Llamada Del Más allá Historia de Terror

Llamada Del Más allá Historia de Terror

Basada en Hechos reales de un miembro de la Familia.
Soy el hijo único de una familia Pequeña, pero ya mayor, la cual vive en la colonia Roma del Estado de México, siempre suelo visitar a mis padres los fines de semana, ya son una pareja de avanzada edad, muy seguido llegan a tener visitas de vecinos para ayudarles en lo que se ofrezca por lo prolongada de su edad Llamada Del Más allá Historia de Terror.
Una noche cualquiera, no hace tanto tiempo, me encontraba dormido en casa de mis padres, soy de sueño profundo, no suelo despertarme con tanta facilidad, sin embargo, una llamada repentina por teléfono provoco que me despertara y contestara rápidamente para evitar que el timbre despertara a mis Padres.
Observe la hora, eran las 3 de la mañana, yo me tambaleaba mientras me dirigía a contestar, sin embargo, de lo dormido que aún me sentía no recuerdo cómo fue que llegue tan rápidamente a contestar.
“Buenas noches” … dije todo adormilado, y la voz de una mujer ya de avanzada edad al otro lado de la línea, me pedía que me identificara, no me conocía y quería saber por qué había llamado a su casa, me reclamaba preguntando que quien era yo, Yo me encontraba todo confundido, y después de repetirle que no había sido yo, colgó sin decir nada.
Revise el identificador de llamada y me percate que era de la misma zona de la Colonia Roma, al parecer era de los alrededores, apunte el número completo en una libreta donde apuntábamos los contactos y me fui a acostar.
Pocos minutos después una segunda llamada volvió a llegar, me levante nuevamente ya más despierto que antes, me acerque a contestar y al levantar la bocina me limite a decir… ¿Diga?
No me respondieron, era como si el viento hubiese contestado, al otro lado de la línea se escuchaba un vacío intermitente, sin embargo, al cabo de unos cuantos segundos pude percibir como ese viento, se trataba de la respiración entrecortada de alguien, “Se te ofrece algo” le dije, y la voz de una mujer ya anciana me contesto, era como si le costara trabajo hablar…
“Dile que se lleve la cruz, no puedo con ella”. Me desconcertó la respuesta, no comprendía a lo que se refería la anciana, “¿De qué cruz te refieres, a quien le digo eso?”. Después me colgaron.
No comprendí que sucedía, colgué el teléfono y pensé en regresar la llamada al número que había anotado pensando que se trataba de la misma persona de hace minutos, pero me percaté que el identificador de llamadas, decía “Desconocido”.
Escuché un ruido proveniente de la sala, pensé inmediatamente en que tantas llamadas por fin habían despertado mis padres, fui a explicarles que había sucedido, se trataba de mi Madre, me daba la espalda, pues se encontraba viendo hacia afuera por la ventana, traía puesta aun su bata de dormir. Me acerqué, hice un poco de ruido antes para no sobresaltarla, “Mamá Discúlpame, ¿te desperté yo o el teléfono?” Le dije mientras le tocaba el hombro, cuando el cuerpo de mi Madre se desvanecía quedando la bata en mi mano, me eche para atrás muy asustado, yo estaba muy consiente que había visto a mi Madre frente de mí pues aún sostenía la bata de ella. Un ruido detrás de mí me desconcertó, se trataba de mi Madre que encendía la luz y me preguntaba qué había sucedido. La vi bien y me percaté que a quien había visto antes no se había tratado de mi Madre.
Decidí contarle lo sucedido, le pedí que nos sentáramos aún lado del teléfono para mostrarle el contacto del cual habían marcado, mi Madre muy desconcertada me pidió que despertara a mi Padre, que necesitaba de su ayuda pues el número se le hacía muy familiar. Al cabo de unos minutos mi Padre se colocaba sus lentes y veía el número telefónico.
“Es de la casa de Genoveva” Dijo mi Padre, quien tomo el teléfono y marco. Al cabo de unos segundos contestaron. Mi Padre comentó lo mismo que yo al principio, no habíamos marcado nosotros, y quien había contestado después era su hijo, sin embargo, mi Padre se quedó en silencio mientras escuchaba algo que le decían del otro lado. Al cabo de unos segundos se disculpó, dio su sentido pésame y colgó.
“Sucedió algo”, pregunto mi Madre pues también había escuchado el sentido del pésame proveniente de mi Padre.
“La hermana de Genoveva, la mayor, falleció hace unas horas, si la recuerdas… es la señora que vivía aquí cuando llegamos a la Colonia”
Mi Madre asombrada por la noticia se había llevado las manos a la boca, comento que lo más adecuado sería ir a dar el pésame en persona. Fue cuando lo comprendí de algún modo, en ese momento la hermana de la señora Genoveva la estaban velando, pero no daba crédito a lo que había sucedido con la llamada, y la bata. Mi Madre parecía que me había leído la mente, pues no me quitaba la vista de encima.
En la mañana, pocas horas después de que mi Padre hubiese marcado, llegamos al Velatorio, mi Madre me señalo quien era Genoveva y me presento con ella, al cabo de unos segundos me acerque al féretro para observar con sorpresa a una señora de muy avanzada edad muy similar a la que había visto en casa de mis Padres. Y en sus manos una cruz de hierro sostenía a la altura de su pecho, me sobresalté tanto que me puse pálido del susto. Esa señora me había encargado decirle a su hermana que le quitara la cruz del pecho. No sabía cómo decirle a su hermana sobre el mensaje a lo que mi Madre al ver el cuerpo entendió bien la encomienda que nos habían hecho llegarle a la señora Genoveva. Nos sentamos a un lado de ella. Como si fueran conocidas de hace años mi Madre platico lo que me había ocurrido. La señora Genoveva comprendió bien, se dirigió con su hermana, abrió el Féretro y le retiro la cruz de las manos frías.
Dentro de mí pude sentir como un peso de encima se me quitaba.
En casa de mis padres después de un ajetreado día, decidí ver televisión un rato, aún tenía en mi mente todo lo que había pasado y apenas lo estaba digiriendo, cuando de reojo observé como una mujer de bata blanca atravesaba el pasillo para llegar a la Sala. Me sobresalté, mis Padres fueron a acompañar a la señora Genoveva, yo me encontraba solo en casa, esto tenía que acabar ya.
Tome fuerzas, y me encamine a la sala, en silencio y aun con el control remoto de la televisión en mano, llegue a la Sala, no había nadie. Supuse que mi mente aún me estaba jugando una mala pasada por lo ocurrido, fue cuando un repentino timbre del teléfono sonó fuertemente.
Sonaba y sonaba, yo aún me sentía atemorizado de contestar, cuando por fin llego al sexto timbre, levante la bocina, sin embargo, no me animaba a ponérmela en el oído… ¿Qué pasaría si la escuchaba otra vez a esa voz?
Mantuve el teléfono en mi oído, no escuchaba nada como la última vez, pero al cabo de unos segundos, voces tenues a lo lejos se podían escuchar, risas y alguno que otro llanto. Y justo antes de que preguntara algo escuche…” Ya llegué, estoy bien… gracias” y me colgaron.
Supuse que debía de alguna manera enviar el mensaje, en cierto modo me sentí tranquilo conmigo mismo, pues ya sabía que todo terminaría.
Tome la libreta de contactos, escribí el nombre de Genoveva en el número que había anotado la primera vez y marque…
“Señora Genoveva, su hermana llamo y me dijo que Ya llego, ella se encuentra bien, gracias”
Aún no sé si existe un más allá, sin embargo, me gusta creer que de algún modo esa anciana fue recibida por su familia y ahora se encuentra más tranquila.
Basada en Hechos reales, los nombres de los personajes y zona de donde ocurrió, fueron cambiados con el fin de proteger a las personas. Se evita mencionar nombre de Padres y Nombre de la persona fallecida debido a que los tres ya fallecieron.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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Comment (1)

  • Jacqueline Suárez Reply

    Vaya que escalofriante ,pero lo bueno es que se pudo ayudar a un alma necesitada y así que pudiera trascender y hace saber a su familia que estaba en paz ????
    Gracias muy buen relato ????????

    29 noviembre, 2021 at 5:47 pm

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