Kulkalkin: El brujo sin cabeza Historia de Terror

Kulkalkin: El brujo sin cabeza Historia de Terror

Quisiera relatarles una serie de anécdotas que le han ocurrido a nuestra familia a consecuencia de una leyenda que fue creciendo en el Ejido donde creció mi familia. A mi abuelo por empezar, seguido de mis Padres, y a mí hasta hace poco Kulkalkin: El brujo sin cabeza Historia de Terror.
Siendo muy honestos este tipo de situaciones no las creía yo, siempre se me hicieron disparates o historias ridículas en las que solo servían para entretener, pero una vez que te pasa la percepción de las cosas cambia. Es cierto que a mí desde pequeño siempre me ha gustado escuchar los relatos que mi Abuelo se inventaba, mantenía a primos e incluso tíos a su alrededor con sus historias, siempre que nos reuníamos en el ejido en una fogata él siempre fue el centro de atención. Sin embargo, hay una historia de él que siempre que la cuenta, me eriza la piel, pues a diferencia de las demás historias que nos llega a contar, esta lo hace en un tono más serio, y sobre todo mis Padres la respaldan.
Lo que él nos contaba le sucedió hace ya muchos años, cuando era más joven y estaba apenas juntado con mi Abuela y ya tenían dos hijos. Él siempre fue tomador, se la pasaba en pulquerías, siempre de regresar de labrar la tierra y recibir su pago, se iba a malgastar el poco dinero que le daban al pulque, y ya regresaba muy tarde a la casa, con poco o con nada de dinero. Esto varias veces le acarreo varios problemas a mis abuelos, pues había fines de semana que se quedaban sin nada de comer y mi Abuela tenía que pedir fiado a la tienda. Mi abuela cuando podía se acercaba a una capilla que habían construido hace poco en el Ejido, el cura le daba consejos para que los hablara con mi abuelo, pero a este le entraba por uno y le salía por el otro.
– Le hace falta un buen susto, algo que lo haga dejar de tomar – Le el Cura a mi Abuela. En el ejido se escuchaba mucho la historia de un Brujo que había existido muchos años atrás al que le llamaban Kulkalkin, pues decían que usaba artes demoniacas de los mayas para hacer limpias y trabajos de vudú o control de otros. Decían que su magia negra funcionaba bien pues a las muchachas del pueblo seguido las tenía en su casa y a muchas de ellas ya no las volvieron a ver. Pero hubo el caso de un par de niñas que las rapto o controlo para hacerlas llegar a su casa, pero el Ejido las logro salvar y terminaron haciendo justicia por su propia cuenta, ahorcando al brujo en lo alto de la escuela rural que había allí. Se dice que al momento de querer descolgarlo el nudo había quedado muy apretado que mejor decidieron cortarle la cabeza y dejar el resto de soga allí pudriéndose a manera de recuerdo, y que a consecuencia de ello por las noches Kulkalkin se aparece buscando su cabeza. Algunos dicen que si te llega a alcanzar no te le quedes viendo pues dicen que él te perseguía, te podía controlar y no te volvían a ver. Es aquí donde mi Abuelo entra en la historia, pues una noche después de regresar de la Pulquería, apenas podía caminar de lo borracho que se encontraba, se tropezaba seguido con las piedras del camino, no había luz o faros que le iluminaran el andar, pero esto antes no había sido problema para él, más no contaba con que se encontraría con algo que lo hiciera arrepentirse.
Nos cuenta que al levantarse del piso por un mal paso que dio, comenzó a caminar con más cuidado, para regresar a casa era necesario pasar por una vereda que justo a su lado daba a un barranco, por ello se pegó más hacia donde no había peligro, la luz de la luna iluminaba lo suficiente para ver el camino, pero fue allí donde vio que algo estaba acercándose. Aún se encontraba borracho no le dio mucha importancia por lo que continúo caminando, pero aquello se había quedado parado a lo lejos, esperando a que mi abuelo pasara, no podía distinguirle bien, sin embargo, mi Abuelo forzosamente tenía que pasar por allí pues era el único camino que lo dejaría en su casa. Sin pensarlo siguió caminando y cuál sería su sorpresa que aquello que se mantenía de pie a plena luz de la luna, era el cuerpo de una persona sin cabeza, pensó que su mente le estaba jugando malas visiones, y que era consecuencia de tanto pulque que había tomado, se quedó en silencio mientras pasaba de largo de ese cuerpo inmóvil. Y justo al estar a unos dos metros de él, dice que escucho que aquello lo comenzó a seguir, pues escuchaba sus pasos detrás de él. El pulque había perdido su efecto, mi abuelo dice que sentía que Pifas le pisaba los talones, no quería mirar hacia atrás pues en cualquier momento aquello lo agarraría, inevitablemente, mientras caminaba, no pudo dejar de acordarse de la historia de Kulkalkin, de niño a él lo asustaban diciéndole que se le aparecería el Brujo sin cabeza si era desobediente. Mi abuelo por más rápido que caminaba podía escuchar que atrás lo alcanzaban, aún le faltaba por llegar y no podía caminar mucho más rápido, se encontraba a un mareado, y por querer darle más rápido se tropezó y no se pudo levantar a prisa, pudo ver que a un lado suyo se había quedado parado ese ser. Mi Abuelo menciona que solo se hizo bolita y comenzó a rezar con ambos ojos muy apretados, aquel cuerpo comenzó a caminar dejándolo atrás a él. Fue allí cuando al abrir los ojos pudo ver el cuerpo alejarse, vestía una especie de sotana que le llegaba apenas a los pies y se perdía en la oscuridad. Un par de minutos después de que eso se había ido se levantó y se fue a casa rápidamente. Menciona que le contó todo a mi abuela y desde ese día había dejado de tomar, ya no regresaba tarde a casa, pues no quería volver a pasar por allí y encontrarse con aquello que le había quitado el gusto por el Pulque.
Cuando nos contaba esta historia mi abuelo en la fogata a todos nos describía el lugar donde se lo había encontrado, sitio que aún existe y sabemos dónde queda, nosotros de chicos también evitamos el lugar. Pero mis Padres, cuando eran más jóvenes y estaban noviando pasaban horas allí hasta tarde, pues la barranca servía de mirador. Me cuentan mis Padres que se les había hecho tarde, mi abuelo le había dicho a mi Padre que no quería que regresaran tarde, pero creo que es de familia desobedecer, pues mi Padre estaba bastante enganchado con mi Madre que siempre se la pasaban juntos y no les importaba la hora. Me cuentan que estaban justo en una piedra mirando el paisaje, estaban al borde de la barranca. Ya era muy tarde y no pasaba nadie, mi Madre traía consigo una vela, pues veces anteriores que se quedaban a platicar se ponía muy oscuro que no se veía nada. La prendió y la puso sobre la Piedra, alumbraba levemente el lugar, pero ayudaba en algo, según mi Padre ya habían pasado un par de horas y la vela estaba ya por terminarse, así que decidieron que ya era hora de regresar. Ambos justo al momento de querer encaminarse, pudieron ver que por el camino de Piedra caminaba torpemente alguien, mi Padre pensó inmediatamente que se trataba de mi Abuelo que lo había ido a buscar, pero mi Madre se asustó tanto al ver que aquello que se acercaba no tenía cabeza, se llevó las manos a la boca para no soltar un grito. Dice mi Padre que lo único que se le ocurrió hacer en el momento fue agarrar el zarape que traían y se lo pusieron encima para taparse. Los dos se quedaron en silencio, y al mismo tiempo temblando podía escuchar que al lado de ellos aquello caminaba lentamente, pero un instante pudieron ver que las piernas de esa cosa justo a su lado. Mi Madre me dice que comenzó a rezar, no se le ocurría otra cosa, mi Padre por otra parte estaba luchando contra algo más pues dice que casi podía sentir que lo estaban empujando hacia la barranca, pero al cabo de unos segundos aquello comenzó su andar dejándolos solos nuevamente. Los dos me aseguran que en el momento en que ocurrió todo ni un grillo se escuchaba, pero nada más aquello se había ido los ruidos habituales de los animales del Monte se comenzaron a escuchar.
Todas las historias que nos contaban alrededor de esta leyenda que les había pasado a mi Abuelo y Padres, me parecían aun así relatos para entretener, sin embargo, aquí es donde les menciono que la cosa cambia, pues cuando le pasa a uno, ya se ve de manera diferente la situación.
Paso en la más reciente reunión familiar que tuvimos este pasado agosto del 2021, yo siempre he sido uno de los primos más grandes, la gran mayoría son pequeños a lo que siempre he sido el mayor de edad. Me sentía ya muy aburrido de andar con tanto chiquillo que me fui a dar la vuelta al ejido, muchas casas ya abandonadas, el lugar nunca creció, había poco alumbrado público y los pocos faros que tenían ya estaban oxidados, no quise alejarme tanto solo me acerque a la que fue la escuela rural tiempo atrás y que por falta de niños termino con funciones de una capilla. Me pareció un buen lugar para tomar fotos, así que me acerque para inspeccionar el lugar. Por extraño que parezca no tenía miedo, los pocos habitantes que había en el ejido se conocían entre sí y ya no había nada o nadie a esas horas de la noche que pudiera asustarme. Pude ver que el cancel de la Capilla estaba abierta y se mecía ligeramente con el viento helado que estaba haciendo, pensé que era buena idea cerrarlo así que camine hacia él, pero fue en ese instante que pude divisar que alguien bajaba el camino empedrado a paso torpe y lento. Decidí mejor irme de paso, no le quise mirar, así que me fui de largo por la orilla para que él tuviera todo el camino libre, sin embargo, en su caminar se fue acercando a mí poco a poco, lo alcance a pasar de largo, pero aquella persona logro golpearme el brazo, rápidamente por instinto le pedí una disculpa, pero no tuve respuesta, dio unos cuantos pasos y me volteé para verle, más no vi nada. Tuve una extraña sensación de confusión pues no entendía en qué momento aquella persona había desaparecido. Pero lo que más me asusto al momento fue ver que la puerta del cancel que yo estaba por cerrar se encontraba ya cerrada. No pensé que era coherente alejarme más de la casa así que mejor decidí regresar a la casa de mi abuelo, tenía que volver a pasar por la Capilla, y al hacerlo esto me causo varios escalofríos, mi piel se me erizo, pude sentir mucho frío, que cuando pase de largo la capilla escuche detrás de mí que el cancel se abría, esto hizo que se me erizara más la piel, pensé que había sido el viento pues se sentía más fuerte y más frío, me di la vuelta y cuál sería mi horrible sorpresa que el cuerpo de una persona sin cabeza se encontraba parada justo frente mi, me quede inmóvil por un segundo, pero me pareció eterno el momento que sin pensarlo en cuanto vi que aquello camino hacia mí yo corrí inmediatamente hacia la casa de mi abuelo dejando eso atrás mío.
Jamás me imaginé que esto me llegase a pasar a mí, ahora sé que para la siguiente reunión familiar que lleguemos a tener no saldré en la noche, pues no quisiera volver a ver aquello, y a decir verdad hoy en día a unos cuantos meses de eso que viví, aún tengo miedo de caminar por calles oscuras y vacías pues siento que hay alguien detrás de mí.
Para concluir, esto que me paso se lo platique a mis Padres, quienes me han invitado que, al siguiente año y parte de la tradición al momento de hablar de la leyenda del brujo sin cabeza, yo sea parte de quienes la cuenten.
Ahora que lo pienso, mi abuelo jamás nos ha contado que paso con la cabeza del brujo.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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