Los Ojos De Lo Desconocido Historia de Terror

Los Ojos De Lo Desconocido Historia de Terror

Quisiera pedirles de su ayuda, mi hijo y yo estamos bajo la sombra de algo desconocido, no sé qué sea o de que se trate, o, mejor dicho, de quien se trate pues desde hace días, hay algo que nos está acechando y ya logro entrar a la casa. He buscado ayuda en Foros, con especialistas, curas y videntes, pero no han logrado hacer nada por ayudarnos, quizás contándoles mi historia por este medio pueda darles un contexto de la situación y alguien pueda ayudarnos Los Ojos De Lo Desconocido Historia de Terror.
Vivimos mi hijo de 8 años y yo solos en casa, ya tendrá un año desde que nos quedamos solo nosotros dos, a causa de la Pandemia perdí a muchos amigos, conocidos y a la mujer que tanto nos amó y extraño tanto, a mi esposa. Solíamos siempre hacer todo juntos, mi esposa siempre fue de la idea de nunca quedarnos en casa los fines de semana, pero creo que ese fue uno de los problemas principales que tuvimos, pues nos enfermamos todos en una salida, sin embargo, a mi hijo y a mí nos tocó la suerte de que fuera algo pasajero con leves molestias, pero mi esposa enfermó gravemente. Y no logro salir con vida.
Nuestra casa está ubicada en un Fraccionamiento, donde cada casa está separada por corredores angostos, no más de 2 metros de separación de cada casa. Nuestra vecina de justo al lado resultaba ser una anciana ya de bastante edad encima, a quien mi esposa en vida, jamás le dio buena espina, pues esta anciana al ver que salíamos de casa a pasear dejaba de hacer lo que estaba haciendo para acercarse a mi hijo y sobarle la cabeza, nada malo hasta allí, pero lo que nos incomodaba es que comenzaba a pellizcarle los cachetes provocando que llorara. Mi esposa le comenzó a poner un alto a la señora en que se le acercara, pero nada más nos descuidábamos un poco la anciana ya estaba al lado de mi hijo. Poco después de que enfermara mi esposa, esta anciana visitaba la casa llevando comida para ayudarnos, un gesto amable de su parte, pero siempre era comida rancia, y con pésima apariencia. Y cuando mi esposa falleció, aquella anciana siempre se la pasaba por fuera de la casa, pareciera que estuviera esperando algo o a alguien.
No le di importancia, quien más me necesitaba en ese momento era mi hijo, por ello logre conseguir que mi trabajo lo desempeñara en casa de forma remota, así podría atender mi hijo para cualquier necesidad.
Lo malo de trabajar en casa y ser Padre soltero, es que no tienes un horario fijo para todo, se volvió una monotonía trabajar hasta altas horas de la noche y despertar de madrugada para llevar a mi hijo a la escuela, y fue uno de esos días en que estaba regresando de la escuela de mi hijo para encontrarme con una ambulancia fuera de la casa de la Anciana, ella había fallecido repentinamente. Les mentiría si les dijera que no sentí alivio, pues ya no estaría vigilándonos desde afuera, pero también sentí un poco de lástima pues hasta donde yo sabía no tenía familiares.
Y esa noche, mientras trabajaba…
Ya era bastante tarde, si no mal recuerdo pasaba de la Una de la mañana y yo aún estaba atorado en una serie de reportes, cuando de repente escuche un ruido en nuestro patio, se había escuchado que algo había movido los tendederos. Me levanté de mi lugar y fui a ver rápidamente por el ventanal que tenemos hacia el patio, encendí la luz más todos los tendederos estaban inmóviles. Me imaginé que quizás ya estaba cansado y que ya tenía que descansar, pero recordé que al día siguiente tenía que lavar, y además tenía que entregar los reportes finales para que tuviera oportunidad de hacer las cosas en casa. Fue cuando justo al sentarme volví a escuchar que algo había movido los tendedores otra vez, rápidamente me dirigí al patio y al encender la luz pude observar que uno de los tendederos se sacudía, pero más fue mi asombro al ver una lechuza blanca parada sobre él tejaban, quien me observaba detenidamente, pensé que la había encandilado con la luz del patio, pero este animal batió sus alas y se fue volando por encima de la casa. Me tranquilicé un poco al saber que se trataba de un animal, pero nunca me hubiera imaginado que se trataba de una lechuza.
Al día siguiente mi hijo me contó bastante emocionado que había soñado con su Mamá, quien le daba un abrazo, un beso y le decía que ella lo protegería. Yo tenía sueños similares donde mi esposa me visitaba mientras yo estaba en cama dormido y ella se sentaba a un lado mío. Podía verla igual que la última vez que la había visto con vida, pero siempre tenía un semblante triste.
Nuevamente, esa noche me encontraba trabajando tarde, había terminado de lavar las sábanas de las camas, me encontraba exhausto, cuando volví a escuchar nuevamente un ruido en el patio, me imagine que se trataba de la lechuza que había vuelto y con una escoba en mano fui a espantarla, pero al encender la luz no logre ver nada, pero pude escuchar ruidos detrás de las sábanas, y cuando estuve por salir para espantar a aquella ave la silueta de una persona encorvada apareció detrás de una de las sábanas, me aterre pues no me imaginaba que alguien se había logrado meter, abrí la puerta rápidamente y quite la sabana para ver quién era, pero no había ya nadie allí. Esto al principio me desconcertó, estaba seguro de que había visto a alguien parado detrás de las sábanas, busqué alrededor pero no encontré nada. Supuse que ya me encontraba muy cansado y estaba viendo cosas así que decidí irme a acostar con mi hijo.
Desde que mi esposa había fallecido, eran pocas las veces que dormía en la que era nuestra cama, prefería pasarme la noche dormido abrazando a mi hijo, me acosté a su lado y lo abracé para caer dormido rápidamente. Pero poco me había durado el gusto pues esa noche algo nos estaba observando.
Me sentía muy incómodo, podía sentir mucho calor, que tuve que hacer a un lado a mi hijo, pero mientras lo hacía un extraño olor llego a mí, aun somnoliento abrí los ojos y justo frente a mí había alguien que nos observaba. Dos enormes ojos con unos intensos colores brillantes y redondos me observaban dormir, yo no podía moverme, me sentía de algún modo hipnotizado, además no podía dejar de mirarle. Por más que intentaba sacudirme mi cuerpo no respondía. En ese entonces esa cosa se movió y se alejó dándome la espalda, pude ver que era algo de baja estatura y me di cuenta de que se trataba de la lechuza, y hasta que se perdió en la oscuridad pude recobrar mi movimiento corporal. Pero a la vez, fue igual que despertar de un sueño profundo, las cosas a mi alrededor ya podía percibirlas diferente. Es extraño explicarlo, pero pareciera que había despertado de una mala pesadilla. Al levantarme desperté a mi hijo para que se vistiera y fuéramos a la escuela, y al llegar los dos a la sala, me desconcerté al ver que el ventanal que daba al patio estaba totalmente abierto. No recordaba con claridad si la había cerrado o no, pero lo que más me inquieto es que ya con la luz del día, pude ver algunas plumas de ave tiradas en el piso.
Ya era viernes, mi hijo me había pedido desde hace tiempo pasar el fin de semana con su abuela, lo que me parecía conveniente, pues así podría yo trabajar en fin de semana y atender aquello que me estaba comenzando a molestar por las noches. Justo después de haber dejado a mi hijo con mi suegra, regrese a casa con la intención de cenar algo y ponerme a trabajar.
Pasaban de las 2 AM cuando desperté sobre mi teclado, sin darme cuenta había caído en un profundo sueño, la espalda me dolía por la posición en que había quedado dormido, por ello decidí ya irme a acostar, no se encontraba mi hijo en casa, así que decidí dormirme en el sillón de la sala. Recuerdo que esa noche se podía sentir bastante frío en el ambiente, pensé un par de veces en mejor irme a acostar al cuarto de mi hijo o al mío, pero me sentía tan cansado que no quería levantarme, fue en ese momento que escuché unos ruidos provenientes de la cocina. Escuche que se abrían las puertitas de la alacena y que buscaban algo dentro de la alacena, fue inevitable mi impulso de levantarme e ir a ver de qué se trataba, al acércame a la cocina, los ruidos se volvían más inquietantes, los platos se escuchaban que los movían entre sí, me asome en silencio y al ver que era lo que generaba el ruido mi cuerpo se quedó totalmente inmóvil. Allí estaba una persona totalmente inmóvil, se trataba de una mujer, pues la vi con una falda de flores, mantenía ambas manos sobre la repisa, no pude verle la cabeza con claridad, pues parecía que estaba encorvada, no sabía si se había percatado de mi presencia, se mantuvo en silencio varios segundos, yo me encontraba asustado y agitado, podía escuchar mi respiración tan fuerte que creo que eso delato mi presencia, aquella mujer giro la cabeza rápidamente y pude ver aquellos ojos brillantes que vi la otra noche. Sin pensarlo corrí hacia mi habitación, pude escuchar mucho ruido detrás de mí, podía sentir que en cualquier momento desde la oscuridad que aquella mujer me agarraría de la espalda. Cerré la puerta detrás de mí, puse el seguro e inmediatamente encendí la luz. Pude escuchar que de detrás de la puerta alguien caminaba en los pasillos y se paraba justo frente a la puerta, me mantuve en silencio unos segundos, aún estaba asimilando lo que había pasado, pensando en que alguien se había metido a la casa. Me agaché para asomarme debajo de la puerta y pude ver los zapatos de alguien muy pegados a la puerta, sea quien sea estaba justo frente a mí. Sin decir nada y en silencio me acerque al teléfono de casa que tenía en nuestra recámara, llamaría a la policía, pero justo al pegarme el auricular a mi oreja escuche unas palabras que aún me desconciertan.
– Yo paso por él – y colgaron. Esto me desconcertó, tanto por escuchar a alguien del otro lado de la línea, pero sobre todo porque se escuchó muy parecida a mi voz. Me asomé por debajo de la puerta y ya no vi a nadie. Tome el teléfono nuevamente y marque a la policía.
Justo cuando logré divisar los faros de la patrulla que se encontraba afuera de la casa, tuve el valor de salir de mi recámara, al abrir la puerta no vi nada extraño, ni nada inquietante, rápidamente corrí hacia la entrada de la casa para abrir la puerta.
Al parecer no faltaba nada, todo lo de valor estaba en su lugar, la cocina si presentaba desorden, y lo que me desconcertó fue haber visto el teléfono de la sala fuera de su lugar. Me recomendaron cerrar todo con llave, asegurar todo lo de valor y buscar otro lugar donde pudiera descansar, así que decidí esa noche ir a casa de mis suegros con mi hijo.
Llegue con ellos alrededor de las 5 AM, las luces de la casa de mis suegros estaban encendidas, toque y sorprendidos me dieron la bienvenida, allí en la sala sobre el regazo de mi suegra se encontraba mi hijo dormido, pregunte si había sucedido algo, y me dijeron que eso mismo ellos me preguntarían, pues hace unas horas yo les había marcado por teléfono y les había dicho que Yo pasaría por el niño, y que les había colgado. Le explique que no se trataba de mí, que al parecer algo o alguien se había metido a la casa, trate de explicarles todo lo que nos había pasado las noches anteriores, pero no sé si me creyeron en ese momento.
Ese fin de semana no me separe de mi hijo, a donde fuera siempre lo traía conmigo, y cuando tenía que salir algún lado y no podía llevarlo le tenía estrictamente dicho a mis suegros que no lo dejaran ir con nadie.
Una noche, acababa de dormir a mi niño, que cuando llegué a la sala a descansar un poco, mi suegra se acercó conmigo muy inquieta para comentarme algo que quizás en su momento sin haber vivido todo lo que pasamos, lo hubiera considerado disparatado, sin embargo, lo vi algo coherente. Me dijo que de donde ella venía, se daban mucho las historias de Nahuales, y que quizás aquella lechuza se trataba de uno de ellos, pues los niños eran los más susceptibles a caer en engaños y raptarlos, me pregunto si alguien había mostrado un interés especial por el niño en los últimos días, pero no recordé a nadie en ese instante y en cuestión de segundos recordé a la anciana que había fallecido hace unos días y de la insistencia de esta señora de pellizcarle los cachetes a mi hijo.
Esa fue nuestra base para comenzar a buscar ayuda, he buscado apoyo con curanderos o brujos, quienes han asistido a mi casa y la hemos recorrido toda mientras hacen limpias, me comentaron que fuera lo que haya sido, ya se había ido, pues no se sentían malas vibras en casa. Me dieron una serie líquidos para que los usara en las puertas, aplicarlos justo cuando salgamos y regresemos. Por otro lado, me habían recomendado buscar a una vidente quien me ayudaría a saber con más exactitud si había algo. Ella me comento que hubo una energía extraña en casa, pero ya no la percibía más, sin embargo, no podía asegurar que se haya ido para siempre y que esta podía regresar, pero podía sentir rezagos de esa energía y que pertenecía a una persona ya anciana, incluso me aseguro que podría tratarse de alguien que buscaba dañarnos. Me dio una serie de recomendaciones, pero no pudo hacer más.
Ya habíamos pasado un par de semanas en la casa de mis suegros, por lo que decidí que era hora de que regresáramos a casa, mi suegra me aseguro que tenía la puerta abierta por si algo llegaba a suceder otra vez.
Sigo sin separarme de mi hijo, mi escritorio lo moví a su cuarto, y trabajo a un lado de él, este jugando o haciendo la tarea, dormido o viendo la televisión, sigo a un lado de él. Sin embargo, una noche mientras dormía y yo trabajaba ya tarde, pude escuchar nuevamente que en la cocina se escuchaban ruidos muy similares a los que yo había escuchado antes. Sin el valor de asomarme, cerré rápidamente la puerta de la habitación de mi hijo, encendí la luz y me mantuve a un lado de él hasta que aquello que provocara los ruidos se fuera.
He seguido las recomendaciones que me dio la Vidente, nos conseguimos medallitas exorcizadas, las fragancias que me dieron los curanderos las impregne tanto en la puerta de la casa como en las habitaciones de la casa, considero que esto ha ayudado a retrasar que aquello se acerque a nosotros.
Nos hemos tenido que salir nuevamente de aquella casa, pues aquello se estaba acercando más y más al cuarto de mi hijo, que me han recomendado vender la casa y olvidarme del problema, pero presiento que a donde vayamos aquello nos seguirá, espero puedan aconsejarme para saber qué puedo hacer.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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