La Bruja Y Sus Gallinas Negras Historia de Terror

La Bruja Y Sus Gallinas Negras Historia de Terror

Siempre he tenido la inquietud de expresar mi historia, quizás no les haya pasado a muchos, o aquellos que les hayan sucedido, se identificarán conmigo. Pues es casi una ley que los abuelos amen con locura a sus nietos, sin embargo, creo que mi Abuela me quería muerto desde mucho antes que yo naciera… Y hoy en día tengo la fortuna de contarles lo que sucedió La Bruja Y Sus Gallinas Negras Historia de Terror.
1985
Mi Madre se encontraba cerca de darme a luz, ella fue hija única de un matrimonio que se conoció en Cd Hidalgo, Michoacán. Cuando mi Abuela se había enterado de que yo nacería, le decía a Mi Madre que se tomara ciertos Tés, que ella misma preparaba, según le decía, era para sacar la frialdad de la espalda, MI Madre sin saber se los tomaba, hoy en día a lo que me cuenta mi Madre que estuvo a punto de abortarme varias ocasiones. Cuando mi abuela tenía oportunidad le daba más cosas a mi Madre a tomarse, ella ya no las aceptaba. Se negaba. Mi Padre comenzó a llamarle a escondidas la Bruja, un sobre nombre que a mi Madre nunca le pareció, sin embargo, este fue un sobre nombre que mi Abuela se ganó conforme pasaron los años.
1995
Vivíamos en Morelia, Michoacán, nos encontrábamos a una hora de la casa de mi abuela, y cada cierto tiempo le dábamos una visita. A mí no me gustaba ir, siempre odié ir a esa casa, Nada más llegábamos y las Gallinas que tenía en las jaulas se ponían como locas. Incluso puedo casi jurar que un día que estaba viendo las Jaulas, una de las gallinas me veía fijamente, que cuando intenté acariciarla ella me picaba, sus ojos fueron los que más me llamaron la atención, pues no me quitaba la mirada de encima. La Casa era grande, por dentro podrías encontrar varias habitaciones, siempre bajo candados y de las cuales yo solo conocía dos, la que nos prestaba cuando íbamos de visita, y la cocina con el comedor. El patio era grande, y sobre una piedra, allí se encontraba siempre atento un enorme gallo negro.
Era demasiada casa para mi Abuela, mi abuelo había fallecido años atrás, lo encontraron tirado en medio de una habitación, nunca se supo el motivo preciso de su muerte, todo había quedado en un fallo al corazón.
Sin embargo, a pesar de que yo me negué, tuvimos que ir un fin de semana a quedarnos a dormir, pues mi Abuela le había hecho saber a mi Madre, que no se sentía del todo bien. Mi Madre supuso que se trataba por el aniversario del fallecimiento de mi Abuelo, por ello fuimos a visitarla, a lo que mi Madre tuvo la grandiosa idea de quedarnos a dormir y regresar al siguiente día a Morelia.
No recuerdo la razón, pero Justo al dar las 6 PM de día sábado, Mi Padre tuvo que regresarse a Morelia, mi Madre siempre le daba angustia de que mi Padre manejara solo en carretera y de noche, a lo que decidió regresar con él encargándome con mi abuela. Ella no aceptó de forma inmediata, simplemente blasfemo en voz baja y se fue a su cuarto. Por más que le pedí a mis Padres que me llevaran me dijeron que NO, comentando que ya me hacía falta tiempo para pasar con mi Abuela. Mi Padre me llevó al cuarto donde nos quedaríamos a dormir y me hizo sentarme en el sillón que estaba frente a un televisor, lo encendió y me dijo que cuando menos lo piense ya estarían de regreso antes de las 10 PM.
En todo momento me mantuve sentado en el sillón, nunca fui a ver a mi abuela, así pasarán comerciales no me movía de mi lugar, fue cuando escuché como alguien tocaba la puerta de la entrada de la casa, como era de metal la puerta el sonido de alguien tocando era fuerte, apenas eran las 7 PM cuando me asome y no vi que mi Abuela fuera a abrir, fue cuando llegue percibir un olor de algo que mi abuela estaba preparando en la cocina había olvidado que tocaran la puerta por aquel olor delicioso. Nuevamente, alguien volvió a tocar, pero ahora con más intensidad. Corrí abrir la puerta y mirar quien era. Jale el pasador y sin abrirla por completo me asome un poco para ver de quien se trataba. Un hombre vestido de negro con un cigarro en mano me veía, me recordó mucho al Catrín que aparece en la Lotería. Me pregunto por mi abuela, a lo que tarde mucho en contestarle, y antes de que gesticulara alguna palabra la voz de mi abuela sonó desde el Pasillo.
“Ábrela la puerta Gordo, a Este hombre jamás se le debe negar el acceso” – Obedecí rápidamente abriéndola por completo fue cuando lo pude observar más detenidamente.
“Hazte a un lado Gordo, con enorme figura no podría pasar nadie “- Me dijo mi abuela insultándome otra vez, yo veía como ella disfrutaba insultarme por mi apariencia física. Me hice a un lado y este hombre paso, a mi Abuela le cambio el semblante de forma inmediata, era como si hubiera visto a alguien muy importante. Lo Paso directamente hacia la cocina, fue cuando recordé aquel olor que había percibido. Me invadió la curiosidad que después de cerrar la puerta de la entrada en vez de irme a mi cuarto decidí aventurarme a la cocina. Me asomé por el Ventanal, pude verlos a ambos conversando, aquel hombre solo se dedicaba a escuchar a mi Abuela hablar, cuando de repente el hombre se levantó y mi abuela lo invito a otro cuarto. Era mi oportunidad tenía que ver que estaba cocinando mi abuela para cenar. Entre a la cocina, coloque un banquito frente a la estufa y levante la tapa de la olla. Al principio me costó trabajo comprender que era lo que veía, era un caldo negro, el cual ya estaba hirviendo. No sabía de qué podía ser pues de tan oscuro que estaba no identificaba que cocinaba mi abuela, sin embargo, olía muy rico. Tome el cucharón que estaba a un lado con el que mi Abuela meneaba el caldo, y después de revolverlo varias veces logre sacar lo que estaba cocinando, dos cabezas de Gallinas de color negro salieron del cucharón, una de las cabezas aun con los ojos abiertos, vi cómo me observaba y juro por Dios, que cerro y abrió los ojos. Me espanté tanto que solté el cucharón y la tapa, estos cayeron al piso haciendo bastante ruido. Tenía que esconderme, si mi abuela me pillaba allí, seguro me castigaría, o algo peor. Vi la mesa y me escondí debajo de ella, el mantel largo me ayudaría en algo. Ya me encontraba algo agitado, aún seguía exaltado por lo que había visto, fue cuando escuché que mi Abuela había llegado. Observo el cucharón y la tapa en el piso y las levanto. Yo podía ver sus piernas arrugadas y velludas, algunas canas sobresalían de ellas, se quedó quieta unos momentos y comenzó a decir…
“Gordo, ven a jugar, Gordo sal a jugar” – Ella jamás me había invitado a jugar, camino por la cocina repitiendo lo mismo, yo trataba de guardar silencio, pero aún me sentía algo agitado. Salió un momento de la cocina, lo que me ayudo a recobrar el aliento, pero no duro mucho pues vi algo que aún recuerdo fijamente. La pata de una cabra descendió por arriba de la mesa, yo podía ver por debajo del mantel como si arriba de la mesa una cabra hubiera estado allí, pero justo después la pata de lo que parecía ser un gallo se posó también en el piso. Frente a mí había algo parado, algo que tenía una pata de cabra y una de gallo. No sabía que era aquello. Fue cuando la voz de mi abuela volvió a sonar ya más cerca.
“Gordo ven a jugar conmigo”. La risa de mi Abuela sonó muy cerca, aquellas patas que estaba frente mío, comenzaron a caminar alrededor de la mesa hasta llegar detrás de mí yo las veía atento y sin darme cuenta mi Abuela ya me observaba pues se había agachado. Yo aún no me daba cuenta, veía las Patas paradas frente a mí cuando la mano de mi abuela me tomo fuertemente y me saco de allí.
“Te estoy hablando Gordo estúpido, porque no le respondes a tu Abuela” – Me jaloneaba fuertemente, aún puedo recordar aquel dolor de cómo me había apretado. Y Cuando me termino de sacar de debajo de la mesa, volteé a ver que era aquello que se encontraba parado allí y vi aquel hombre vestido de negro que muy serio me observaba como me sacaban de la cocina. Me llevó al cuarto, me dijo que no me quería husmeando por allí, y que faltaba poco para que viniera por mí aquel hombre. Me dejo allí solo temblando de miedo. Decidí no quedarme en ese cuarto, no quería ver o esperar que ocurriera algo con mi abuela y sobre todo con aquel extraño hombre. Salí de la casa, fuertemente cerré con fuerza la puerta de la entrada para que supiera aquella bruja que no me quedaría en casa. Sin embargo, no tenía a donde ir, me senté en la entrada de mi casa a esperar que llegaran mis Padres.
Ya eran casi las doce, lo recuerdo bien pues vi la hora en mi reloj encendiendo la luz amarilla que traía, yo me moría de frío, pensé que tenía que regresar adentro no tenía de otra, y justo cuando estuve por tocar la puerta vi el Automóvil de mis Padres llegar.
Mi Padre se exaltó tanto al verme solo allí afuera parado que le dijo a mi Madre que nunca más volvería a dejarme solo con esa Mujer, y que no tenía intenciones de quedarse menos a dormir. Sin chistar, les platiqué lo que había pasado hace unas horas. No sé si me creyeron, sobre todo la parte del hombre con patas de Cabra y Gallo, pero de algo estaba yo seguro, aquel hombre aún estaba allí adentro pues en todo momento en que me quede sentado allí, nadie salió de la casa. Entramos los tres a la casa, para encontrarnos a mi Abuela dando de comer a sus Gallinas. MI Madre regañó a mi Abuela, y le pidió que no metiera extraños mientras que yo estuviera solo con ella, a lo que ella dijo…
“Siempre hemos estado solos, nadie se ha metido a la casa” – Y sonará extraño, pero no había nadie más allí. Supuse que se encontraba escondido en alguna habitación, pero como siempre, estas tenían llave.
2020
Pasaron ya muchos años en los cuales no visitamos a la abuela, si se mantenía contacto con ella, sin embargo, fue menos conforme paso el tiempo, mis padres me escucharon al decirles que yo Ya no quería regresar con la abuela más.
Sin embargo, desafortunadamente perdimos a mi padre hace un par de años a lo que yo quede al cuidado de mi madre y un día una llamada telefónica de parte de mi abuela Le pedía nuevamente su ayuda. Mi madre al no poder ir a cuidar a mi abuela me pidió como un gran favor que yo vaya a darle un último vistazo, una última visita, esto al principio no me agrado, pero ya era yo mucho más grande y creo que podía soportar estar allí a lo mejor unas horas, pero eso sí le advertí a mi madre en el primer insulto o agresión que me diera mi abuela yo me regresaría.
Sin esperar más al día siguiente, me dirigí a la casa de mi abuela, pensé que en cuanto me viera se alegraría de ver cómo había crecido y que ya era yo una persona muy diferente, aún estaba algo subido de peso, pero ya era una persona totalmente distinta a la que había visto antes. Toque la puerta un par de veces, más no habría nadie la puerta, así del otro lado comencé a escuchar cómo alguien se acercaba lentamente. Recordé aquellos pasos que había escuchado mientras me escondía debajo de la mesa cuando era pequeño, esos pasos aún los tenía presentes en mi memoria. Abrieron la puerta y allí estaba ella encorvada apoyándose por un bastón, me vio de pies a cabeza y sin alegrarse simplemente blasfemo, pero ahora en voz alta, dejándome pasar.
La casa por dentro no había cambiado, solo las habitaciones ya no tenían llave, estas se encontraban abiertas completamente y mientras andaba por el pasillo pude ver algunas de ellas por dentro, en una de ellas había muñecas, bastantes muñecas, en otra parecía ser que había semillas o granos no identifique muy bien de cuáles eran, pero pensé que eran para darle de comer a sus animales, pasamos por el cuarto en el cual nosotros nos quedamos dormir, y a un lado de la cocina, esta no había cambiado en nada, pero algo era seguro, no se había limpiado en nada la casa durante mucho tiempo., mientras que mi abuela se dirigía hacia su habitación yo fui a ver como se encontraban los animales, pero para mi sorpresa ya no había ninguno, solo aquel gallo estaba muerto sobre una piedra, como si mi Abuela lo hubiera dejado allí solo y morir.
Fui a ver cómo estaba la abuela me dirigía hacia su cuarto, toque un par de veces antes de abrir la puerta, Fue cuando observé a mi abuela acostada en su cama, respiraba con dificultad no podía abrir bien la boca me acerqué con ella y le pregunté si podía ayudarle en algo fue cuando escuché que de su voz provenían palabras que no comprendía era como si estuviera hablando en otro idioma, como si fuera ruso o chino, no lo sé y se escuchaba muy diferente como si estuviera hablando con eco, no comprendí qué es lo que estaba pasando, busque rápidamente un vaso de agua y se lo di, pero ella me golpeó la mano arrojándolo hacia el otro lado entonces justo cuando iba a buscar su medicamento me tomó del cuello y me dijo
“Te lamentarás por haber venido a este mundo, serás tú quien se va a ir en vez de mí”
Me soltó y siguió tosiendo, giró la cabeza y vomito algo raro, era de color negro, y cuál sería mi sorpresa que se trataba de una cabeza de gallina negra, busque un pañuelo para que se limpiara, pero ella me seguía golpeando las manos no quería que la cuidara, así que decidí dejarla sola, si tanto quería pelearme ella se quedaría sola, le di la bendición, pero como si le hubiera echado ácido comenzó a retorcerse, salí asustado de la habitación para quedarme en el pasillo, busque mi celular y marque al doctor para que vinieran a verla.
Al terminar la llamada, comencé a escuchar una serie de pasos provenientes del pasillo me asomé y pude ver que aquel hombre que había visto cuando yo era pequeño, se encontraba intacto como si los años no hubieran pasado por él, caminaba lentamente hacia donde me encontraba yo, vestía aún de negro su pata de cabra y de Gallo eran inquietantes.
“Tu abuela tiene algo que pagarme, ya lo hizo con su Esposo y me ofreció que te llevara a ti, si deseas salvar a tu abuela, podre dejarla vivir y perdonarla por comerse a mis gallinas” – No llegue a comprender del todo aquello que dijo, pero si me imagine que mi Abuela quería ofrecerme a aquel ser frente a mí.
“No tengo ni idea de quien seas, o si eres algún cliente de mi Abuela no me interesa, pero si te aviso una cosa, de mí no obtendrás nada.” – Acto seguido pase de largo a un lado de aquel hombre, trate de empujarlo, pero no pude tocarlo.
Me dirigí rápidamente hacia donde había dejado mi maleta, escuché nuevamente como aquellas pisadas sonaban en el pasillo así que tomé rápidamente mis cosas y corrí hacia la puerta, no me importó si mi abuela se estaba muriendo o algo le pasaba, en ese momento el grito de mi abuela se escuchó por la casa, su voz nuevamente distorsionada, como si hablara en otro idioma y justo cuando abrí la puerta sentí como una extraña sensación me comenzó a jalonear tirándome al suelo mi pierna derecha se comenzó a levantar sobre mí y como si alguien me estuviera jalando desde sus hombros, me arrastró hacia la casa yo forcejeaba como si estuviera pateando hacia algo invisible sentí que de algún modo estaba ganando porque me estaba soltando, pero los jalones eran más y más fuertes cada vez cuando se recuperaba Di una última patada y pude sentir como si hubiera golpeado a alguien me soltó y corrí hacia la puerta nuevamente saqué mis cosas y Salí de allí dejando la puerta emparejada para ya no volver más
Llegué con mi madre mi intención de platicar con ella y decirle lo que había sucedido, sin embargo, justo el momento en que abrí la puerta ella se encontraba al teléfono pensé que era mi abuela que de alguna forma se estaba quejando de lo que estaba pasando mi madre colgó el teléfono me miró y me dijo:
“Me acaba de hablar un vecino de tu abuela, ya falleció, la puerta estaba abierta y entraron para ver si algo había ocurrido, pero la encontraron en la cama acostada al parecer se había ahogado con algo que había comido, sin embargo, traía un fuerte golpe en la cara, como si alguien la hubiese pateado”
Decidí no contarle nada a mi mamá, decidí guardar el secreto, Ella tenía que quedarse con el recuerdo de su Madre como lo tenía, no como la veían los demás o yo.
2021
Hoy en día, la casa fue mandada a demoler, el terreno fue vendido a otra persona, y decidió demolerla, fui a ver como esta casa que tanto odié se caía en pedazos. Y mientras que yo estaba allí observando, mi Madre había ido a ver a mi Abuela a su tumba.
Cuando me reencontré con mi madre, le pregunte si mi abuela de algún modo había sido extraña o rara antes de que yo naciera a lo que me contesto algo que no me esperaba.
“Cuando aún no había nacido yo, tu abuela tuvo varios abortos, los doctores le dijeron que se hiciera a la idea de que no tendría jamás bebes, esto le afecto a tu abuela, que adquirió mucho odio y resentimiento a la Religión Católica, lo cual provoco que buscara otras alternativas, y si no mal recuerdo me comenzaron algo que ella platicaba a los demás, pues dicen que un hombre vestido negro le dijo que podía darle lo que ella tanto quería, pero había una condición, tenía que cuidar sus animales, eso sí… si el último animal que tuviera a su cuidado moría, tendría que darle algo a cambio, como forma de pago, y de no recibirla sería el alma de tu Abuela lo que se llevaría”
Después de lo que me dijo mi Madre, se rio y me comento que eran puros cuentos, que yo de hecho me aceraba a las jaulas, pero no había nada, pues mi Madre me podía casi jurar que nunca había habido animales en esa casa.
Ahora que hago memoria, yo era el único que se acercaba a las Jaulas, no recuerdo que mis Padres se acercaran allí, y pensándolo mejor, el último día que vi a las gallinas fue cuando vi ese caldo de gallina negra hervir sobre la estufa.
Creo que desde en ese entonces, mi abuela, o mejor dicho esa Bruja, buscaba un poder similar al que el Diablo tenía, pero le fue cobrado conforme paso el tiempo hasta ya no poder pagarle.
El trato que había hecho mi abuela con el Diablo vino de un fuerte deseo de tener una familia, y la verdad es que yo no hubiera nacido sin ese trato, de alguna forma y por donde lo vea, las cosas más oscuras, o los deseos más oscuros de la vida, pueden ser bendiciones.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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