Cruces en la Oscuridad Historia de Terror

Cruces en la Oscuridad Historia de Terror

Siempre me imaginé la forma en que contaría este relato, busco las palabras, frases o expresiones que me ayuden a contar aquello que no tiene explicación, quiero contarles lo que a mi mente ha tratado de encontrar una respuesta a lo desconocido y tratar de encontrar una explicación de lo que no conozco. Sé que hay algo allá afuera que nos acecha y quiere a los que estamos vivos Cruces en la Oscuridad Historia de Terror.
Mi relato inicia de una forma que a ti te podría pasar, y es que si yo tuve la mala fortuna de que sucediera algo terrible frente a donde vivo, creo que tú no estás libre de que pases por lo mismo.
Todo esto comienza cuando por fin me había conseguido un buen departamento para vivir en la Ciudad de México. Tenía un buen trabajo, ya había concluido mis estudios y estaba listo para comenzar una vida de soltero que siempre busque. Se me había ocurrido la gran idea de por fin salirme de casa de mis padres y comenzar a vivir solo. No lo niego pues me Imaginé que las cosas serían muy fáciles, y que tendría la vida resuelta nada más encontrara donde vivir. Creo que el destino me tenía otros planes.
Encontré el departamento adecuado para mí, recién los habían construido y decidí rentar el primero, el casero me dijo que con el paso del tiempo se llenaría, pero por lo pronto yo podía escoger el que quisiera por ser el primero, así que tome el del quinto piso, el último de todos. Tenía una vista espectacular y un balcón que muchos envidiarían. La renta no era muy accesible, pero era bastante buena para un soltero. Me mudé con mis pocas cosas que tenía, afortunadamente mi empleo estaba bastante cerca de mi departamento nuevo. Fue entonces que una mañana de un lunes, me dirigía a trabajar que, al salir de la puerta principal del edificio, me encontré a un Vagabundo pidiendo dinero o algo de comer. He de ser honesto que lo primero que pensé fue en darle mi Pan que había guardado de la noche anterior, sin embargo, pensé que, si hoy le daba algo, al rato estaría nuevamente allí, y al día siguiente después, así que lo ignoré. Al día siguiente por la mañana la situación se volvió a repetir solo que esta vez ya no me pidió dinero, me insistió en algo que comer. A mí ya se me había hecho tarde por lo que nuevamente no le hice caso. En todo el día no me acordé de aquel vagabundo, el trabajo me tenía bastante ocupado de la mente. Pero al día siguiente, había amanecido muy frío el ambiente me abrigué y salí corriendo al trabajo y cuál sería mi sorpresa que casi me caigo pues estuve a punto de tropezar con aquel hombre que me pedía pan, esta vez solo me pidió cobijo, pero no le hice caso. Y esa tarde justo al regresar, la policía se encontraba frente a mi departamento, me acerqué pensando que alguien había intentado abrir el edificio, pero cuál sería mi sorpresa que a quien vi tirado en el piso y sin respirar fue al vagabundo. Escuché decir que había muerto de frío, otros decían que, de hambre, o de alguna otra enfermedad. No había quien lo reclamara iba a ser enviado a la Morgue y luego a calcinarlo. Al entrar al edificio, decidí poner llave, pues aún había mucha gente afuera y me dirigí a mi departamento por el elevador. Esa noche aquel suceso con el vagabundo me tenía sin cuidado, ya lo había olvidado a tal grado que no me di cuenta de lo que estaba ocurriendo por fuera del departamento.
Ya por la mañana y al salir del edificio me encontré con que alguien había pintado con graffitti en la pared del Edificio una cruz negra, y aun lado de ella lo que parecía ser la silueta de un hombre, esto no me pareció nada agradable, seguramente alguna persona creyéndose buen samaritano había decidido poner esa cruz en memoria de aquel vagabundo. A un lado de ella tenía una botella de refresco vacía con agua y una flor. Yo me encontraba bastante molesto que decidí romper la botella de una patada y pisar la flor.
Toda la tarde en la oficina me la pasé pensando en quien pudo haber puesto la cruz y de qué forma podría quitarla para que no resaltara tanto el negro, y cuál sería mi sorpresa que al regresar me encontré nuevamente con una botella nueva y otra flor. Esta vez decidí no arremeter en contra de aquel adorno, simplemente me metí al edificio, cerré con llave, tomé el elevador y me encerré en el departamento.
Esa noche, ya tarde y cerca de las 12 me encontraba viendo televisión, ya me había tranquilizado, sin embargo, aún estaba en mis planes quitar la cruz, fue cuando escuché una serie de ruidos provenientes del piso de abajo. Hasta donde yo sabía, Yo era el único viviendo en el edificio, y no vi a nadie más adentro. Los ruidos sonaban igual que si uno arrastrara una silla, seguidos de varios pasos. Me imaginé que alguien por fin había ido a rentar el departamento, así que decidí ir a investigar un poco. Rápidamente, me dirigí al elevador y bajé al cuarto piso. Cuál sería mi sorpresa que la puerta del departamento cuatro estaba cerrada. Me acerqué solo para verificar y no escuché nada. Ya me encontraba cansado, quizás solo tenía que descansar y tranquilizarme un poco, para cuando oprimí el botón del elevador para subir, la puerta del departamento se abrió lentamente. Debe tener algún desperfecto la puerta, fue lo que me Imaginé, así que me acerqué nuevamente para cerrarla y al tomar el picaporte tuve la sensación de que alguien me veía desde adentro. Lo pensé dos veces antes de cerrar, pero el instinto me advertía que algo estaba por ocurrirme, así que la cerré con fuerza y rápidamente me dirigí al elevador. Volví a apretar el botón para subir, pero el elevador no respondía o se tardaba demasiado. Así que mejor decidí subir por las escaleras, fue en ese instante que nuevamente la puerta del departamento se abrió lentamente, pero ahora quedo completamente abierta. Podía ver lo profundo de aquella oscuridad, preferí mejor dejarlo así y decirle al dueño al día siguiente que la puerta de ese departamento no servía, me dirigí a las escaleras, y al momento de poner un pie sobre el primer escalón pude escuchar que alguien subía desde la planta baja, esto de algún modo me dio escalofríos que me apresuré a subir hacia mi piso, me asomaba para ver quién era, pero no se veía nadie, sin embargo, las pisadas se acercaban con gran velocidad. En cuanto llegué a mi Departamento, justo al pasar frente al elevador este se abrió y la luz por dentro comenzó a parpadear, y fue cuando tuve nuevamente esa sensación de que algo pasaría. Me sentí bastante inquieto que no quise voltear detrás de mí, pero estaba casi seguro de que había alguien allí, abrí la puerta de mi Depa y la cerré con fuerza, ya me sentía a salvo Puse los candados de la puerta, y me senté en el piso para recobrar el aliento. Me puse a pensar en lo que me había pasado, tratando de encontrarle alguna lógica. Cuando en ese instante alguien tocó a mi puerta con tres golpes seguidos. Me quedé un rato en silencio, no sabía quién podía ser a esas horas, recordaba perfectamente que había puesto llave a la puerta principal. Me levanté y miré por la mirilla de la puerta, pero no había nadie. Creí que ya se había ido, así que di un par de pasos y volvieron a tocar, esta vez no quise esperar tanto, así que rápidamente me asomé por la mirilla, pero no vi a nadie otra vez, Quizás era alguien de baja estatura que no alcanzaba a verlo desde la mirilla de la puerta, fue lo que pensé, y me asomé por debajo de la puerta y al momento de fijarme alguien por fuera se asomaba también por debajo de la puerta Esto me sacudió completamente, había visto unos ojos negros que ya había visto antes, sabía que yo estaba allí adentro, pues volvió a tocar nuevamente. No tenía caso de que me escondiera, o que me quedara callado, aquella cosa ya me había visto. Así que opté por preguntar quién era… pero no respondió y era de esperar solo volvió a tocar tres veces más. Pregunté nuevamente, pero igual que antes no recibí ninguna respuesta. No quise arriesgarme, me aseguré que hubiera puesto todas las llaves, tomé uno de mis sillones y lo atoré frente a la puerta. Ya no había volví a escuchar que tocaran.
Algo aliviado decidí ya irme a acostar, me asomé por la ventana y vi que todo estaba tranquilo y en silencio. Pensé que se había tratado de algún chistoso que quería jugarme una mala broma y ya se había ido. Ya en cama, tardé un poco en conciliar el sueño todavía, no podía de dejar en pensar en lo que me había ocurrido, y no sé, pero algo en mí me instó a asomarme nuevamente por la ventana, para volver a asegurarme que la puerta del edificio estuviera cerrada. Me asomé y cuál sería mi sorpresa que frente al edificio se encontraba una persona quien al parecer estaba observando la cruz. Estaba toda cubierta de lodo pues no le podía ver si llevaba algo puesto. Pensé inmediatamente que se podría tratar de algún amigo del Vagabundo que había muerto. Me volvía a costar e intenté nuevamente conciliar el sueño.
Miré el reloj, ya eran las 3 de la mañana, y no podía dormir, daba puras vueltas en la cama, cerré nuevamente mis ojos y escuché que alguien decía mi nombre, los abrí por instinto y justo al pie de mi cama podía ver a un ser oscuro observándome, no podía moverme, podía sentir que algo me mantenía inmóvil y esa cosa no quería quitarme los ojos de encima. Su rostro estaba totalmente oscuro, solo sus ojos eran brillantes. Y comenzó a reírse. Su risa era horrible, yo sabía que esa imagen y su risa, tardaría bastante sacarlas de mi mente. No se movía, se mantenía quito en todo instante. Se reía de mí por el miedo y el terror que me estaba causando, y nuevamente lo escuché pronunciar mi nombre. Inmediatamente, recobré el aliento y pude moverme, sentí que me habían liberado de una opresión en mi pecho muy grande, aquella cosa ya se había ido.
¿Qué había sido aquello? No lo sé, sin embargo, a mi mente la imagen del vagabundo se mantuvo un buen rato. Recordé que al cuerpo lo calcinarían después, esto me causó tanta inquietud, sin pensarlo dos veces me puse a pedirle perdón, me disculpe varias veces con él, me persigne varias ocasiones, corrí rápidamente a la cocina y busque una veladora. Fue lo más que se me ocurrió hacer en el momento.
Ya después de unos minutos me sentí más tranquilo, pensé que había funcionado todo lo que había hecho. Me acosté, pero antes de ponerme a dormir, me cubrí todo el cuerpo con la cobija. Al cabo de unos segundos, me quedé dormido.
Ya por la mañana, me sentí más tranquilo, había luz y había logrado descansar, cuando me senté a desayunar me di cuenta de que algo faltaba. La veladora ya no estaba, la encontré debajo de la mesa. Alguien la había aventado. Es raro, pero cuando nuestro instinto nos advierte de que algo pasara, todos nuestros sentidos se avivan, pude ver en el reflejo del microondas que alguien estaba detrás de mí, era aquel ser calcinado. Me di la vuelta inmediatamente, pero no había nada. Agarre varias de mis cosas, no pretendía quedarme más tiempo y que algo pasara, corrí hacia el baño y en la ventana del almacén allí estaba esa cosa observándome, me di la vuelta y no estaba allí. Salí corriendo del departamento sin intensiones de volver.
Hoy en día me encuentro buscando otro lugar donde vivir, ya solo volveré a recoger mis cosas al departamento y acompañado de alguien más. Cada vez que tengo oportunidad, me acerco a la cruz y coloco una flor y enciendo una vela.
Espero que no les pase a ustedes, sin embargo, les hago una invitación a que la próxima vez que vean a un vagabundo pedirles algo de comer, que no se lo nieguen. Yo lo aprendí de la peor manera.
 
Autor: Lengua De Brujo
Derechos Reservados

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