Casa En Renta

Casa En Renta

Casa En Renta

Hace un par de años antes de casarme, viví en San Luis Potosí por cuestiones de trabajo. La empresa para la que trabajaba nos daba alojamiento en una casa, donde me sentía algo incómodo, pues tenía que compartir la habitación con cuatro personas más.

Soy director de grúa, y en aquel entonces nos dieron contrato por un año entero. A diferencia de mis demás compañeros, yo me di a la tarea de buscar algún cuarto o departamento en renta, para estar más cómodo, me estaban pagando bien y podía darme el lujo de hacerlo.

En mi día de descanso me di a la tarea de recorrer las zonas más cercanas al edificio que estábamos construyendo.

Vi algunos cuartos en renta, pero se veían igual de incómodos que el lugar en el que me quedaba en la misma empresa. Pasé toda la mañana buscando algún buen lugar, por aquel entonces los teléfonos celulares no eran tan avanzados como hoy en día, que todo lo puedes encontrar en internet. Para medio día, ya me encontraba muy cansado.

Estuve a punto de darme por vencido. Me metí a una tienda, allí fue donde la vi. Frente a la tienda, una pequeña casa con un letrero de renta, de un solo piso, se veía un poco descuidada, pero en ese momento me imaginé resanando y pintando la casa.

Rápidamente, le pedí a la persona que estaba atendiendo su teléfono, y marqué desde la tienda para preguntar por la casa. Me contestó una voz de mujer joven. Nos pusimos de acuerdo para que me la mostraran esa misma tarde.

El tendero me miró, y después de que colgara el teléfono me dijo que no me recomendaba que rentara esa casa, pues las personas que la habían habitado no acababan bien, la mayoría no duraban, no terminaban ni siquiera una semana. Además de que muchas cosas malas ocurrieron en el pasado.

Guardé silencio mientras el tendero me contaba todo esto, sin embargo, no le creía nada, sé que cada colonia tiene sus leyendas urbanas, aunque no puedo negar, que se me hacía extraño que una casa, en tan buen lugar y a tan bajo costo de renta, se encontrara deshabitada.

No tardó en aparecer la mujer que me contestó el teléfono, tal como me lo decía su voz, se trataba de una mujer joven, muy guapa, pero con una manera peculiar de vestir, demasiado anticuado para su edad.

Entramos a la casa. A diferencia de la fachada, el interior de la casa lucia impecable, me sorprendió ver que la casa contaba con muebles, mismos que no se veían nada viejos, parecía que los acababan de comprar recientemente.

Cerramos el trato de inmediato, abonando dos meses de anticipo.

Me mudé ese mismo día, pues no llevaba mucho equipaje, debido a que en mi trabajo viajo mucho, intento no tener muchas cosas, básicamente lo que quepa en una maleta grande de viaje.

De primera mano, no encontré nada extraño en la casa, todo funcionaba de maravilla, no faltaba ningún foco, todas las tuberías funcionaban a la perfección. Me sentí muy cómodo estando allí. La distribución de las habitaciones si era algo extraño, pues en la entrada estaba sala y cocina, después tenías que caminar por un pasillo para llegar a un enorme patio, y al fondo se encontraba lo que sería mi habitación. Justo al lado de mi cuarto, estaba otra habitación clausurada. Las ventanas de allí estaban pintadas de negro, pero uno de los cristales estaba roto y parchado con una bolsa negra.

Por pura curiosidad me atreví a romper la bolsa y ver que es lo que estaba del otro lado. Vi varios aparatos amontonados, durante un tiempo trabajé en la remodelación de un hospital, por lo que no tardé en reconocer un par de aparatos de hospital dentro, eran una incubadora y un refrigerador para muestras de sangre.

Durante un segundo me percaté de que algo entre los aparatos se movía, creí que se trataba de una rata, pero me equivocaba. No había nada, era extraño, como si algo invisible lograra mover algunos cables.

Quité la mirada de la ventana, y pegué la bolsa con cinta gris.

Quise pensar que lo que acababa de presenciar solo era parte de mi imaginación, que estaba algo inquieto por las historias del tendero. No solía ser muy creyente de ese tipo de historias en ese entonces.

Me metí a bañar, y mientras cerraba los ojos al caerme el agua de la regadera, escuchaba pasos afuera de la ducha. Cerré la regadera y salí de inmediato a ver qué ocurría. No vi nada, la puerta del baño tenía seguro por dentro, y no había manera en que alguien pudiera entrar sin que me diera cuenta. En eso el foco comenzó a parpadear, y de repente tronó, dejándome a oscuras en el enorme baño.

Mentiría si les dijera que no me asusté, pero lejos de salir corriendo, preferí terminar de bañarme a oscuras, salí del baño y después regresé a cambiar la bombilla.

Aquella noche tuve una de las peores pesadillas de mi vida.

Soñé que la sala de la casa estaba cubierta por aparatos de hospital, iguales a los que estaban en la habitación clausurada. Dentro de las incubadoras había cuerpos que explotaban, mientras se escuchaban unos chillidos horribles. En eso vi que varias enfermeras, con rostros aterradores se acercaban hacia mí, sostenían unas horribles criaturas que no parecían seres humanos.

Desperté bañado en sudor, y lanzando un grito que me desgarró la garganta.

Sentí alivio al ver que todo fue un sueño, sin embargo, al ver que aún estaba oscuro, comencé a sentirme intranquilo, a tal punto que me parecía escuchar sonidos extraños afuera de mi habitación. No me volví a dormir, y me fui una hora antes al trabajo.

Durante el día me sentí avergonzado conmigo mismo, pensaba que todo lo ocurrido en la noche, fue ocasionado por mi imaginación que se encontraba estimulada por las historias del tendero.

Cuando me encontraba afuera de la casa, me quedé pensando, en que mi sueño y las cosas que me ocurrieron, fueron obra de mi imaginación. Me reí solo, sin importarme que algunas personas en la calle se me quedaran viendo.

Apenas abrí la puerta de la casa y vi como si alguien saliera corriendo por el pasillo en dirección al patio. Imaginando que alguien entro a la casa para robar mis pertenencias, corrí en dirección al pasillo también, sin embargo, no encontré a nadie. Incluso la puerta que da al patio estaba cerrada. No había señales de que alguien hubiera entrado recientemente.

Abrí la puerta del patio y me asomé en cada rincón. No vi nada fuera de lugar.

Regresé a la cocina para tomar algo de agua, en eso veo una mancha de color rojo oscuro. Me agaché para ver si se trataba de pintura o algún otro líquido. En eso, en la sala escuché el llanto de varios bebés, y los pasos de alguien que corría en el pasillo. La bombilla de la cocina explotó, dejándome caer los pedazos de cristal caliente en mi cara.

En esta ocasión si perdí la razón, y salí corriendo rumbo a mi habitación.

Cuál sería mi sorpresa que la puerta del cuarto clausurado se encontraba abierta de par en par. No tenía sentido, si apenas unos minutos había revisado, y todo estaba cerrado.

Me asomé a ver qué ocurría, entonces la vi.

Justo a un lado de una incubadora estaba una de las enfermeras que vi en mi pesadilla, sostenía un pequeño bebé en los brazos.

Me asusté muchísimo, ya no había vuelta atrás, era una realidad, la casa estaba maldita.

De inmediato fui a recoger mi maleta. Mientras guardaba mi ropa, la puerta de la habitación se cerró sola y la luz del foco comenzó a parpadear, hasta que tomó un tono muy fuerte, se veía anormal, emitía una luz roja. Brilló con intensidad, y luego explotó como las demás bombillas en la casa, solo que aquí la luz no se apagó. Sé que suena increíble, pero así ocurrió, una luz seguía brillando en el lugar de la bombilla.

Juro que la luz del foco roto parecía formar un rostro como de demonio.

El pánico se adueñó de mí, tomé la maleta rápidamente y salí corriendo en dirección a la casa que le prestaban a la empresa.

Los chicos se burlaron de mí cuando me vieron llegar, pues seguido me hacían burla de que yo era muy delicado, y no quería compartir habitación con ellos, pero después de escuchar mi historia, quedaron fascinados y aterrados.

No me importó dejar perder el depósito de renta, no volví a ese lugar.

No sé si la presencia en ese lugar tenga que ver con los aparatos médicos, pero si les puedo asegurar que es algo muy negativo, no sé qué me habría pasado si hubiera permanecido una noche más en aquella casa de renta.

 
Autor: Mauricio Farfán
Derechos Reservados

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