El Hombre de la Carretilla Historia de Terror

El Hombre de la Carretilla Historia de Terror

Cuando era pequeño se escuchaban relatos de parte de mi abuelo que me asustaban demasiado El Hombre de la Carretilla Historia de Terror, sin embargo, uno de los que me aterró y aún sigo pensando en él, se trata del Hombre de la carretilla, se cuenta que durante las noches, mientras el viento silba del frío que se siente, pasa un hombre empujando una carretilla para recoger las almas que se hayan quedado paradas en su camino al descanso eterno, otros cuantos decían que se paraba fuera de las casas donde uno de los inquilinos estuviera cerca de la muerte. Muchos decían que se trataba de un tipo cualquiera buscando perros para matarlos y llevarlos con un taquero que tenía fama de estar vendiendo carne de perro. Sin embargo, nadie estaba seguro de ello, pues eran pocos quien lo había visto, pero nadie se atrevía a seguirlo.

Con el tiempo aquella leyenda se fue olvidando, pero esta ocasión quiero platicarles de algo que todo el pueblo fue testigo, y al final esa leyenda olvidada cobró vida.

Mi abuelo aún vivía en Capilla de Guadalupe, un municipio muy pequeño con pocos habitantes, nosotros nos habíamos cambiado a vivir a Acatic, mi Padre se le había ocurrido la idea de ir a visitarlo y quedarnos a dormir con él, pues desde la muerte de mi Abuela años atrás, mi abuelo se la pasaba siempre solo. Él siempre fue muy agradecido con las visitas que le hacíamos, sabía que en Capilla de Guadalupe no había mucho que hacer, por ello comprendía que nos aburríamos pronto, y en las noches él nos entretenía con sus historias, pero esa vez algo había ocurrido que antes de contarnos a nosotros alguno de sus cuentos, se acercó con mi Papá para comentarle algo que estaba ocurriendo en las calles del pueblo.

– Se escuchan los gritos de un hombre pidiendo ayuda, y aunque salgamos a ver de quien se trata no lo encontramos. Y horas más tarde se escucha que alguien arrastraba una cadena y golpea al hombre que gritaba por ayuda.

Esto se lo contó mi abuelo a mi Padre con la intención de que no salgamos tan tarde, sin embargo, también se trataba de una advertencia para mi Papá porque a él le gustaba salir a caminar de madrugada. A pesar de las advertencias de mi Abuelo, todos lo tomamos al igual que un viejo cuento que nos narraba cuando éramos pequeños. Ya adentrada la noche, mis hermanos pequeños y yo nos tocó dormir donde antes era la habitación de mi Abuela, que ahora recuerdo, cuando había fallecido mi abuela nos había tocado dormir allí, me había despertado de madrugada para ir al baño y recuerdo haber visto a mi abuela parada frente a la ventana viendo hacia afuera. Pareciera que estaba esperando a alguien. Fue hace varios años que hoy en día lo recuerdo aquello igual que si fuera un sueño, sin embargo, lo que sucedió esa noche afuera de la casa mi abuelo, no se trataba de un sueño. Pude escuchar que alguien arrastraba unas cadenas, no puedo asegurarlo con certeza, pero se podía escuchar que estas eran pesadas. Aquella persona se quejaba de lo pesado que estaban, pedía que lo ayudaran a cargarlas, me levanté para asomarme por la ventana más no vi nada, pegue mi cara a la ventana para ver si podía ver más lejos de la calle, pero no lograba ver de dónde venía, y justo atrás mío alguien me había tocado el hombro. Me volteé rápidamente y fue un alivio rápido el que tuve cuando vi que se trataba de mi hermano.

– ¿Pudiste escuchar eso?- Me preguntó y le dije que sí, trataba de ver de dónde provenía ese ruido. Las cosas ya se habían tranquilizado, ya no escuchamos nada más, hasta que dieron las 3 AM, cuando se oía que unas cadenas se azotaban en la espalda de ese hombre. Cada golpe era más intenso que el otro, y aquel hombre se quejaba de dolor, me levanté rápidamente para ver de dónde venían, pude ver que en otras casas prendían los focos de sus cuartos y se asomaban por la ventana, los golpes y quejidos de aquel hombre seguían todavía. Escuché a mi abuelo salir de la casa y al verlo por la ventana traía consigo una escopeta que usaba para casar en el monte. Pero no se veía de donde provenían esos gritos de dolor. Hasta que se dejaron de oír.

A la mañana siguiente mientras desayunábamos hablamos sobre lo ocurrido, mi Papá aún no llegaba, se había ido a caminar de madrugada, mi Abuelo nos contó que ya eran varias las noches que se repetía lo mismo, y que los vecinos creían que provenían dentro de una casa y que por ello no lo encontraban, sin embargo, todos los vecinos de alrededor se conocían bien, y todos preguntaban lo mismo, y que de donde podía provenir aquel ruido.

A los pocos minutos llegó mi Padre, pude verlo en su semblante, se veía pálido y asustado. Le pregunté qué tal le había ido, y sin voltearme a ver y sin decir palabra alguna, solo asintió con la cabeza. Se acercó a mi Abuelo y le pidió hablar con él

– No me lo creerás Papá- Dijo mi Padre a mi Abuelo – Pero esta madrugada me topé con el hombre de la carretilla justo al salir de la casa. – Todos nos quedamos en silencio escuchando que esa vieja leyenda revivía pero ahora en boca de mi Padre. – . Aquel hombre vestía con una gabardina negra y un sombrero de paja muy grande, estoy seguro de que se trataba de él.

– ¿Te dijo algo?- Preguntó mi Abuelo ya inquieto

– Me preguntó sobre el paradero de una persona que no podía encontrar, lo único que sabía de él es que era el Panadero. Le respondí que yo no era de allí, no podía dejar ver su carretilla, la cual estaba cubierta por un gran pellón de color negro. (pellón es un pedazo de tela grueso que se usa principalmente para hacer dibujos con gis)

Mi abuelo se quedó en silencio unos segundos, tomo su saco y salió rápidamente. No supimos hacia donde había ido, hasta dos horas después de que había regresado. Se encontraba asustado y triste. Nos contó que habían encontrado al Panadero ahorcado en su casa, ya habían pasado varios días sin que surtiera el Pan en las tiendas, pareciera ser que se había suicidado. Esa tarde le harían su misa para qué descansará en Paz.

Mi Abuelo y mi Papá fueron a misa, para despedirse de él, mi Papá tuvo la oportunidad de conocerlo cuando era el pequeño, sin embargo, con el pasar de los años lo olvido por completo. Ya en el velorio mi Abuelo decidió quedarse, aquel Panadero ya no tenía familia que lo procurara, mi Padre había decidido quedarse también junto a mi abuelo a un lado del Panadero, dejándonos solos en casa.

Esa noche, pensamos que sería ya más tranquila, sin embargo, pudimos escuchar algo que nos dejó helados. Frente a la casa de mi Abuelo se podía oír que pasaba una carretilla, ya era tarde para que alguien estuviera a tan oscuras horas solo. Me asomé por la ventana y puedo jurar que vi a un hombre empujando una gran carretilla. Se detuvo un par de ocasiones cerca de la casa de mi Abuelo, quitaba el pellón y lo volvió a acomodar. No pude ver que podía tener sobre esa carretilla.

Recuerdo que a mí me daba tanto miedo que me escondía debajo de las cobijas, no sabía si alguno de mis hermanos lo había podido escuchar. Desde esa noche en adelante, ya no se volvió a escuchar a aquel hombre pedir por ayuda.

Ya paso algo de tiempo, desafortunadamente mi abuelo ya no está con nosotros, sin embargo, fue mi Padre quien volvió a ver nuevamente al hombre de la Carretilla.

Justo al salir de casa de madrugada, pudo apreciar que un hombre se acercaba a él, traía consigo empujando una carretilla, aquel hombre vio a mi Papá y se acercó para preguntarle algo que después de ello, lo dejo helado de la sangre. Regreso a la casa para tomar el teléfono y llamar a su Papá en capilla, pero no tuvo éxito, así tardo varias horas que cuando nos despertamos lo vimos allí sentado en la sala, le pregunte qué sucedía, a lo que me contesto:

– Parece ser que tu Abuelo el día de hoy a Fallecido- Siendo honesto, mi abuelo se encontraba ya muy cansado. Extrañaba mucho a mi Abuela y seguido lo veíamos hablarle al cuadro que tenía sobre la mesa de la sala. Creo que era lo mejor para mi Abuelo.

Fue así que, durante su velorio en Capilla de Guadalupe, nosotros nos habíamos ido a casa, ya era tarde y nos acostamos a dormir. Puedo jurarles que escuché una carretilla pasaba frente a la casa y se iba de largo. No me quise levantar a ver si se trataba de él u otra persona. Pues ese miedo se había inculcado ya en mí.

Esa noche ya más tarde, me había levantado para ir al baño, y cuando regresaba a acostarme pude ver a mi abuelo parado frente a la ventana, pareciera que estaba esperando a alguien, no podía quitarle la vista de encima, pero por extraño que parezca, lejos de darme miedo, me sentí muy tranquilo al verlo nuevamente. No sé de dónde salió, pero le dije en voz baja…

– Ya paso Abuelo, lo escuché, quizás mañana te puedas ir con él – El volteo a verme, sonrió y se desvaneció.

Quizás lo imagine, quizás lo soñé, sin embargo, me ayudó mucho eso para despedirme mejor de mi Abuelo, a quien hoy en día recuerdo con mucho amor con aquellas historias y cuentos que me contó cuando era chico.

Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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