La Bruja De Mi Vecindad

La Bruja De Mi Vecindad

A lo largo de mi vida, he vivido varias experiencias paranormales, y hoy quisiera platicarles una de ellas que en lo particular marcaron parte de mi infancia. y no es para menos, pues quienes la vivimos nos dejó marcas de por vida, quizá unas físicas y otras emocionales, no ha sido fácil, pues hemos tenido que aprender a vivir con ello que nos ocurrió.
Nos sucedió a mi hermano, a un amigo y a mí, cuando éramos pequeños y nos quedamos solos en casa, yo tenía si acaso los once años, los mismos que mi amigo, y mi hermano menor apenas había cumplido los  nueve años.
vivíamos en una vecindad, la cual poco a poco se estaba quedando vacía, ya había muy pocas personas en el lugar, nosotros éramos los únicos niños de la vecindad, y recuerdo que esta, ya se estaba cayendo a pedazos, era una de las razones por las cuales también los vecinos fueron dejando el lugar para irse a vivir a otra zona.
Pero mudarse no es nada fácil, ni nada barato. Por ello nosotros no teníamos a donde ir, además vivíamos solo con el salario que ganaba mi Mamá cortando cabello en un instituto del centro de la ciudad de Guadalajara. Nosotros no éramos exigentes, sabíamos las limitaciones con las que contábamos y que no había muchos recursos, y cuando Mamá tenía que salir a trabajar, no había con quien encargarnos o a quien le pagara para que nos cuidara.
nos dejaba a nuestra suerte, era cuando teníamos la oportunidad de invitar a nuestro amigo a jugar a escondidas a la casa, nunca fue del agrado de mi Madre, pues decía que era una mala influencia. Si no mal recuerdo, a él le llamábamos Charly y él vivía también en la vecindad en otro de los cuartos más retirados a nosotros, ya éramos los únicos niños, nos llevábamos bastante bien, aunque a mi Madre le pesara.
Cuando Charly llegaba a la casa nos divertíamos bastante, ya sea brincando en la cama o jugando a las escondidas.
fue en uno de estos juegos, que descubrimos algo que mi Mamá tenía muy oculto. se trataba de una tabla Ouija, la cual la tomamos sin permiso y jugábamos sobre ella realizando preguntas estúpidas o carentes de sentido. Y cuando menos lo esperé, Charly tomo la Ouija y nos preguntó a nosotros si ya sabíamos sobre la Bruja que vivía en la planta alta. Hasta donde yo sabía, la planta alta ya había sido desalojada desde hace tiempo, y no se podía vivir en ella, debido a que ya tenía tiempo de abandonada. Charly nos comentó que, sí había alguien. pero nadie la veía debido a que se trataba de una Bruja y solo se dejaba ver cuando algo tenía que hacerte. Ciertamente, me sentí aliviado de no verla nunca.
pero no noté que mi hermano era quien más mal la estaba pasando. Charly nos comentó que quería probar seriamente la Ouija. La colocó sobre la mesa y preguntó lo siguiente:
¿Quién vive en la planta Alta de este cuarto? – La Ouija no se movió al principio, Charly y yo éramos los únicos que mantuvimos las manos sobre la flecha.
y cuando estuvimos a punto de desistir, la flecha se empezó a mover por sí sola. mi hermanito pequeño corrió hasta el otro extremo de la sala de lo asustado que estaba, la flecha apuntó a una B, para después desplazarse a una R.. Charly estaba leyendo lentamente lo que la flecha apuntaba, y en cuanto llegó a la U, me imaginé lo peor. quité las manos inmediatamente, a lo que Charly me regañó diciéndome que eso no se tenía que hacer. En Ese momento la puerta del patio se cerró fuertemente, lo que ocasionó un fuerte sobre salto en los tres. Corrí para asomarme porque se había cerrado así de fuerte, y puede ver que una fuerte tormenta se acercaba. Les dije que solo fue el viento y le pedí a Charly que ya se tenía que ir, pero me di cuenta de que aún no quitaba la mano de la flecha.
– No me puedes dejar así – Dijo Charly, quien me veía apurado, se notaba que ya estaba asustado, le comenté que ya sabíamos lo que diría, pero él insistió en que no teníamos que dejar a medias una respuesta. A regañadientes me acerqué para terminar la respuesta, siendo que mi hermano pequeño me pidió que no lo hiciera. Al poner mis manos sobre la flecha, esta comenzó a moverse hacia la J para después moverse hacia la letra A.. allí se dejó de mover. Le dije que ya había quedado y que era hora de que se retirara. se levantó y al darse la vuelta para salir de la casa, a través del vidrio difuminado de la puerta de la entrada, se podía observar un bulto parado enfrente. Los tres nos quedamos helados observando aquella figura. Mi hermano gritó diciéndonos que ya la habíamos invocado. Le dije que no se preocupara, pues no tenía por qué entrar, no lo podría hacer pues la puerta tenía el seguro puesto. Pero esta empezó a abrirse lentamente. No la pensamos ni dos veces, y nos fuimos corriendo al cuarto de mi Mamá. Cerré la puerta, Charly y mi hermano se escondieron debajo de la cama de Mamá mientras yo me quedaba sosteniendo la puerta, todo estaba en silencio y en un segundo se escucharon unos pasos arrastrándose dentro de nuestra casa.
Me agaché, y por debajo de la puerta pude ver que había alguien descalzo caminando. Sus pies eran negros, las uñas de cada dedo eran largas y retorcidas, y se dirigía hacia donde estábamos nosotros. Ya sabía dónde nos encontrábamos. Me alejé de la puerta gateando y les dije que se estaba acercando.
busqué a mi alrededor donde esconderme, y noté que el clóset tenía espacio suficiente. me apresuré para acomodarme y cerrar las puertas, pero vi que mi hermano salió debajo de la cama y se quería meter conmigo. Charly al notar que se quedaría solo también salió debajo de la cama y corrió hacia el clóset.
pero fue en ese instante que aquella Bruja abrió la puerta de un fuerte golpe similar al que sucedió con la puerta del patio. Pude verla, tenía un velo negro cubriéndole el rostro, era de mi tamaño, y sin esfuerzo alguno y sin tocar a Charly lo empezó a jalar de una pierna, hasta tenerlo frente a él.
Charly se tapó los ojos, gritaba por su Mamá al igual que nosotros dos, entonces la bruja nos gritó a los tres, y al mismo tiempo un estruendoso relámpago provocó que la luz se fuera, y a su vez aquella bruja también. No dejábamos de llorar, nos encontrábamos muy asustados, mi hermano no me soltaba, su rostro lo tenía metido entre mi camisa. Así nos quedamos varios minutos o quizás una hora, hasta que llegó mi Madre y nos vio allí, Charly estaba boca abajo aun llorando en el piso, no quería moverse, y nosotros dos metidos en el clóset. Mi Mamá levantó del piso a Charly y vio que estaba muy pálido, pidió ayuda a la Madre de Charly que por suerte recién acababa de llegar de trabajar. Nos preguntaron que había ocurrido, pero ni mi hermano, y ni yo podíamos hablar de forma coherente, Charly se había quedado petrificado del miedo y no decía ni una palabra.
Más tarde, cuando todo estaba más tranquilo, me acerqué con mi Madre para platicarle lo que nos había pasado. ella no me creyó por su puesto, pero si me dijo que Charly no estaba hablando para nada, y eso era muy serio, se había quedado mudo y no podían hacer que dijera algo. Mi Hermano se comenzó a aferrar a una frazada y un muñeco de peluche, él decía que le daba fuerza y valor. Fue cuando mi Madre se convenció de lo que le había contado.
Mi Madre entonces quiso realizar una limpia para mi Hermano, decía que el mal de ojo que le habían echado se podría poner cada vez peor.
Sobre Charly ya no supe nada, o por lo menos ahora si, mi Madre nos tenía estrictamente prohibido acercarnos. con el tiempo me enteré de que la familia de Charly, decidieron irse de la Vecindad después de haberlo llevado al Psicólogo.
Cuando fuimos a la limpia con un chamán le dijeron a mi Madre que a mi hermano lo habían embrujado y que detrás de él había una persona que le estaba agarrando la cabeza y no lo dejaría hasta que se cumpla su cometido. La verdad esto me pareció estúpido pues yo no veía a nadie detrás de él. El chamán me explicó que no necesariamente debía haber una persona, sino que se hace un amarre al alma, y no da permiso de moverse libremente.
ya habían pasado barios días, y en algunas ocasiones, por la noche se escuchaba que en la planta de arriba de nosotros, caminaban personas. pareciera que corren de un extremo a otro, era tanto el ruido proveniente de arriba que era insoportable, que hasta mi Madre fue a revisar de que se trataba.
Ya éramos los únicos viviendo en la vecindad, y para ser los únicos, era mucho el ruido. Pero mi Madre nos decía algo para tranquilizarnos, nos decía que no se trataba de nada, que todo podía deberse a una serie de ecos aguardados en las habitaciones. Pero a mí lo que me llamaba la atención, es que en varias ocasiones escuchaba que se les caían objetos, o movían muebles. aquello no se trataba de un Eco
Al día de hoy estamos viviendo en un departamento, han pasado ya muchos años, mi hermano aún conserva un peluche de apoyo emocional, lo guarda en su mochila cuando va a la escuela.
como les había mencionado de Charly, no supe más, hasta que por azares del destino mi Madre se encontró con la Mamá de Charly, y le platicó que el Psicólogo le había diagnosticado Mutismo selectivo, por un trauma que había vivido y que aún no superaba. Por mi parte, cargo con los recuerdos de aquello que nos acechó en la vecindad, y que al día de hoy yo supongo se niega aún a dejar, pues la vecindad sigue todavía en pie. o lo que se puede mantener por el momento.

 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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