Historia de terror-Carne humana

Carne Humana-2022

Soy un sobreviviente, y no porque yo sea especial, sino, simple y sencillamente porque me dejaron escapar…Carne humana.

Quiero aclarar que mi intención no es desprestigiar a nadie, ni tampoco busco generalizar a todos los cultos, yo simplemente voy a contar mi terrible experiencia dentro de un círculo de adoradores de un falso Dios.

Todo comenzó cuando yo vivía en California, en Estados Unidos, yo trabajaba en la morgue de un hospital.

En cierto momento hubo un cambio de administración y el nuevo jefe de Recursos Humanos era racista, y, como soy hijo de inmigrantes, pues llegar 16 minutos tarde fue suficiente para que me despidieran.

Eso se sumó a que una semana anterior había terminado con mi pareja y unos meses antes había fallecido mi hermano mayor.

Caí en una terrible depresión, y cometí el mismo error que cometen millones de personas, cobijarme con alcohol y todo tipo de sustancias.

Como era de esperarse, llevar esa mala vida solo empeoró mi situación, y entonces, no solo estaba deprimido, sino que también era adicto.

Estaba desempleado, obviamente, así que tenía que delinquir para obtener dinero, terminé preso en el Centro de Detención Metropolitano de Los Ángeles. Fue en 1995.

Dentro de la cárcel me uní a un grupo de oración, me recibieron bien, me trataban con respeto, me sacaron de las drogas y hasta lograron que dejara atrás mi depresión.

Ahí me hice de un amigo, estaba medio loco, pero era buena gente, él era quien dirigía el grupo de oración.

Carne Humana

Había ocasiones en que los rezos que se hacían eran extraños, poco ortodoxos, por decir lo menos. Una vez cada 40 días para ser preciso. Las plegarias tomaban una naturaleza oscura, se hablaba de sangre y sacrificio, siempre disfrazado de bondad, pero yo notaba que algo andaba mal.

Cumplí mi sentencia, antes de salir el encargado del grupo de oración me recomendó acercarme a cierta persona, me dio su dirección y su teléfono y me dijo que él me ayudaría a rehacer mi vida.

Me puse en contacto con esta persona, nos reunimos, le conté mi historia. Él era el pastor de un culto, cristiano me dijo, cuya finalidad era reunir a personas que quisieran redimirse para hacer un bien por la sociedad.

Me ofreció empleo dentro del culto, la paga no era la gran cosa, pero al estar dentro del culto tendría donde dormir y comida caliente garantizada sin importar lo que pasara.

Así que acepté.

Un matrimonio de ancianos guatemaltecos me apadrinaron, literalmente me adoptaron como su hijo.

Mi trabajo en el culto siempre era diferente.

Algunas veces iba a brindar apoyo a un refugio de animales, que era parte de una fundación de la mujer del pastor. En ocasiones repartía folletos.

Cada quince días tenía que pasar a recoger la donación de algunos miembros importantes del culto, no de todos por supuesto, solo me daban una ruta y una bicicleta. Desde el principio confiaron en que no robaría ni diez centavos de dólar.

Una vez al mes íbamos a visitar algunas cárceles, solo íbamos los que habíamos estado presos, para empatizar, ya saben.

Resulta que el pastor tenía un amigo que tenía algún puesto en la Administración del Departamento de Servicios Correccionales del Estado de Nueva York.

En aquel entonces hacer un viaje ida y vuelta en vehículo desde Los Ángeles hasta la Costa Este era un viaje de una semana.

Yo no alcanzaba a comprender cuál era la necesidad de recorrer todo el país para reclutar miembros.

Otra cosa que notaba, y que me parecía curioso, es que cada 40 días el pastor se ausentaba sin decir una sola palabra.

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Con el paso del tiempo me fui ganando cada vez más la confianza del los círculos más altos del culto, que resultó ser más grande de lo que yo pensaba.

Había políticos involucrados, ese es el motivo por el cuál no puedo dar demasiados detalles.

El punto es que llegué a estar tan metido en el culto que ya hasta tenía gente trabajando para mí, tenía un buen sueldo, me pude comprar un auto, pero jamás se me permitió tener casa, yo tenía que seguir viviendo con el matrimonio de guatemaltecos.

Y yo estaba encantado de la vida, era feliz estando dentro del culto, ellos eran mi familia.

En una ocasión llegó la policía a la casa del pastor a realizar un cateo, no pasó a mayores, pero ahí comenzaron, levemente, a encenderse esas señales de alarma.

Ese mismo mes el pastor me dijo que había llegado el momento de que el culto trascendiera fronteras, me envió a Monterrey como misionero para reunir gente, aunque me aclaró que las personas que yo iba a reclutar no entrarían a formar parte del culto, sino que ellos serían otra cosa, que los ofreceríamos a Dios.

No tenía ni la más mínima idea de qué significaba eso exactamente, pero, si tenía que ver con Dios, yo supuse que era algo bueno, aunque en el fondo tuve una sensación, la misma que sentía cuando en el grupo de oración las cosas se tornaban un tanto oscuras.

El pastor fue muy específico sobre a quienes podría reclutar, nada de menores de edad, tampoco personas estudiadas, me dio más detalles pero me extendería demasiado. Lo que sí es importante mencionar es que me dijo que nada de folletos, todo tendría que ser de boca a boca.

Me dio 40 días para reclutar a la mayor cantidad de personas posibles.

Yo me paraba en calles transitadas, a la espera de ver a alguien que encajara en el perfil que me habían asignado, pasaban días enteros en los que no conseguía nada, yo podía estar ahí, esperando, hasta por 12 horas, pero cuando me acercaba a alguien, lo convencía.

Venció el plazo, yo, junto con las 17 personas que había conseguido, nos reunimos con el pastor en una casa particular.

Hubo una charla, y luego entró un grupo de personas encapuchadas y amagaron a los 17, los amarraron y les cubrieron la boca, no les taparon los ojos.

Luego se los llevaron.

Yo estaba completamente impactado ante semejante cosa, no entendía nada de lo que estaba pasando.

El pastor me tranquilizó diciendo que había ocasiones en las que Dios necesitaba sacrificios, me lavó el cerebro completamente para convencerme de sus locuras.

Esas 17 personas iban a morir porque, según el pastor, solo así su alma podría ser salvada y eso les aseguraría su entrada al cielo.

Viéndolo en retrospectiva entiendo que es absurdo, pero en ese momento yo estaba totalmente engañado por las increíbles habilidades coercitivas del pastor.

En aquel momento no supe como, pero sé que esas personas fueron asesinadas.

Después de ahí me enviaron a Michoacán, Veracruz, Puebla, Guanajuato y Jalisco.

Durante 8 meses estuve juntando personas para que el culto pudiera hacer sacrificios a Dios.

Finalmente, una tarde, completamente abrumado por formar parte de tanta muerte, cuestioné al pastor y la supuesta voluntad de Dios.

Obviamente el líder no lo tomó nada bien, la cara que me puso jamás se la había visto, era una mezcla de enojo y decepción, su mirada era electrizante y atemorizante.

Me dijo que solo los débiles dudan, pero que si necesitaba ver para creer, pues así sería.

Fui enviado una vez más a reunir gente, con la promesa que yo sería testigo de la voluntad de Dios, para que pudiera entender la importancia de lo que hacía.

Fue en la Ciudad de México, hice lo mío, conseguí personas, pasaron los días y nos reunimos todos con el pastor.

Al igual que la vez anterior hubo una charla y, como siempre, al final entraron los tipos encapuchados, solo que ahora también yo fui amarrado.

Nos subieron a todos a una camioneta, nos aventaron unos sobre otros sin importar que nos lastimáramos.

No tengo idea de a dónde nos llevaron pero estuvimos dentro de esa camioneta varias horas.

Ninguna de las personas me reclamó pero era porque todos teníamos la boca tapada. Aún así yo sentía como me maldecían.

Luego nos bajaron de la camioneta y nos aventaron a la caja de un tráiler.

Carne Humana

Historia De Terror-Carne Humana

Estuvimos tanto tiempo en ese tráiler que hasta me quedé dormido, cuando desperté seguíamos en movimiento, finalmente nos bajaron.

El tráiler se había detenido en la orilla de la selva, con arma en mano nos hicieron adentrarnos hasta llegar a una casa.

Dentro había un montón de gente encapuchada, pintados de la cara.

Nos metieron a un cuarto oscuro y ahí nos dejaron un buen rato.

Luego llegó el pastor, se me acercó y me dijo que ya era hora de conocer a Dios.

Me bajaron al sótano, ahí entendí que esta gente no era cristiana, no creían en Dios, todo este tiempo yo había estado colaborando con un Culto Pagano y posiblemente satánico.

El Pastor me presentó a Dios, era un monstruo, un ser horrible y aterrador. Su cuerpo era humano, pero su cabeza no, parecía como un roedor, lo tenían encadenado.

Yo me tiré al suelo a llorar de arrepentimiento, casi pierdo la cordura.

El pastor me contó que hace muchos años él había hecho una petición a Dios pero nunca le respondió, su madre estaba gravemente enferma y él no tenía dinero para su tratamiento.

Viajó a Veracruz en busca de respuestas, en aquel entonces la fama de los brujos de Catemaco llegaba a todos los rincones del mundo.

El pastor le dijo al brujo mayor que él estaba dispuesto a hacer cualquier cosa con tal de tener el dinero suficiente para poder salvar la vida de su madre.

El Brujo Mayor le dijo que él podía ayudarlo, pero que en cambio tendría que dedicar el resto de su vida a adorar a un Dios Nahual.

Le dio la ubicación de dónde encontrarlo, era un pozo dentro de la selva, el brujo mayor le dijo que tendría que darle un sacrificio cada 40 días y así el dinero siempre le iba a sobrar.

Esa primera vez fue junto con su hermano, encontraron al Nahual, ya estaba encadenado, el Pastor no lo dudó 2 veces, traicionó a su hermano y lo empujó para que el Nahual pudiera alcanzarlo y lo destrozó.

Pudo curar a su madre, luego inició un culto como fachada, el culto le permitía siempre tener sacrificios para su Dios Nahual.

Resulta que yo no era el primero que venía a México a reclutar gente, siempre había alguien, y ese alguien siempre terminaba cansándose igual que yo.

Me quedé totalmente impactado ante lo que acababa de escuchar, me negaba a creerlo.

El pastor hizo una seña y un par de los encapuchados fueron a traer a una de las personas que yo había conseguido, delante de mis ojos se lo entregaron al Nahual, me obligaron a ver.

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Uno por uno, las 25 personas fueron asesinadas.

No todos fueron devorados por el Nahual, a algunos simplemente los mataba.

El olor a muerte era penetrante y me hacía desmayar, pero me despertaban para que yo atestiguara todo.

Luego de un tortuoso largo tiempo aquella masacre terminó, todos habían muerto, yo estaba en shock.

Creí que era mi turno, pero no, el Pastor me dijo que me dejaría vivir, sabía que yo no iba a hablar, pues en cierta forma yo era cómplice de todo.

Me sacaron de la casa y me dieron 10 segundos para correr, me amenazaron con que si me alcanzaban o si me volvían a ver cualquier otro día me iban a dar un tiro.

Estuve escondido por más de un año.

Desconozco si al día de hoy ese culto siga activo, pero tengan cuidado de en quién confían.

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Autor: Ramiro Contreras

Derechos Reservados.

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Comments (3)

  • Claudia Reply

    Hola ay forma que lo pueda narrar en mi canal

    3 septiembre, 2022 at 1:17 am
  • claudia quezada Reply

    Hola hay forma que lo pueda redactar en mi canal y claro dando los créditos

    3 septiembre, 2022 at 1:19 am
    • Historias de Terror Reply

      hola… si esta bien, pero le das créditos al autor y al sitio… saludos

      3 septiembre, 2022 at 10:06 pm

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