casi a medio día así que subí corriendo a la habitación, y al notar que estaba sola decidí dejar la puerta y la ventana abierta, pues con todo lo que había pasado ya estaba muy nerviosa.

Me metí al baño, puse un poco de música y comencé a ponerme una mascarilla para antes de que llegaran a maquillarme, me encontraba de frente al espejo, cuando vi que una sombra pasó detrás de mí, me voltee rápido y no había nadie, salí del baño y comencé a gritar el nombre de mi prima, pero nada, nadie estaba en el cuarto, así que salí corriendo de ahí hasta el cuarto de mis papás.

Toqué la puerta, y me abrió mi mamá. solo pregunté por mi papá y ella me dijo que estaba bañándose, me quedé ahí sentada en la cama de su habitación, esperando a que mi papá saliera del baño, ya no quería estar sola en mi habitación.

Ya que terminé de hacer mis cosas, llegó la muchacha que nos maquillaría, y en ese momento se me olvidó todo, y comenzamos a contarnos cosas como si nos conociéramos de toda la vida, entre risas y chismes se nos pasaron casi dos horas, y a mí ya se me había olvidado lo que había pasado, ya maquillada y peinada me puse mi vestido y mis zapatillas, y nos fuimos todos al lugar donde la boda se celebraría, la noche fue divertida, sin cosas raras, solo baile y risas, lo disfruté demasiado, al terminar la fiesta nos regresamos al hotel en donde nos estábamos quedando, parecía que todo iba bien, esa noche decidimos quedarnos en un cuarto una prima, un primo y yo, entramos al cuarto y nos pusimos a platicar de cosas que nos habían pasado en el tiempo que no nos habíamos visto, mientras yo me desmaquillaba en el espejo, escuchaba las historias de uno de mis primos, y como siempre nos hacía reír con sus ocurrencias.

Ya desmaquillada y con mi pijama puesta, me senté en la cama en donde ya se encontraban mi prima y mi primo, entre pláticas y risas, yo ya me estaba quedando dormida, pero quería seguir despierta para seguir escuchando esas historias que tanto me hacían reír, cuando de pronto escuché muy cerca de mi oído, como un susurro, alguien me decía, hey.

Apenas y lo escuché, pensé que solo yo lo había escuchado, voltee a ver a mis primos y ellos me miraban con cara de no puede ser, fue ahí donde me di cuenta de que ellos también lo habían escuchado, me comencé a poner más nerviosa, las manos me sudaban, estaba temblando, y no conforme con eso volteamos a ver al techo, y miramos como la lámpara del cuarto se empezaba a mover de un lado a otro, no había explicación para eso, ya que el aire estaba apagado y tanto la puerta como la ventana estaban cerradas.

Me puse a llorar, ya no podía con tanto y les pedí que nos durmiéramos, ya no quería seguir viendo eso, nos dormimos, y al despertar nos arreglamos rápido para salir de ese lugar, habíamos planeado estar fuera del hotel todo el día, y fue así que llegamos al hotel ya casi para anochecer, esa noche decidimos contarles a todos lo que nos había pasado.

Así que todos curiosos por lo sucedido, decidieron quedarse en esa habitación para platicar y ver si algo sucedía, fue lo peor que pudimos haber hecho.

Ya dentro de la habitación, una de mis primas sacó un péndulo, yo no sabía para qué era, así que ella nos explicó que podíamos hacerle preguntas, con respuestas solo de sí y no, y nos contestaría nuestras dudas.

De repente se escuchó un ruido, como si un mueble de los que estaban ahí lo hubieran movido, y luego comenzaron a escucharse golpes en las paredes y en la puerta, y de la nada, la puerta se abrió sola.

Algo que era imposible, pues nadie estaba del otro lado de la puerta, y esta no se podía abrir sin que alguien le hubiera puesto el código.

Salimos corriendo de la habitación, y todos regresaron a sus habitaciones, yo me fui al cuarto de mis padres para tratar de dormir, pero toda la noche me la pasé alerta, pensando en que pudiera pasar algo, no pude dormir.

Al día siguiente nos retiramos del lugar, y ya no volvimos a experimentar algo parecido.

No hemos vuelto a ese hotel, y para ser honesta no quiero volver.

Esa es la experiencia más aterradora que tenemos mis primos y yo.

 
Autor: Oliblish Montes
Derechos Reservados

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