La Mujer con Cara de Cerdo Historia de Terror

La Mujer con Cara de Cerdo Historia de Terror

Soy trabajadora del Tren ligero de Guadalajara, soy del departamento de limpieza, parte de mi trabajo como el de mis compañeras es mantener los vagones del tren limpios al final de los recorridos para su uso temprano al día siguiente La Mujer con Cara de Cerdo Historia de Terror. Últimamente, me ha tocado trabajar en el turno nocturno debido a que la nueva línea del tren ligero se usa bastante que parte de mis compañeras han tenido que ser transferidas a esa Línea. Quedando solamente una compañera y yo en la estación Tetlan de la Línea 2.
Ya en la noche, cuando concluimos la limpieza, aprovechamos la última corrida para regresar hasta el centro de la ciudad, siempre nos acompañamos para mayor seguridad, aunque una no haya terminado sus labores la otra le ayuda y así poder viajar de vuelta juntas.
Una noche lluviosa, terminamos ya muy tarde, apenas alcanzamos a subirnos a la última corrida, y como de costumbre no quedamos hasta el fondo del vagón. Sabíamos que sería un recorrido largo, por ser la última corrida, no subía casi nada o nada de gente, el chofer del tren no iba rápido y se tomaba su tiempo en cada estación por si alguien llegaba apenas a tomarlo. Ya que desde Tetlan hasta el centro de la ciudad nos separaban diez estaciones, si era un trayecto largo.
Todo era como cualquier día después de trabajo, mi compañera me decía que se encontraba bastante cansada, y que llegaría a descansar a su casa, por mi parte aproveche que no había gente y subí las piernas a los asientos de al lado. Todo transcurrió tranquilamente, llegamos a la siguiente estación donde el tren espero un par de minutos, sonó el timbre de advertencia antes de cerrar sus puertas y hecho a andar.
Yo ya estaba cabeceando, cuando llegamos a la tercera estación, al abrirse las puertas del tren una mujer subió justo a la mitad del tren, se mantuvo en pie a pesar de que había asientos disponibles. Mi compañera y yo no le dimos tanta importancia, el tren aún esperaría más pasajeros y podíamos seguir durmiendo, sin embargo, escuche un ruido extraño, como si algo se estuviera arrastrando, al abrir los ojos observe a aquella mujer que al andar comenzó a arrastrar su pierna izquierda, fue su rostro el que me inquieto bastante, moví la pierna de mi compañera que ya estaba prácticamente dormida, le señalé discretamente a la señora que arrastraba el pie.
Ambas la observamos extrañadas, en el rostro de aquella mujer, pareciera que se encontraba deforme, su nariz parecía aplastada, tenía la boca abierta, como si no pudiera cerrarla, pues jadeaba al andar, estaba vestida con un vestido largo de flores de color negro, solo tenía un zapato y con el pie que arrastraba la media la tenía arañada. Mi amiga se llevó la mano a la boca, pues a pesar de lo retirado que estábamos podíamos ver como su rostro desfigurado, esa mujer nos observaba desde la mitad del vagón.
El tren cerró sus puertas y comenzó su andar, y a pesar que por el movimiento del tren provocaba que se tambaleara, no se caía, la mujer se acercaba lentamente hacia nosotras. La miré más detenidamente al rostro, percibí que nos sonreía, o eso intentaba, pues de su boca una serie de ruidos grotescos comenzaron a salir, era como si intentara decir algo. Me llegué a sentir incómoda, desvié la mirada pues me comenzó a dar miedo. Me percaté que mi compañera aún la observaba, no le quitaba los ojos de encima, fue cuando los sonidos que hacia esa mujer me hicieron recordar los sonidos de un cerdo, comenzó a ser irritante, lo escuché como si se tratara de un cerdo al cual estuvieran matando. Chillaba horrible. Le di un pequeño golpe en la pierna a mi compañera con mi mano, mientras que con la otra me tapaba el oído. Fue como si ella despertara de un trance, parpadeo rápidamente y me miro. El tren llegó por fin a la siguiente estación, se abrió la puerta a un lado de la mujer con cara de cerdo, y arrastrando el pie se dirigió hacia la salida del tren.
Al verla salir, respiramos profundo, el tren cerró sus puertas, y por la ventana trasera del tren observé como dejábamos atrás a una mujer parada a la orilla de las vías, se encontraba inmóvil, así fue como la perdimos de vista.
Mi compañera y yo tomamos aire, nos reímos con nervios, platicábamos de lo que había sucedido, era como si cada una hubiéramos visto algo diferente. Mientras que yo le había visto la nariz aplastada mi compañera me decía que alcanzó a ver como un par de colmillos sobresalían de su boca. El Tren prosiguió su camino, y al llegar a la siguiente estación abrió las puertas, fue cuando un grito aterrador se escuchó en toda la estación, las luces comenzaron a parpadear, a la vez que las luces del tren también, mi compañera y yo bien sabíamos que el Tren ligero sin electricidad no avanzaba más, Las puertas se cerraron de forma intensa que retumbó en todo el tren. Ambas nos quedamos en silencio, el tren comenzó a andar como si nada hubiese pasado, sin embargo, las luces seguían parpadeando.
La velocidad del tren se incrementó, pensé que el chofer ya quería llegar a la estación central de Juárez para guardar el tren, y al llegar a la estación siguiente y detenerse abrió nuevamente las puertas, mi compañera recogió sus cosas y me comentó que ya estaba cansada, que mejor pediría un taxi desde allí, y justo cuando estaba por bajar, el timbre de advertencia de que las puertas ya van a cerrar sonó, mi compañera se sentó con mochila en mano, fue cuando una mujer ingresó al tren, justo a un costado de nosotras, se trataba de la misma mujer con la cara de cerdo, las puertas se cerraron justo después de que el pie arrastrado se metiera. El tren avanzó nuevamente, la mujer se acercó a uno de los asientos contiguos a la de nosotros, me senté a un lado de mi compañera. Ambas veíamos a aquella mujer que encorvada sobre uno de los asientos nos observaba, pude observar mejor su rostro, era como un hocico de un animal. Pude ver los dientes salir de su rostro, comenzó a emitir un ruido espantoso, ambas nos tapamos los oídos, yo ya me encontraba temblando.
¿Se le Ofrece algo? – Le preguntó mi compañera, la mujer parecía sonreír, pero no nos contestó. Fue en ese momento cuando mi compañera se percató que ya habíamos llegado a la penúltima estación, me tomó de la mano y nos sacó del tren en cuanto este abrió sus puertas. Salimos ahuyentadas por aquel sonido, voltee para ver donde se encontraba aquella mujer, se encontraba de pie observándonos mientras que el Tren aún seguía con las puertas abiertas. Mi compañera me jaló hacia las puertas eléctricas, tras tropiezos y caídas salimos de allí. El tren hizo sonar el timbre de advertencia, cerró las puertas y avanzó con aquella mujer aun observándonos.
Al salir de la estación, pedimos parada al primer taxi que vimos. Ya en casa de mi compañera no sabíamos si lo que habíamos visto fue algo real, fue cuando me percaté que no traía conmigo mi mochila. Mi compañera me dijo que mañana la procuraríamos con el chofer, quien deja el tren en la estación central y hace su última vuelta de revisión. Fue cuando nos dimos cuenta de que quizás se vaya a encontrar con aquella mujer.
Por más que llamamos a nuestro compañero, nadie contestó, por ello esperamos a que nada hubiese pasado y verlo el día siguiente.
Por la mañana al llegar a la apertura, nos acercamos rápidamente al Centro de Operaciones, donde nos encontramos con el Chofer que manejó el tren la otra noche. Se había encontrado en el último vagón mi mochila, la reconoció y pensó que la procuraría temprano, por ello también se encontraba allí. Entre mi compañera y yo decidimos contarle lo sucedido, al principio no podíamos aclarar las ideas y contarle, pero conforme llegábamos al punto que tuvimos cerca de nosotros a aquella mujer fue cuando él nos interrumpió.
“Creo que se encontraron con la Mujer que se cayó a las vías del tren hace ya algunos años, desafortunadamente, la señora al esperar el tren, perdió el equilibrio justo cuando pasó el tren, quedo totalmente aplastada del rostro, su cuerpo quedó atorado entre el Tren y la barda, creo que no falleció al instante, aún se escuchó un grito muy desgarrador justo cuando el tren se había detenido, al poco rato confirmaron su muerte, fue cuando tuvieron que mover el tren a la siguiente estación para poder sacarla de donde se había caído, al parecer era una vagabunda de por los rumbos de Belisario Domínguez, nadie reclamó el cuerpo en el Anfiteatro, ¿No le hablaron verdad?”
Mi compañera se quedó pasmada, y antes de que yo dijera algo, ella respondió rápidamente con un NO.
“Qué bueno, dicen que, si le preguntas algo, te seguirá hasta que ocupes su lugar”
He pensado en ofrecerle una misa a la señora, mi compañera me ha comentado que la sigue viendo en sueños y que en ellos le habla. Yo por mi parte cuando cierro los ojos, la puedo ver frente mío, de algún modo presiento que nos pidió ayuda, desde ese entonces, procuramos apresurarnos más en nuestro turno nocturno y cuando nos tenemos que regresar en la última corrida del tren, procuramos irnos con el chofer en la cabina… es cuando me ha tocado verla, cuando llegamos a la estación donde perdió la vida esa mujer, esperando el tren parada al filo de las vías y aún puedo ver su rostro que se asemejaba al de un Cerdo.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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